lunes, 13 de abril de 2015

Voces panameñas para Galeano

​Eduardo Galeano ya no está entre nosotros. Hace muchos años mi recordado amigo Herasto Reyes, que ya también subió el sendero celestial, me recomendó que leyera Las venas abiertas de América Latina para empezar a entender muchas cosas. Creo que Galeano fue eso entre tantas cosas: una forma de entender y repensar a nuestra América. La obra del escritor uruguayo nos ayudó a darle sentido a la vida. Por ejemplo, en Memoria del fuego, los mitos y leyendas, las ceremonias y los rituales, las memorias y las cosmogonías, la historia y el pensamiento, le dan sentido a la realidad. Somos las historias que contamos, por eso Galeano decía que estamos hechos de historias. Hoy se despide como un pequeño gran cuento y nos deja un final abierto, como las venas de este continente que sigue sangrando. El final de ese cuento depende de los que vamos quedando.

Para La mirada del Nuchu el 13 de abril quedará en el recuerdo como el día en nos dejó un hombre bueno que lo que más amó fue pensar y escribir con inteligencia. Porque el pensamiento es una forma de vivir y saber que existimos, eso nos enseñó Galeano, también.  Mirada de nuchu le dice un hasta luego a Eduardo Galeano a través de las voces de algunos intelectuales y pensadores panameños que nos dieron sus impresiones de este viaje sin retorno del escritor uruguayo. 

Buen viaje, maestro.

CF



De niño, leer libros de historia de Panamá o Roma ​tuvo en mí su efecto positivo, algunas de esas lecturas dirigieron mis pasos hacia el oficio de escribir cuentos; pero tal relación se fue enfriando conforme avanzaba en mi educación media y superior. Probablemente hubiese desaparecido totalmente, de no ser porque me topé con un autor maravilloso que le abrió, frente a mis ojos, las venas a Latinoamérica. Pienso que ese mismo efecto pudo haber tenido Eduardo Galeano sobre mucha juventud habitante de este subcontinente de la esperanza. Su obra tiene el efecto de acercarnos a los eventos dolorosos de nuestra historia sin morbo y hasta con cierta ternura pícara. Eduardo ya no está entre nosotros, sin embargo aún retumbará su voz y su obra en nuestras almas, por muy, muy largo tiempo”.
David Robinson, escritor.



"Fue tan sorpresiva la noticia de la muerte de Eduardo Galeano que apenas me repongo lo que va a significar la vida de todos nosotros sin sus ensayos, sus disertaciones, aún sus mea culpas.  Era un hombre excepcional, a quien no pudimos ver en la Feria del Libro de Panamá cuando Uruguay fue país invitado porque el entonces embajador de ese país aquí se opuso (supongo que por diferencias ideológicas) a que viniera.  ¿Cómo alguien puede regatearle a Eduardo Galeano, el que nos abrió las venas de la conciencia en América Latina, el tamaño de su talento, de su sapiencia, de su acierto?  Nos ha dejado muy pronto, con mucho por hacer por este continente y por este mundo que necesita rescatar los valores que él tanto destacaba en sus escritos.  Pero su legado será inmortal, porque hombres como él solamente viven para que no mueran nunca".
Mariela Sagel, exministra y articulista.


"Cuando leí Las venas abiertas de América Latina, a finales de la década de 1970, por recomendación de uno de mis profesores universitarios, la sensación que me quedó de su lectura fue de rabia.  ¿Cómo era posible que todo eso pasara sin que lo supiéramos con certeza? ¿Por qué no se dictaban cátedras sobre tales realidades? Eran los años de la lucha por la descolonización en Panamá y Galeano me hizo ver el contexto. Que no éramos, ni de lejos, los únicos. Desde entonces surgió en mí la convicción de que teníamos que conocer la Historia de nuestra América, hurgar entre sus grietas para comprender el presente y construir el futuro. Cosas del destino: en cada una de las intervenciones importantes de la reciente Cumbre de las Américas, agradecí a Galeano poder entender mejor el orden de los factores en juego. No sabía que a esa hora estaba muriendo. ¿Y qué? La muerte no empaña legados como el de este uruguayo universal; ya la vida los hizo inmortales".
Ariel Barría Alvarado, cuentista y novelista.



