viernes, 21 de julio de 2023

Balada para un jefe triste

El siguiente poemario mereció el primer premio en la categoría poesía del XLIII Concurso Nacional Premios IPEL que organiza el  Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral, desde el Instituto Panameño de Estudios Laborales, uno de los torneos literarios más importantes del país creado en 1977.  Este año el premio tenía como tema la cultura laboral. Balada para un jefe triste, con el seudónimo El obrero distraído, es un canto dedicado a los/as trabajadores/as que dedican sus horas y sus días para ganarse la vida en medio de condiciones de abuso y violación a sus derechos elementales que no permiten que haya una verdadera cultura laboral que genere ambientes de trabajo saludables.

C.F.

 

 

Jefe


usté está aburrido

nadie lo sabe nadie.

  

Pero ahora que está solo

ahora que no ven Ellos

desahóguese

grite

discuta

diga mierda

dé golpes en la mesa

vuélvase insoportable

por favor

diga no

diga no muchas veces

hasta quedarse ronco.

 

No cuesta nada

jefe

haga la prueba

 

Mario Benedetti
Poemas de la oficina


 

 

 

 

 

 

Para todos mis compañeros

camaradas de días fatigados


 


Poema de la tardanza

 

¿Y si no miraras las horas

en que llegamos tarde,

sino la intención de

cuerpos cansados que

aún caminan para llegar?

¿Y si no miraras las horas

restantes sino los días ofrendados

para seguir trabajando por un

país que duele en su olvido?

No mires el reloj que nos acecha,

mira las manos que aún

se afanan por laborar.

Aquí estamos de

hojas y tronco entero

con las raíces

aún abrazadas

a la

Tierra.

 


 

Ambiente laboral

 

Siempre es igual a esta hora.

La tiranía de normas cotidianas,

rutinas taciturnas, obligadas.

El café puntual,

sin pronóstico sin coloquios.

Las recompensas inoportunas

y el ritual de los lunes:

juntas incurables, lacerantes.

Los cuerpos desdoblados

en el ascensor, callados

y las miradas apuñaladas por la monotonía.

Por eso nos reconocemos en nuestras

propias oquedades.

Acostumbrados a alinear valores

para un itinerario sin destino

imaginamos el porvenir

fingiendo felicidad

en espacios confinados 

hacinados por el vacío

consumidos y cansados

donde los cuerpos se desgastan

en la terquedad de la usanza cruel

mientras llega la hora pico.

 

 

Costo de producción


 

Afrontan corporalmente

la necesidad inaplazable,

gestionan su talento

friccionan la figura que se

dilata en la llaga,

sacrifican su tiempo

privilegian los gastos fijos

indirectos en la serpentina

fluidez que se escapa.

Verifican las variables

para asumir con nobleza

el Costo Total:

Oculta la belleza de sus ilusiones

en algún lugar matizan la esperanza

el evidente resplandor silenciado.

 

 

 


Reglamento interno

 


Fuimos leales

seguimos las instrucciones

al pie de la letra como

ovejas en una plaza blanca.

Fuimos puntuales

madrugamos como devotos misarios

en la albina noche sagrada

surcando la oscuridad helada sin miedo.

Fuimos resignados

veneramos cada precepto

con la regular asistencia.

Fuimos sumisos

acatamos la norma y su destino

con el carnet colgado en el pecho

que nos deletrea

y nos recuerda

que tenemos nombre.


 

Felicidad laboral


 Aquí todo es correcto y por eso

somos felices.

Cada labor es calculada desde el amanecer.

Son correcta la lluvia, el sol y los árboles

que extrañamos desde la ventana.

Son correctas la forma de vestir y de caminar.

Es correcta la sonrisa del amigo secreto y

la despedida del año viejo.

Son correctas las palabras

de cada comunicado redactado.

¿Nuestros cuerpos? Son correctos.

Vestidos y planchados con el logo a la vista

y el carnet desgastado.

Somos felizmente correctos con lo que hacemos

y para quien lo hacemos.

Es correcta la labor que eligieron nuestras manos

y es correcta la llamada de atención.

Primera llamada

Segunda llamada

Al final…solo el silencio que

también es correcto.

 

 

 

 

 

Trabajo en equipo

 


Y después de tantos años

seguimos afrontando los días,

gestionamos el inconsolable tiempo 

compartimos las amonestaciones,

la energía laboral.

Reconocidos y valorados

por las sombras de las horas

organizamos la suma de valores

vamos empoderando esperanzas

horarios taciturnos.

Solidarios en la madrugada

viajamos silenciosos en trenes

plateados y buses rojos para

cumplir con la jornada.

 

 

 


 

Salud laboral

 

Hay cosas que nos van dejando solos

como la noche que devora el rostro

de los hijos en la madrugada

mientras cabalgan para seguir soñando

en otros hogares.

 

Hay cosas que nos ausentan

y nos desdibujan como el frío

de la madrugada que ha congelado

los sueños hasta olvidar las sonrisas

de las madres porque no queda

tiempo para reír juntos.

 

Hay cosas que fatigan la rutina

como las palabras vacías y mecánicas

que solo se dicen para dar órdenes

y amonestar, aunque se cumplan

al pie de la letra muerta.

 

Hay días en que no se rinde

demasiado, aunque la recompensa

sea generosa porque

las relaciones se han marchitado.

