miércoles, 24 de julio de 2019

Estado, cultura y desorden social



El Gobierno Nacional ha decretado la creación del Ministerio de Cultura de Panamá. Una noticia que sin duda es una fiesta en el sector cultura y que todos hemos recibido con alegría. ¿Por qué es tan significativo para Panamá elevar al actual INAC a un ministerio? Parte de la respuesta la encontró Jesús Martín Barbero en una edición del Newsweek de 1998:

“Sucede que el capitalismo no es solo un sistema económico, es también un conjunto de valores culturales que enfatiza la virtud de la competencia, la legitimidad de las ganancias y el valor de la libertad. No obstante esos valores no son universalmente compartidos. De allí que la propagación del capitalismo no sea un simple ejercicio de ingeniería económica, es un ataque a la cultura y la política de otras naciones que casi asegura un choque”.

En las actuales tensiones entre cultura y economía, nuestro país se ha quedado rezagado por la falta de políticas públicas culturales. Las tensiones en el escenario cultural se agravan cuando reconocemos que existe un desorden social empeorado que no permite atender qué tipo de gobernabilidad y de sostenibilidad se necesita para que los procesos culturales vayan de la mano de un verdadero desarrollo sostenible.


Un Ministerio de Cultura, para empezar, permitirá visibilizar el tema de los derechos culturales y cómo estos pueden ayudar a reducir el agravamiento de la situación social que ha degradado y hundido al estado de la educación pública. El ministerio, si se empeña en no quedar atrapado en la ideología de la globalización y el neoliberalismo, sino que en el marco del contexto geopolítico de la región (pensemos en las crisis migratorias, por ejemplo) se esfuerza por operar a favor de lo nacional y lo universal, rescata el matrimonio entre Estado y sociedad que actualmente está en crisis.

La relación entre Estado y cultura parece darnos nuevas luces. La política neoliberal implicó reducir las instituciones y los recursos económicos destinados a causas sociales y culturales por no considerarlas prioritarias ni rentables en términos productivos. La creación del Ministerio de Cultura de Panamá es el primer paso de un proyecto de nación que no desvincula la cultura de la economía y la política. Ojalá, así sea.

Carlos Fong  | La Prensa, 13 jul 2019 -

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