"Fue una cita de arcángeles, en La Habana, 1981; allí estaban en el vestíbulo del hotel Riviera: Rogelio Sinán, José de Jesús Martínez, Mario Benedetti y Eduardo Galeano.  Ese fotograma esta vivo en mi memoria; demasiado talento concentrado aquel mediodía soleado.  Galeano les hablaba desde esas hondas y sabias visiones que animaron su alma y su corazón.  Escritor portentoso, de granito, sabio y dueño de la palabra que supo anclar en el corazón humano.  Cuando Latinoamérica y el Caribe sean una sola comunidad de naciones, tendremos en Eduardo Galeano la encarnación misma del ciudadano del futuro que habitará estas tierras, por su honestidad y su integridad.  Un inmortal, que hizo de la memoria la llama del fuego que nos alumbra.  El uruguayo quede tanto amar a su patria y a su pueblo, nos lega una obra literaria de magnitudes conmovedoras y proféticas".
Manuel Orestes Nieto, poeta.



"Eduardo Galeano, siempre contestatario, fue la voz de la América criolla. Las venas abiertas de América Latina es un clásico contra la injusticia social y política".
Ricardo Ríos Torres, escritor e historiador.




"Desde la época de la revista Marcha, Eduardo Galeano fue parte de la conciencia latinoamericana. Con sus obras y con sus actos contribuyó a que nosotros (nuestros pueblos) tuviéramos claro cuál es el camino de la superación y el desarrollo, en los planos político, social y cultural. Su desaparición física es dolorosa, pero no menguará su figura ni su aporte al esclarecimiento de lo que somos y de lo que debemos ser. Paz a su tumba y luz a su memoria, desde Las venas abiertas de América Latina".

Dimas Lidio Pitty, poeta.13 de abril de 2015  


"La voz de Galeano expresó poéticamente la historia de dolor e indignación que subyace en la formación de las naciones América Latina. Su discurso por la descolonización vivirá siempre en nuestros corazones".
Ana Elena Porras, antropóloga.


"Murió Eduardo Galeano. ¿Qué puedo decir que no sea lo mismo que se dice cuando la vida le quita vida a la vida para que haya más vida? Duele, pero es así. Es el ciclo irremediable. La naturaleza es implacable. Se siente más cuando se lleva a los buenos. Ya lo dijo Tristán Solarte: “frente a la muerte sólo morirse cabe”. No hay nada que hacer, sino dolerse de los dientes para dentro, como debe ser. Y seguir. No voy a decir que sigue vivo porque no es cierto. Su obra sí. Su obra permanecerá y alumbrará las conciencias de nuestra América por mucho tiempo. Y ojalá que sea luz eterna para la oscuridad que nos acecha. Pero mucho mejor sería que su ejemplo como hombre y como obrero de la palabra (como creo que insinuó en repetidas veces) sirva a todos los que lo asumen como Maestro. Incluyéndome".
Pedro Rivera, poeta y ensayista.




“Admiré siempre su sincera, auténtica posición de izquierda y sus textos cortos, que eran donde se desbordaba su sentimiento poético”.
Ernesto Endara, escritor.



“Desde América Latina Eduardo Galeano creó un nuevo alfabeto para el mundo, con una voz viva como su palabra abierta, como sus venas y su corazón. Un abecedario cuyas primeras letras comienzan con su nombre.
¡Celebramos tu vida Maestro Galeano!”
Rey Barría, periodista y escritor.



"Fue de madrugada cuando terminé de leer aquel libro maravilloso que, como un tesoro logré obtener por unos cuantos bolívares en aquel santuario de libros que agolpaba cientos y cientos más, en unas pirámides que sobre una cubierta plástica, se ofrecían muy baratos todas las noches, cuando la policía ya no perseguía a los vendedores ambulantes. Esa esquina del paraiso quedaba ubicada bajo el puente de la Avenida Fuerzas Armadas, y a pesar del tráfago circundante, se respiraba paz, una especie de calma extraña donde las historias, las buenas historias, estaban enterradas entre páginas fatuas de novelitas Corin Tellado o revistas faranduleras. Me llegó la mañana y aun pensaba y vivía los detalles de la vida de una hombre que con fría sabiduría, construía y reconstruía la América. Retorné varias veces a bucear otros ejemplares y regalarlos generosamente a los amigos más despiertos, quienes al igual que yo, seguramente encontraron en Días y noches de amor y de guerra, un sendero. Galeano, el cronista, el intenso indagador ha partido a buscar otras leyendas americanas. Buen viaje".