 

 

 

El Tedio

 


Con el tedio las horas son tan largas y

se corrompen los sentidos,

y se desconocen las emociones

que se habían cosechado

en el bregar cotidiano.

 

Con el tedio la motivación

se pierde entre los pasillos vacíos

donde una vez saludamos llenos

de entusiasmo y alegría

para sabernos jornaleros de días tristes.

 

Con el tedio las palabras mutan

en cuestionarios y mandatos

vacíos y no hay tiempo para decir:

"hola compañero";

 camarada de días fatigados.

 

Con el tedio la música se nubla

como un surtidor de amenazas

sin melodías y la cálida estrella

en la frente desaparece

para darle paso borrascoso a la rutina.

Con el tedio todos somos nadie.

 

 

 

Sistema inmune

 

A veces ocurren cosas.

 

Cosas como llorar para evadir

el conflicto y el vértigo del horario.

 

Cosas como reponerse de las dificultades

de un día sin elogios sin aplausos.

 

Cosas como afrontar los problemas

con la paciencia que motiva las ilusiones.

 

Cosas como herir al prójimo

que trabaja a tu lado y asume la sentencia callado.

 

Cosas como firmar un traslado en abril

que nos obliga a reafirmar la aprisionada hondura.

 

Cosas como el silencio de la camaradería

que no encuentra la voz para liberarse de su cautiverio.


 


Salario emocional


 

Un racimo de horas sin pagar

una felicitación tardía

ninguna motivación

la oportunidad desvanecida

la semilla sin regar.

Aislados y opacados en una

atmósfera pesada sin sentido.

Sueñan con el balance de vida prometido

dispuestos a arriesgarse

convencidos de que cada día se riega

como un pequeño tallo de hierba.

A veces no son tan productivos

cuando el aire pesa sobre los hombros.

Y, sin embargo, miran con ojos

casi desgastados la disponibilidad

de despertar otro día

para seguir

desgajando

una

a

una

las

horas.

 

 

 

 

Balada para un jefe triste

 

El jefe no está triste.


Solo olvidó priorizar los atardeceres,

delegar esperanzas.

 

El jefe no está triste.

Solo no recuerda las ilusiones infantiles

de los días idos y memorias felices.

 

El jefe no está triste.

Solo está cautivo en su nicho de cristal

donde el frío esculpe el silencio en su rostro.

 

El jefe no está triste.

Solo está ausente en su presencia que

no confía en la llama de la rosa fusilada.

 

El jefe no está triste.

Solo está distraído en jerarquías de cascabeles

que le oprimen la felicidad que aún no ha alcanzado.

 

El jefe no está triste.

Solo mitificó el legendario y diminuto Dios

que habita en su corazón.


 

Carácter obligatorio

 


Es de carácter obligatorio y prohibido

reconocernos entre los pasillos y las terrazas,

escuchar la verde música en la ensenada

que vigila al mediodía el almuerzo apurado.

Quedan prohibido los susurros y las miradas,                                   

andar en parejas que, en solidaria amistad, presumen

la oleada de su apego que rodea sus cuerpos.

Es de carácter obligatorio llegar temprano y marcar

en la hora que golpea la piedra y ahonda la herida,

queda prohibido rearmar las ilusiones quebrantadas,

reír en horas laborables y decir con entusiasmo la palabra “compañero”.

Es de carácter obligatorio cumplir con el reglamento interno

y anhelar que vendrán mejores días.


 

Declaración de huelga

 

Declaremos una huelga

No de hambre ni de brazos caídos

Sino de sueños y esperanzas

Convoquemos una huelga,

no de buques ni aeronaves,

Ni de trenes, ni de taxis ni de buses,

Sino de manos solidarias

Que se unen en la vigilia

Para despertar a aquellos que tienen

manos y no caminan.

A los que laboran con miedo,

a esos, les ofrendamos el coraje de la jornada,

porque se les ha negado su presencia.

Oscuras oquedades se balancean en los rostros

Convoquemos una huelga de caricias

de madres madrugadoras que dejan a sus hijos

en parvularios de ciudades escandalosas.

Convoquemos a una huelga

No de servicios de gas, ni de energía eléctrica,

hagamos una huelga para que el

sol brille en las frentes

de los que trabajan afanadamente y

desconocen si es de día o de noche.

 

sábado, 1 de julio de 2023

El diablo no está en las pantallas

Carlos Fong

La Prensa, 1 de julio de 2023

Semanas atrás, estuvo circulando por las redes sociales un video de Pablo Muñoz Iturrieta, donde comunicaba la noticia, según la cual, la ministra de Educación de Suecia, Lotta Edhol, eliminó el plan de digitalización de las escuelas para volver a los libros de texto. Según el señor Iturrieta, esta decisión del gobierno del país escandinavo es correcta, porque las pantallas están creando una generación de “alfabetos funcionales” (me imagino que quiso decir “analfabetas funcionales”), que no comprenden lo que leen, no retienen, no prestan atención y no son creativos.

El video, como una fatwa islámica, sin evidencia científica, sataniza la tecnología, además de que tergiversa la noticia. En realidad, “...la ministra devolvió el documento a la Agencia Nacional y pidió la opinión de cerca de 60 organismos dedicados a la investigación en diferentes campos. Uno de ellos es el Instituto Karolinska, dedicado en parte al estudio de neurodesarrollo”, dice El Diario de la Educación, un medio de comunicación de España.