Gonzalo Menéndez, escritor.

viernes, 10 de abril de 2015

José Martí en Las Américas 2


En el marco de la Cumbre de Las Américas y de La Cumbre de Los Pueblos que se celebran en nuestro país en estos momentos, queremos traer, como una antorcha de ideas, a José Martí. El Apóstol de América fue un hombre visionario cuya obra reflexiona con profundidad sobre nociones como: cultura, educación, identidad, geopolítica, gobierno, historia, democracia, progreso, valores, economía, racismo, género, religión, crítica, periodismo, desarrollo, indigenismo, naturaleza, ciencia, filosofía, agricultura, estética, ética, reforma, letras, crisis, entre muchos otros conceptos sobre los cuales profundizó en su complejidad y naturaleza.

La estética de José Martí lleva implícita un universo que lo abrazó todo. Creemos que su propuesta humanista se basaba sobre todo en hacer del ser humano un ente pensante. Saber pensar es para Martí la forma de alcanzar el genio; es una de las virtudes que trascienden al hombre. Saber, conocer y el ejercicio de la crítica eran para el cubano piedras preciosas.

Gracias a la ayuda de Guillermo Castro, un martiano de diamante, Mirada de Nuchu les estará regalando hasta este sábado 11 fragmentos de los pensamientos de José Martí. Esperamos que cada palabra sea miel para su conocimiento.



Cultura, política, identidad
“No hay proa que taje una nube de ideas.  Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados.”
Marti, José. 1975, VI, 15: “Nuestra América”. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.

Cultura, política, identidad, geopolítica
“Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos.  Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos.  Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano.  Las deudas de honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por bofetada.”
Marti, José. 1975, VI, 15: “Nuestra América”. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.

Cultura, política, identidad
“Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando y zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!  Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.”

Marti, José. 1975, VI, 15: “Nuestra América”. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.


miércoles, 8 de abril de 2015

José Martí en Las Américas I

En el marco de la Cumbre de Las Américas y de La Cumbre de Los Pueblos que se celebran en nuestro país en estos momentos, queremos traer, como una antorcha de ideas, a José Martí. El Apóstol de América fue un hombre visionario cuya obra reflexiona con profundidad sobre nociones como: cultura, educación, identidad, geopolítica, gobierno, historia, democracia, progreso, valores, economía, racismo, género, religión, crítica, periodismo, desarrollo, indigenismo, naturaleza, ciencia, filosofía, agricultura, estética, ética, reforma, letras, crisis, entre muchos otros conceptos sobre los cuales profundizó en su complejidad y naturaleza.

La estética de José Martí lleva implícita un universo que lo abrazó todo. Creemos que su propuesta humanista se basaba sobre todo en hacer del ser humano un ente pensante. Saber pensar es para Martí la forma de alcanzar el genio; es una de las virtudes que trascienden al hombre. Saber, conocer y el ejercicio de la crítica eran para el cubano piedras preciosas.

Gracias a la ayuda de Guillermo Castro, un martiano de diamante, Mirada de Nuchu les estará regalando hasta este sábado 11 fragmentos de los pensamientos de José Martí. Esperamos que cada palabra sea miel para su conocimiento.


Cultura, identidad, nuestra América

“Pueblo, y no pueblos, decimos de intento, por no parecernos que hay más que uno del Bravo a la Patagonia. Una ha de ser, pues que lo es, América, aun cuando no quisiera serlo; y los hermanos que pelean, juntos al cabo en una colosal nación espiritual, se amarán luego. Sólo hay en nuestros países una división visible, que cada pueblo, y aun cada hombre, lleva en sí, y es la división en pueblos egoístas de una parte, y de otra generosos. Pero así como de la amalgama de los dos elementos surge, triunfante y agigantado casi siempre, el ser humano bueno y cuerdo, así, para asombro de las edades y hogar amable de los hombres, de la fusión útil en que lo egoísta templa lo ilusorio surgirá en el porvenir de la América, aunque no la divisen los ojos débiles, la nación latina; ya no conquistadora, como en Roma, sino hospitalaria.

Martí, José. 1975, VIII, 318 - 319: “Libros de hispanoamericanos y ligeras consideraciones”. La América, Nueva York, junio de 1884.

Cultura, identidad, geopolítica

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.”
Martí, José. 1975, VI, 15: “Nuestra América”. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.

Cultura, identidad, historia

“En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella".
Martí, José. 1975, VI, 18: “Nuestra América”. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.


MENSAJE A LA NACIÓN PANAMEÑA, A LA VII CUMBRE DE LAS AMÉRICAS Y A LA CUMBRE DE LOS PUEBLOS



Pintura de Rolo De Sedas
En el marco de la celebración en Panamá de la VII Cumbre de las Américas y de la Cumbre de los Pueblos, en los próximos días, cuando el mundo del siglo XXI confronta a naciones judeo cristianas y musulmanas, a nivel global, mientras opone a gobiernos socialistas contra neoliberales, en nuestro hemisferio, manifestamos las siguientes inquietudes y propuestas desde la perspectiva cultural.

     1. Ausencia de una Mesa de Cultura
Señalamos con preocupación la ausencia de una mesa de cultura en la Cumbre de Las Américas, como un vacío grave, imperdonable, incluso si se intenta incluir, subsumida en la mesa de educación. Interpretamos este bache como resultado de la propia visión de sí mismo del Estado anfitrión, expresada en su plan quinquenal de gobierno, donde sus políticas públicas manifiestan equivalente exclusión temática y disminución sectorial en su agenda de gobierno.

Pero el mundo no se halla exclusivamente ante desafíos de naturaleza económica, social o medioambiental. La creatividad, el conocimiento, la diversidad, la belleza son presupuestos imprescindibles para el diálogo por la paz y el progreso, pues están intrínsecamente relacionados con el desarrollo humano y la libertad.

2. La Cultura como 4º pilar del Desarrollo
El concepto de desarrollo sostenible y su articulación en tres dimensiones fue desarrollado en la segunda mitad de los 1980s. Estas tres dimensiones o pilares son: el crecimiento económico, la inclusión social y el equilibrio medioambiental. La Cumbre de la Tierra, celebrada en Rio de Janeiro en 1992, afianzó estos tres pilares como el paradigma del desarrollo sostenible. Desde entonces, investigadores e instituciones como la UNESCO y la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible piden que la cultura sea incluida en este modelo de desarrollo, aseverando que la cultura al fin y al cabo moldea lo que entendemos por desarrollo y determina la forma de actuar de las personas en el mundo.


Esta nueva perspectiva apunta a la relación entre cultura y desarrollo sostenible a través de un enfoque doble: desarrollando los sectores culturales propios (patrimonio, creatividad, industrias culturales, arte, turismo cultural) y abogando para que la cultura sea debidamente reconocida en todas las políticas públicas, particularmente en aquellas relacionadas con educación, economía, ciencia, comunicación, medio ambiente, cohesión social y cooperación internacional.

El desarrollo humano sólo puede ser efectivo y sostenible si asume una consideración explícita de la cultura y sus componentes como la identidad, la memoria, la creatividad, la diversidad, la solidaridad y el conocimiento.

3. Cultura de Paz
Mientras la educación se consolida como instrumento político del Estado, la libertad humana se desarrolla a través de la cultura. Por su naturaleza la cultura es rebelde, creativa e innovadora.

Contrariamente a la cultura individualista y competitiva del neoliberalismo, que ha conducido al mundo a más confrontación, colonialidad y guerra, una cultura de paz promueve la diversidad, la solidaridad, la interculturalidad y la equidad participativa.

Incluso ha demostrado la cultura ser eficaz como lenguaje sanador contra la violencia juvenil y otros grupos de alto riesgo social, como también ser forjadora de civismo en ciudades latinoamericanas flageladas por las maras o bandas.


El siglo XXI es el siglo de la diversidad cultural. Todas las culturas forman parte de las riquezas del mundo e interactúan para avanzar hacia una humanidad más solidaria, mediante la reciprocidad, el respeto y la confianza mutuos.