La falta de conocimiento del problema de la lectura lleva a muchos a pensar que es la tecnología la culpable de que los niños no sepan leer ni escribir; argumento que ha estimulado las hipótesis enardecidas de fanáticos que crean fricciones entre la cultura impresa y la digital. Volvemos, en cierta forma, a la época medieval, cuando el libro se convirtió en un enemigo tecnológico de la memoria y el conocimiento.

No es saludable poner en conflicto al libro y las pantallas. Reconocemos que existen estudios de la neurociencia que han demostrado que el uso de celulares a temprana edad afecta el desarrollo de la comprensión lectora en los niños; pero también sabemos que los recursos tecnológicos son soportes que pueden fomentar ciertos procesos de aprendizaje, si son bien usados. Al final, todos los extremos son malos.

Antes de mirar lo que pasa en Europa, miremos el panorama real de nuestro país. Un país que no ha atendido las políticas de lectura ni su plan de lectura; un país con bibliotecas públicas y escolares en estado de abandono; un país donde las bibliotecas terminan en cerro Patacón; un país donde se invierte millones en libros sin saber qué hacer con ellos.

El problema de la lectura y la escritura en Panamá es un arrastre que tiene muchos años y no se origina ni por la carencia ni por el avance de la tecnología. De hecho, la mayoría de los niños no tiene pantallas inteligentes en las aulas (con suerte tiene electricidad) y vive en contextos de pobreza donde la brecha digital es pan de cada día. El problema podría ser, más allá de la forma de enseñar a leer, es decir, de enseñar a decodificar, es que para los niños leer no es objeto de deseo y esto se debe por la simple razón de que no entienden lo que leen; nadie disfruta algo que no le hace sentido. Si leer un libro es un acto sumamente complejo, ¿leer en pantallas lo hará más fácil? No.

Daniel Cassany, autor del libro En-línea. Leer y escribir en la red, obra que parece necesaria leer en este momento, plantea que necesitamos trabajar constructivamente en la era digital y entender cómo aprender de forma competente y eficaz en medio de una encrucijada que estamos viviendo. Acceder a la información, no es lo mismo que comprender. La lectura es una actividad de comprensión significativa que es más difícil de lo que se piensa. Entonces, se trata de aprender a leer en el marco de las nuevas prácticas de lectura y entender los contenidos de lectura digital y saber usarlos de manera crítica.

En el estudio El mito del nativo digital: ¿Por qué necesitan libros?, que se puede consultar en línea en el dosier Lectura en papel & lectura en pantalla, Hildegunn Stole, docente asociada del Centro Nacional de Educación e Investigación en Lectura de la Universidad de Stavanger, Noruega, nos dice: “No hay razón para que la lectura de libros no se siga fomentando en la escuela, junto con el empleo didácticamente eficaz de los medios digitales”. Tenemos que inventar e invertir en escenarios de lectura con libros, tecnología y programas que involucren a la comunidad; seguir investigando para mejorar la enseñanza, y prestar atención a la conciencia fonológica y la oralidad. No mostrar un crucifijo a las pantallas.

Voy a cerrar citando el final del artículo “Pantallas y comprensión lectora”, de Héctor Ruiz Martín, director de la International Science Teaching Foundation, publicado en El Periódico de España: “Ante esta complejidad, lo importante sería rogar que analicemos el problema de manera sosegada para identificar sus causas [su importancia lo merece] y, si es posible, procurar no dar más bandazos en educación. Ni la tecnología educativa es la panacea, ni tampoco es funesta. Y si para huir del abuso caemos en el desuso, nos estaremos perdiendo lo que puede aportar, en especial en los niveles educativos de secundaria y superiores. En una cuestión tan compleja como es la educación, la respuesta no suele estar en los extremos ni en las simplificaciones”.

sábado, 17 de junio de 2023

La línea del destino de Alexander Bermúdez

  Carlos Fong

La línea del destino es el primer libro de cuentos de Alexander Jair Bermúdez, con el que mereció el Premio Nacional de Cuento José María Sánchez 2021. Con un puñado de siete cuentos, Bermúdez logra elaborar una propuesta que dialoga con una realidad compleja y enigmática por medio de personajes que atraviesan situaciones contradictorias.


 En el cuento que le da título al libro, La línea del destino, nos encontramos con una situación dramática en la cual el personaje se debate con una doble realidad, donde el tiempo parece ser un factor alienante subordinado a la condición existencial del protagonista que intenta escapar de una realidad trágica: “Muevo esa línea temporal porque todo pasa al mismo tiempo, presente, pasado y futuro…”, el narrador protagonista oscila entre varias realidades a través del tiempo.

 En ¿Quién mató a Bartolomé Hamsa?, el relato más largo del libro, Bermúdez, desde la voz del narrador, hace alarde de su habilidad como cronista de boxeo, al mismo tiempo que nos presenta la condición existencial por la que atraviesa el personaje: “Faltando cuarenta segundos para que concluya la ronda, el tercer hombre en el entarimado interviene y coloca sus manos sobre los hombros de Hamsa. El rostro del púgil reacciona presintiendo lo peor (…)”. El cuento culmina con una serie de preguntas que deja con cierta culpa, incluso al lector.

 Con La Habana, sin pecado concebida, Bermúdez nos adentra en el complejo mundo del espionaje, con una acción llena de peligrosa intriga que al final devendrá en una patología psicológica que deja un final inesperado. El relato está lleno de tensión amenazante y se desarrolla en Cuba. “El agente Schmidt lleva una nanomemoria en su dedo índice en la que está archivada toda la data de una investigación de más de dos años de seguimiento a empresas pantalla con sede en Panamá, que el régimen utiliza para mover fondos y capear el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos”.

 El jabón es un mini cuento de apenas 135 palabras que, en dos párrafos, retrata un escenario erótico cuyo clímax se intensifica de manera espontánea, creando personajes que buscan la liberación del tedio rutinario desde el sexo. Los personajes, cómplices de una tarde llena de relaciones sexuales casi descarriadas, finalmente deciden bañarse juntos un espacio muy pequeño, pero el destino los lleva a olvidarse de la rutina para darle rienda suelta al amor. El cuento logra matizar una escena erótica e insinuante, donde las identidades de los personajes no hacen falta.

 En Primera plana, Julio y Manuel son dos personajes que recrean peripecias para lograr una escena y poder obtener la primera plana en un medio de comunicación; seguramente un tabloide amarillista sensacionalista que busca tener una audiencia cautiva a costa del morbo, porque, dice el narrador: “Ya a nadie sorprendía una gallina con tres patas o un niño intoxicado accidentalmente”.

 Es un cuento que denuncia la falta de ética de algunos periodistas de crónicas, que se valen de cualquier cosa para alterar de forma hiperbólica la realidad para crear lo que hoy día es un fake new: “Siempre resultaba difícil lograr el ángulo preciso para maquillar bien el montaje y hacerlo verosímil, y aquel balance era cada vez más esquivo en cada nueva representación”. Hasta que un día las cosas no salen bien para uno de los personajes que es víctima de su propia falsa realidad.

 Los amigos de Luis es la una historia perturbadora de una mujer de “rostro hermoso y frágil” que acaba de perder a su marido. Estamos frente a un caso de acoso desde los abusos del poder arbitrario. Estos hombres misteriosos son los que han asesinado al esposo de la mujer, que ahora es rodeada por ellos y le ofrecen cuidarla, darle todo lo que necesita y amarla en lugar de su difunto esposo. La belleza de la mujer los ha llevado a cometer el crimen. “Divina, al mirarlos, tuvo la certidumbre de que un acontecimiento ya esperado se concretaba delante de ella”. Lo más perturbador e inquietante del relato es que la mujer se doblega ante ellos por una especie de oportunismo macabro.

 El cuento que cierra el libro se llama Una mañana en Las tres Marías. Es una historia que retrata cómo los medios de comunicación se aprovechan de la miseria humana para ganar rating. Un equipo de producción llega a una comunidad vulnerable para llevar muchos regalos a una familia. Pero, ¿no le emocionan todos estos regalos? ¿Cómo va a ser su vida de ahora en adelante?, pregunta una periodista. “Creo que mejor, pero igual de pobre”, es la respuesta de un miembro de la familia.

 El final del cuento es contundente: “La casa ahora estaba llena de objetos, inimaginables para todos. Algunos, ni siquiera sabían cómo funcionaban, pero tenían la esperanza de aprender a usarlos una vez llegase la luz eléctrica al pueblo”. Con La línea del destino, su primer libro, Alexander Bermúdez logra pasar su primer round en la literatura panameña.

La Prensa, 17 de junio de 2023


Alexander Jair Bermúdez


Alexander Bermúdez

Alexander J. Bermúdez nace en la ciudad de Panamá, el 6 de noviembre de 1972. Estudió periodismo en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá entre los años 1992 y 1996. Fue parte de una de las más sobresalientes generaciones de periodistas formada en dicha facultad. En 1995 fue escogido como Representante Estudiantil suplente de su facultad ante el Consejo General Universitario, máximo organismo rector de esa casa de estudios superiores.

En 1995, obtiene mención honorífica el Premio de Cuento Darío Herrera, convocado por la Universidad de Panamá para estimular la producción literaria entre su estudiantado. Desde el segundo semestre de la carrera de periodismo comenzó a ejercer en medios de comunicación la profesión que había iniciado a estudiar, dando señales de un notable talento. En 1995, durante su práctica profesional en el diario La Prensa, recibe la oportunidad de formar parte de los colaboradores permanentes de la Unidad Investigativa, la cual era dirigida por el también escritor y periodista, Herasto Reyes.

En diciembre de ese mismo año recibe de parte de Jhonny Duque Mcnamara una oportunidad laboral para formar parte de un nuevo proyecto editorial que se llamó El Universal de Panamá, en el que fue inicialmente contratado para conformar una Unidad Investigativa en dicho nuevo diario y, más tarde, se le abrirían una serie de posibilidades que le permitieron aprender todas las áreas editoriales de un medio de comunicación impreso.

En 1997 crea y dirige la primera sección cultural del diario: la sección dominical Ventana al Universo, con la que comienza a darle cobertura al interesante movimiento cultural que se gestó en Panamá durante las postrimerías de la década del 90 y a la vez, permitiendo a los lectores acceder a información variada y relevante del arte y la cultura universal.

En 1998, la dirección del medio accede a la creación de una separata cultural de edición dominical que se llamó Tragaluz, de la que fue su primer editor durante la época dorada de dicha publicación y del periodismo cultural, en general.