Esto exige erradicar el etnocentrismo, como una de las formas más frecuentes de discriminación, así como a combatir cualquier presunción de supremacías raciales, de género, religiosas, o culturales.

Tampoco puede haber democracia sin contradicciones, diversidad ni oposición. La inclusión es la clave. Si no lo logramos, generaremos violencia y guerra, una y otra vez, inevitablemente. Por tanto, no podrá haber democracia para la paz a nivel hemisférico ni global sin una inclusión ideológica en el diálogo entre Estados amigos y adversarios, como tampoco la habrá a nivel nacional sin la participación tolerante de gobierno y oposición; sin inclusión multiclasista, multipartidista,   multiétnica y de género; es decir, sin la participación de todos los actores sociales, políticos y económicos en un nuevo pacto social o gobernabilidad.

Una cultura de paz para el desarrollo humano con libertad y equidad solo es viable si respeta los derechos culturales de todos los pueblos, entre los que resaltamos el acceso a la tecnología y a los medios de comunicación, la memoria histórica, el patrimonio cultural y las identidades nacionales.


Exhortamos al Presidente de la República de Panamá a promover la idea de la cultura como cuarto pilar en el desarrollo, a través de las siguientes acciones:

Añadir la perspectiva cultural a los planes nacionales de desarrollo; establecer objetivos y acciones concretas relacionadas con la cultura en áreas como educación, economía, ciencia, comunicación, medio ambiente, cohesión social y cooperación internacional.

Sancionar, sin más dilación, la Ley 128 de marzo de 2015, que reinstaura la asignatura de Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos de América en un acto de respeto por la memoria histórica de Panamá y de su lucha generacional por la soberanía nacional; asignar suficientes recursos para reabrir el Museo Antropológico Reyna Torres de Arauz, como reconocimiento a la antigüedad precolombina y multiculturalidad de la nación panameña; impulsar la educación integral en nuestro país, con el fortalecimiento de las humanidades para beneficio del pensamiento crítico de la nación y, finalmente, crear el anhelado Ministerio de Cultura como manifestación de su compromiso con el desarrollo humano de los panameños en el contexto innovador de una cultura de paz.


Coordinadores: 
Ana Elena Porras, Ricardo Ríos y Eduardo Flores.
 Movimiento Ciudadano por la Identidad Panameña

Dado en la República de Panamá el 5 de abril de 2015

miércoles, 1 de abril de 2015

Lester Leon Greaves o la memoria olvidada


Lester León Greaves.
Foto de Jesus Simmons
La Historia de Panamá tiene personajes que gravitan en el tiempo y es espacio. Algunos de ellos han sido llevados a la inmortalidad por la literatura panameña. Hace poco uno de esos personajes, Lester Leon Greaves, quien motivó a Joaquín Beleño a escribir una de las novelas más importantes que se ha escrito sobre nuestra historia: Gamboa Road Gang, falleció dejando un silencio sepulcral. 


La obra de Beleño es necesaria para entender la relación existencial de la presencia norteamericana en Panamá. Relación histórica que hoy está siendo mermada, porque ya no se leen en la escuela las obras de tema canalero o con el duro tema de la Invasión de 1989. Nuestra memoria es importante para que tengamos una mirada del pasado que nos ayude a entender el presente y edificar el pasado. 

Mirada de Nuchu, a manera de homenaje, reproduce un artículo de Ernesto A. Holder que apareció en la Estrella de Panamá el lunes 30 de marzo. Para los que no pudieron leerlo, lo reproducimos en este blog con la autorización de su autor a quien felicitamos por tratar de rescatar nuestra memoria y enriquecer nuestra historia.

CF


Lester Leon Greaves

Por: Ernesto A. Holder

Retratado en la novela de Joaquín Beleño, Gamboa Road Gang, Lester Leon Greaves, a mediados de la década de 1940, fue acusado de violar a una joven blanca de la Zona del Canal. A penas contaba 19 años y la realidad señala evidencias de un amor furtivo entre los dos jóvenes. El sistema judicial —cruel y racista— de la Zona del Canal lo condenó a 50 años de prisión. Su caso se convirtió en un reclamo nacional como parte importante de la lucha por la descolonización de la Zona del Canal y formó parte de la retórica y del discurso nacionalista para ejercer presiones por su liberación.