A este esfuerzo editorial se sumó un grupo de escritores que se convirtieron en sus principales colaboradores ad honoren, brillantes plumas de la época, entre los que destacan Juan Antonio Gómez, Felix Armando Quirós Tejeira, Luis Fuentes Montenegro, José Carr, Manuel Orestes Nieto, Pedro Rivera y muchos otros. En pocos números, dicha publicación se convirtió en un referente artístico y en un espacio de fomento y homenaje al artista nacional, que otras publicaciones similares de la época negaban.

Su inesperada salida de Tragaluz marcó un cisma a lo interno del mundillo cultural local e inició el declive del semanario, que poco a poco fue perdiendo relevancia y el sitial que había ganado en sus primeros 30 números.

Durante ese mismo periodo fue escogido por la UNESCO para representar en un libro patrocinado por la ONU un artículo que describiera las Prácticas Ejemplarizantes de Cultura de Paz en Panamá, entre una decena de profesionales de la pluma y catedráticos universitarios.

En 1999 comienza a ejercer el periodismo fuera de las fronteras de su país, siendo el primer corresponsal de la revista centroamericana Estrategia & Negocios, en la que inició su periodo de vida profesional ligada a la cobertura de hechos financieros, económicos y comerciales. Durante esa etapa, última de su carrera como periodista, fue corresponsal o reportero de publicaciones como Terra.com, Capital Financiero, Martes Financiero e Inforpress, con sede en Guatemala.

En el 2003 funda la agencia de comunicaciones Enlace: Prensa & Comunicación, en la que se ha desenvuelto como gerente general, desde entonces. En esta empresa ha sido copywriter de cientos de sitios web, publicaciones comerciales, anuncios publicitarios y campañas masivas de marketing digital.

En 2021, su libro, La línea del destino, resulta premiado por el jurado del Concurso Nacional de Cuento José María Sánchez, entre 18 obras participantes El libro fue escogido de forma unánime, por su estructura narrativa.

La línea del destino es su primer libro de literatura


sábado, 10 de junio de 2023

El derecho a leer en primera infancia

Hay algo esencial que debe ser abordado y aprovechado en los primeros años de la vida de un niño que es tan importante como otras cosas a las que también tiene derecho. Es el universo de la literatura infantil.

La lectura de cuentos y poesía en la primera infancia, aparte de ser un derecho, es una de las formas de felicidad que deja una huella en la vida de los niños.

Tal vez no hay nada más tierno y significativo como leer un cuento a un niño. Es tan sustancial como la nutrición que le da salud al cuerpo. Es tan importante como el juego que también aporta felicidad, imaginación, gozo e ilusión a la vida cotidiana en la infancia. Está demostrado que las emociones que descubre el niño a la hora de jugar lo ayudan a responder emocionalmente con creatividad frente a distintas situaciones de la realidad.

De la misma forma, la lectura es una experiencia lúdica que lleva al niño a responder desde la imaginación y a comprender el mundo que lo rodea. La influencia positiva que la lectura ejerce sobre la subjetividad del niño lo prepara para socializar de forma natural y lo blinda emocionalmente.

Es importante que el padre de familia entienda que la lectura de cuentos y poesía en los primeros años no solo es vital para acercar al niño a nuevos aprendizajes, sino que es la base para el desarrollo personal y la configuración del mundo que lo rodea.

Un “había una vez…” es una puerta que se abre y le permite al niño relacionarse con el mundo, le deja mirar la complejidad de la vida, porque la literatura infantil no solo transmite conocimientos, sino que favorece la construcción de la subjetividad para tener una idea más diversa de las cosas, al mismo tiempo que lo prepara para ser ciudadano.

Sin embargo, en la familia, que es el espacio indispensable para incentivar la lectura en los años iniciales, muchas veces, por condiciones de desventaja económica, no hay libros de literatura. Esta carencia, en particular, dentro de la familia, constituye algo que a veces perjudica el desempeño del desarrollo infantil.

Los primeros mediadores de lectura en la vida de los niños son sus padres y si ellos no tienen cómo comprar un buen libro, le están mutilando uno de los principales derechos a sus hijos y, además, impide un encuentro necesario para el desarrollo del pensamiento creativo y el imaginario infantil. 

Es verdad que en muchas familias de bajos recursos los padres pueden comprar al menos un libro, pero prefieren gastar el dinero en otras cosas que no representan el mejor ejemplo para estimular el pensamiento.

Esto es una realidad de nuestro país. Pero tampoco existen políticas de cultura desde la lectura que atiendan a la primera infancia y que sirvan para sensibilizar a las familias en sus comunidades sobre la importancia de la cultura del libro.

¿Cómo propiciar un encuentro con la lectura y la familia? Más allá del momento escolar que aguarda al niño, ¿qué se puede hacer para que la familia participe en los procesos democráticos de la lectura? ¿Qué espacios se pueden construir y preparar para darle el derecho de leer a los niños. 

En el escenario político que ya podemos ver que viene con discursos que se edifican con palabras clave como educación, pobreza, salud, etc., es vital que le reclamemos a los candidatos el compromiso de gestionar recursos para proyectos y programas de acercamiento a la lectura destinados a la primera infancia.

La apropiación de la lectura como un derecho, como práctica sociocultural y funcional, significa que los niños tienen derecho a la cultura de la lectura desde el hogar, desde sus bibliotecas públicas y escolares, y cualquier otro espacio como las ludotecas o bebetecas, que no existen en Panamá, y programas que dejan huellas indelebles en los niños.

Programas de acercamiento a la lectura desde la primera infancia que se puedan medir y darle seguimiento, y que no sean destruidos por la mano política solo porque no fueron creados por ellos.

Existen los informes, estudios, leyes e investigaciones pertinentes que solo hay que consultar para saber edificar un país pensado también para los niños. Se ha escrito demasiado, pero se ha construido poco. 

Hay referentes exitosos de otros países sobre el trabajo con la primera infancia. Hay organizaciones y asociaciones culturales en el país dedicadas a la niñez y la cultura con personas capaces de aportar el conocimiento que permita tener una ruta y un mapa que favorezca el ambiente sano para los niños.

No podemos seguir diciendo que Panamá es un país desarrollado cuando tiene bibliotecas públicas y escolares empobrecidas, cuando no hay programas para la población más desfavorecida que no puede ir a una feria de libros o a la librería.

La Prensa, 10 de junio de 2023

sábado, 27 de mayo de 2023

Blas Petit o la mirada profunda de la realidad

Carlos Fong

En su libro La pintura artística panameña, Etanislao Arias Peña (1952 2003), arquitecto y artista plástico panameño, anotó la siguiente reflexión: “El arte es una actividad humana social y por lo tanto su organización y los principios de su funcionamiento están condicionados por las disposiciones sociales en las que surgió y se desarrolló. Nace como una vía para expresar actividades humanas, espirituales, subjetivas y emocionales, es decir, la preservación y transición de la riqueza cultural de la sociedad y la expansión de las existencias teóricas por medio de la reflexión crítica y el enriquecimiento con nuevas ideas”.

Para Etanislao, el arte pictórico interviene en la sociedad de manera significativa y es generador de mediación cultural porque dinamiza la sociedad de la cual es parte. Para el pintor, es vital la extensión del quehacer artístico en la vida cotidiana. Hay una pregunta que nos hace el artista originario de Pesé que, en cierta forma, es una constante en todas las ramas del arte: ¿cuál es el papel del artista panameño en los albores de un nuevo siglo, en un mundo en proceso de cambio y transformación?

Tal vez la respuesta también sea otra invariable en la vida creativa: el papel del artista consiste en presentar y orientar a la sociedad a aprehender la esencia de los elementos fundamentales del mundo. 

Hace más de 40 años, María Bernal, escribió en su libro El pintor panameño ante la sociedad, algo que sigue siendo fundamental en la vida artística de un pintor: “El pintor es el misionero capaz de combinar en un todo, el conocimiento intuitivo e intelectual, en una forma visible y conceptual, transmitiéndola como enseñanza a los demás miembros de su comunidad”. Esta parece ser una idea firme en la obra del maestro José Blas Petit Pinillo, de quien me ocuparé hoy, porque la buena pintura es una forma de leer el mundo. La buena pintura es un relato que nos cuenta también una buena historia. 

El maestro Blas Petit es panameño y nació en 1963. Contemporáneo con otros pintores como César Arboleda Abrego, Roosevelt Díaz, Roy Arcia, José Inocente Duarte, Carlos Rodaniche, Eduardo Navarro, Rodolfo Justine, Ana Garuz, Viviana Rivera y Oswaldo De León Kantule, entre otros, Petit es un artista que ha logrado relatar los elementos esenciales del mundo panameño y, sobre todo, recorrer a la mujer desde todo su cuerpo y su mirada.

Blas Petit estudió comunicación en México y artes plásticas en Panamá. Es profesor de dibujo y pintura. Ha ganado importantes reconocimientos en concursos como el Premio Nacional de Artes Visuales Roberto Lewis. Ha representado a Panamá en congresos dentro y fuera del país como en Beijing, China, según fuentes que hemos consultado. Para Petit, merecen su respeto grandes pintores como Alfredo Sinclair, Mayo Hassán y Chong Neto. Un maestro para él fue Luis Aguilar Ponce (1943-2015), que también incursionó en el estudio del cuerpo de la mujer desde el arte. 

La obra de Blas está matizada por un universo de objetos herramientas que utiliza para hacer impresiones manuales, detalles, efectos sobre el lienzo que permiten darles identidad a sus personajes. La bibliografía consultada coincide en que Blas es un pintor figurativo con un buen dominio del color y una temática que abarca lo religioso, lo costumbrista, bodegones y la pintura de personajes caracterizados por un solo ojo. Son miradas femeninas que parecen explorar el cosmos de una relación con las cosas desde una mirada profunda.

Quiero resaltar una serie en especial donde el maestro Blas ha dedicado su paleta a la etnia negra resaltando la identidad nacional y el aporte de afroantillano a la cultura nacional. Paisajes urbanos con chivas y balcones que rescatan el Panamá de ayer, reinas congo y bailes que le dan ritmo y color a su lienzo; rostros de mujeres negras, y como siempre, el símbolo del ojo. Ojos grandes que hiperbólicamente sobresalen en el rostro de la mujer provocando sensaciones diversas. La pintura de Blas Petit no solo se puede ver; también se puede saborear y escuchar desde la mirada de sus personajes; es visual, pero también textual porque deja leer un relato de la identidad.