El escritor Beleño, sobre los sueños de libertad, las esperanzas de emancipación que acechaban el consciente y subconsciente, real o subliminal de uno de sus personaje, en Gamboa Road Gang, relata poéticamente que: ‘Un jubilo nervioso conmueve todo mi ser. El sol brilla para la humanidad. El sol brilla para el hombre. No importa que yo esté recluido en una cárcel. Todo esto pasará, pero yo también cruzaré la carretera de nuevo. El sol está brillando. Tarde o temprano brillará para Atá y Lester Greaves, condenados a cincuenta años por atreverse a tocar gringas de ojos azules’.
La Cárcel de Gamboa en 1915. Hoy es conocida como
El Centro de Rehabilitación El Renacer.
El diario La Hora del martes 16 de enero de 1962, anunció la liberación de Lester, con el tituló de portada: ‘15 años, 9 meses, 13 días y seis horas en Gamboa’, lugar en donde purgó su sentencia hasta ese momento. El diario mostró fotos de Lester con su madre y sus familiares y reseñó que, el entonces gobernador de la Zona del Canal, Don Williams Carter, ‘... en una actitud justa y honrada, firmó ayer el indulto a favor de Lester León Greaves, acción que ante los ojos de todos los panameños le ha merecido los más cálidos y elogiosos comentarios’.

Para los que prefieren no recordar la historia, un párrafo curioso y revelador en la noticia de La Hora sobre la verdad que se vivía en Panamá indicó que: ‘Lester Leon Greaves nos informa que no ha sido deportado de la Zona del Canal y que puede pisar el territorio zoneíta, pero que no le interesa transitar por la Zona’. ¿Deportado de la Zona del Canal? Sí, esa era la realidad.

Un grupo de amigos tuvimos la oportunidad de compartir dos veces con Lester en los últimos ocho meses. A sus 89 gozaba de una asombrosa claridad mental, a pesar de sus limitaciones de movilidad y algunos retos para su salud. Al igual que en el diario La Hora que subtituló un aparte de la portada con ‘Yo no quiero hablar de Ella’, en referencia a la joven de ojos azules, en nuestra conversa con él, evitó con mucha caballerosidad el tema, pero reafirmó algunos difíciles episodios sobre su estadía en la cárcel de Gamboa y su rebeldía juvenil que le merecía muchas veces el aislamiento durante su cautiverio.

La novela de Joaquín Beleño.
Cantante, jovial, anecdotario, reflexivo y otras veces conmovedor, relató detalles sobre sus pasos por la vida después de que salió de Gamboa en 1962. La cárcel deja una marca indeleble en la vida de todas las personas y, ante todo, en el contexto de las circunstancias que te llevaron allí. Eso rescaté de los relatos de Lester sobre muchas cosas de la vida que le tocó cuando recuperó su libertad.

A mediados de la semana pasada falleció Lester León Greaves, un símbolo de la Patria que para muchos se ha quedado en el olvido. Ya en muchas ocasiones he hecho alusión al tiempo que vivimos como de apuros para construir cosas, ocupar espacios imaginarios en las clasificaciones de entidades internacionales (independientemente de los crónicos problemas que hay para atender a los más vulnerables) robar y hacer dinero. La historia, sus personajes, sus aportes y sacrificios, son de poco interés; sirven como ‘cliché’ para adornar discursos y actos protocolares. Pero poco importan a los que tienen la potestad de asignar razonables recursos para documentar y preservarlos.

De sus relatos, le ha quedado como dolor, más que sus años en la cárcel, las promesas incumplidas por los políticos y personeros de Gobiernos que a lo largo de las décadas le prometieron de todo. Creo que murió satisfecho con lo logrado en los últimos meses de su vida. Un espacio propio para impugnar el olvido.


Rogelio Guerra Ávila: modelo para narrar la identidad

  Rogelio Guerra Ávila La XLVI Semana de la Literatura Panameña, Rodrigo Miró Grimaldo, que organiza el Departamento y Escuela de Español de...