La obra de Petit nos orienta hacia una profunda comprensión de lo humano social histórico, porque el artista se ha preocupado por investigar y crear un lenguaje que comunica un profundo mensaje de raza fugitiva en el tiempo. Es un lenguaje cargado de un cromatismo que se mueve ante nuestros ojos y que, al mismo tiempo, nos relata la historia social de los pueblos afroantillanos. La pintura del maestro Blas Petit, ya lo dije, orienta, pero también persuade, crea, comunica y añade naturaleza a la realidad que muchas veces pasa inadvertida ante nuestra mirada. Petit es el pintor de la mirada profunda.

La Prensa, 27 de mayo de 2023








martes, 9 de mayo de 2023

Una cucarachita para toda la vida

Carlos Fong

La semana pasada tuve el placer de ir al Teatro Nacional para ver al Ballet Nacional de Panamá, quien ponía en escena la obra La Cucarachita Mandinga, la adaptación musical de Gonzalo Brenes Candanedo, con libreto de Rogelio Sinán y versión musicalizada por Roque Cordero. Ese día confirmé algo que he pensado muchas veces: la profunda relación que existe entre el cuerpo y la literatura. Además, comprobé que la narración oral y los cuentos son un relato para toda la vida.

En un texto que se pierde en los tiempos de Federico Tuñón, titulado A propósito de La Cucarachita Mandinga, el autor apunta que la obra fue ensayada como teatro mínimo en 1937. El impacto que causó la obra en aquella época, por su “coro de grillos, radios, autoparlantes, silbido de sirenas, automóviles, etc., que daban a la historia rural un tono urbano…”, sin duda una versión moderna con matices de panameñidad, es muy posible que haya colocado la adaptación de Sinán en la historia de la literatura nacional.

A manera de docencia, hay que recordar que La Cucarachita Mandinga no es una obra original de Rogelio Sinán, ni tampoco es una obra nacional. Es una fábula o farsa que tiene muchas versiones en todo el continente, incluso en Portugal y España. Existe un estudio de la Yolanda Hackshaw titulado La Cucarachita Mandinga: narración transcultural, publicado en el 2020 por la Editorial de la Universidad de Panamá. Es el estudio más importante que conozco sobre el tema, hecho por una investigadora panameña, pese a que otros autores también han escrito.

 En este trabajo, publicado también en la revista Tareas (núm. 165, pp. 69-88, 2020), Hackshaw nos acerca al origen de la farsa que Sinán popularizó y nos revela en su investigación que el cuento no tiene sus raíces en América ni en África, pese a la palabra “mandinga”. Es un cuento que ha viajado en el tiempo desde la oralidad. Incluso, autores como Charles Perrault parece que intentaron rescatar la historia. Perrault escribe La ratita presumida, cuyo argumento es espejo del relato de La Cucarachita, donde el autor casa a la ratoncita con otro ratón, señala Hackshaw.

Además, nos dice la profesora, Fernán Caballero en sus Cuentos, oraciones, adivinanzas y refranes populares, publicado póstumamente en 1921, contiene el cuento La hormiguita, que narra la historia de una hormiga que se casa con un ratón. La profesora Yolanda sigue el rastro que llega hasta México donde, basado en el texto de Caballero, se publicó en la colección Chapulín la obra La Cucarachita Mandinga y el Ratón Pérez. Para la investigadora, es el proceso transcultural el que permite que este cuento haya sobrevivido a los tiempos, porque presenta una situación universal y humana de impacto para cada ser vivo: el encuentro de la pareja ideal.

Otro dato de suma importancia que nos regala el estudio de Hackshaw es que solo en Panamá existen seis versiones de la cucarachita: tres de Sinán, una de Federico Escobar, una versión ilustrada de Eudoro Silvera y una de Joaquina Padilla. Curiosamente, es la versión de Sinán la que se ha dado a conocer. He pensado que esto se da por la magistral intervención de Gonzalo Brenes y Roque Cordero, porque supieron elaborar una pieza musical adaptada a la danza y para el ballet nacional que hasta hoy sigue llenando de felicidad a niños y adultos. Es lo que vivimos todos los que fuimos al Teatro Nacional.

 En el ensayo de Federico Tuñón, anota el autor al inicio: “En verdad, es necesario cultivar la fantasía de los niños, como quien enseña a soñar cosas bellas; poner al alcance de sus manos, mundos frágiles y encantados; llenar el recipiente de su imaginación con gotas de miel y leche, que su tierna edad hará más dulces y más cándidas; saturar su ambiente espiritual de fragancias, como un escudo contra miasmas referirles cuentos, que os inundar el alma de bien y de belleza”. También añade unas palabras de Eca de Queiros que no puedo dejar de citar: “La ilusión es tan útil como la realidad; y en la formación de todo espíritu, para que sea completa, deben entrar tanto los cuentos de hadas, como los teoremas de Euclides”.

Esto está muy acorde con lo que hicieron los artistas panameños: Sinán, Brenes y Cordero. Colocaron la belleza de una historia a través de los sentidos, la música y el cuerpo. Visualizaron una escena romántica transcultural y postmoderna que desde el cuerpo y el movimiento le dan vida a un libreto que solo la imaginación y la ilusión pueden crear desde las artes escénicas, el poder la literatura y la magia de la danza.

No me resta más que felicitar al Ballet Nacional y a la Orquesta Sinfónica Nacional por este hermoso regalo. Al maestro Ricardo Risco y la directora ejecutiva del ballet, Gloria Barrios; a los coreógrafos Graciela Guillén, Juan Carlos Costoya, María Elena Jiménez, José Villamil, Alexa Gutiérrez, Diguar Sapi y Pilar Vega. Gracias especiales al elenco de la cucarachita, a los ratones, grillos, toros, caballos, cerdos, patos y sapos que nos llevaron a soñar y a reafirmar que sólo la imaginación es tan poderosa que puede vencer la realidad.

La Prensa, 06 de mayo de 2023

sábado, 29 de abril de 2023

La inteligencia artificial frente al arte

Carlos Fong

La inteligencia artificial (IA) tiene numerosos beneficios que pueden mejorar en gran medida la eficiencia y la precisión en varias industrias. Una de las principales ventajas de la IA es la automatización de tareas repetitivas, lo que puede generar ahorros significativos de tiempo y costos para las empresas [1]. Al automatizar tareas, las empresas pueden establecer una mayor consistencia dentro de sus flujos de trabajo y reducir el riesgo de error humano [2]. Además, la IA puede lograr una precisión increíble a través de redes neuronales profundas, lo que antes era imposible [3]. Esta precisión puede generar eficiencias operativas mejoradas, reducción de costos y crecimiento para las empresas [4].

El primer párrafo que acaba de leer, amable e ilustre lector (sin duda, también, despistado lector), no salió de la mente descarriada y a veces perturbada de este autor. Cada palabra del párrafo anterior la generó una herramienta de la inteligencia artificial (IA) llamada Smodin Author. Lo que está entre paréntesis son referencias bibliográficas que me proporcionó el programa. No hay errores de ortografía ni problemas gramaticales; la única diferencia es que no lo escribí yo. Solo le dije al programa que deseaba escribir un artículo con el tema de la IA y sus atributos. Eso bastó para que sin que yo moviera un solo dedo, naciera un artículo. 

Utilicemos nuestra imaginación natural y no artificial. Imaginemos una suerte de paradoja usando la invención para crear una especie de ciencia ficción: si pudiéramos viajar al pasado y poner en las manos de William Shakespeare o Miguel de Cervantes Saavedra una de estas herramientas de la IA, digamos que la ChatGPT o Smodin Author, antes de que ellos escriban sus obras, y les dijéramos para qué sirven y ellos las usan sin pensarlo, ¿estaríamos leyendo hoy día las mismas obras tal como las conocemos? Los abismos de las acciones y el sentimiento humano que vivimos en la tragedia de El rey Lear, ¿serían las mismas? O las locas aventuras llenas de experiencias existenciales de Don Quijote, ¿serían las mismas?

Algunos escritores de contenido como Julián Marquina, opinan que la IA permite a los escritores y creativos automatizar tareas repetitivas y centrarse en la parte más creativa de su trabajo... O que la inteligencia artificial generativa de textos puede ayudar a la eliminación del bloqueo del escritor, porque la IA puede desarrollar ideas de manera más efectiva para proporcionar inspiración y sugerencias, y, además, reducir el tiempo necesario para crear contenido de calidad. Es realmente interesante además de tentador.

Como escritor, tengo muchas inquietudes con esto. Creo que la IA será de mucha utilidad en sectores como la ciencia, la salud, la industria o incluso la educación. Sin embargo, los avances de la ciencia y el conocimiento no están exentos de los posibles efectos adversos o negativos que pueden ser nocivos para el arte. Pareciera que no existen límites entre la ciencia y el conocimiento. La ética es el único escudo para detener los efectos dañinos de la tecnología en el arte. Shakespeare y Cervantes fueron genuinos creadores. 

Pensemos en este preciso momento en que lo podemos hacer porque, seguramente, la IA terminará pensando por nosotros dentro de poco; pensemos mientras podamos en esto: si algo nace de la creatividad de la misma persona, sin ayuda de una herramienta o aplicación que lo asista para desbloquearse o tener una idea, porque utilizo angustias y fantasmas para escribir; si esto lo logra también la IA, ¿estaremos ante una obra de arte genuina, éticamente hablando?

La IA puede, seguramente, elaborar un soneto perfecto o escribir una buena novela, pero estos y otros géneros literarios, más allá del orden sintáctico, la métrica y la redacción correcta, tienen en el fondo ingredientes del alma humana, del espíritu humano, que les dan el sentido existencial. Los miedos, las alegrías, las ilusiones, los fracasos y las miserias humanas hacen que una obra tenga esa conexión con la vida y la muerte.

Hay miles de ejemplos, pero solo tomaré tres. Miremos una fotografía de Sebastián Salgado, cualquiera de esas capturas que ha hecho de la vida de los trabajadores en las minas. O miremos el Guernica de Picasso, esa mirada existencial que resume el horror de la guerra; o leamos la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo, esa historia de rencores y pobreza humana que refleja la condición humana en una situación histórica única.

Es muy posible que la IA pueda recrear la imagen de la vida gris en las minas; podrá lograr el cromatismo y dibujo de una pintura; podrá redactar (que no es lo mismo que escribir) una historia bien tramada. Eso no lo dudemos. Pero jamás podrá retratar la mirada real de desesperanza de un trabajador, los gritos de dolor y angustia de la guerra encerrados en un lienzo o las voces fantasmales corrompidas por el odio de personajes de una novela que ha sido escrita con el pensamiento y el corazón humano.

La Prensa, 29 de abril de 2023


Un árbol para todos

Por Carlos Fong Quiero dedicar mi último artículo del 2025 a un tema especial. En el ecosistema de la realidad panameña, sobre todo en el se...