martes, 17 de julio de 2007

Carta para seguir soñando. Homenaje a Cáncer Ortega Santizo



Querido Amigo:
Esta es la carta que nunca vas a leer y la que yo nunca pensé escribirte. Recuerdo cuando te conocí: parecías un personaje de Valle Inclán; casi un esperpento como los dibujos que hacías. A decir verdad: me diste una mala imagen de lo que yo pensaba era un artista. Pero yo era un pelaíto que no sabía diferenciar siquiera conceptos como de izquierda y derecha, políticamente hablando. Luego te vi renacer como una planta a la que le han cortado las ramas. Y creciste como un árbol y hasta dejaste nueva semilla. Cuando vi a Joaquín jugar con Ezequiel (nuestras semillas) aquella tarde en tu casa rodeado de todos esos aparatos que te hacían ver como un buzo o austronauta, pensé que no era justo. Te parecías a Charlie Parker en el cuento de Julio Cortázar, solo que tu tenías una esperanza y unas ganas de vivir que jamás he visto en mi vida. Y luego Ezequiel me preguntó: "¿por qué tu amigo está con esas máquinas?", y yo le conté un cuento.

Recuerdo cuando me hablaste de que tu condición era consecuencia de malas decisiones que algún día habías tomado y que ahora las asumías como un varón; pero jamás te arrepentiste de las locuras que habías hecho. Siempre fuiste un chechenio, un palestino, es decir: un guerrero. Jamás dudaste de nada, salvo de Dios, que como me decía Manuela, decías que sería una mala broma si es cierto que existe. A pesar de que eras ateo tenías fe en otras cosas. A veces he pensado que es mejor así (como era Herasto Reyes también): hombres ateos pero con una fe en el hombre. Y aún así decías que tu no creías en Dios, pero te portabas bien por si acaso. Y también decías que Dios tenía el deber de creer en ti. Yo creo que Dios sí creyó en ti y por eso te bendijo a lo último con una esposa y un hijo admirables.



Me enseñaste a soñar y a resistir. A creer que debemos seguir proyectos colectivos y no tan individuales. Que la vida es la cosa más maravillosa que existe y debemos cuidarla. Que la literatura es una forma de felicidad como decía Borges, pero que la felicidad está en lo que somos y creemos. Por eso eras tan terco y escribiste cosas como:






No se le vaya a ocurrir que me van a vencer,


que voy a retroceder, que ya no puedo seguir.


No vaya usted a pensar que yo me voy a rendir,


porque dejar de luchar es comenzar a morir.



Y ahora que ya no estás descubro que tenías tanta razón; que si dejamos de pelear, si dejamos de hacer las cosas que pueden ayudar a este mundo estamos dejándonos morir. Pero tu querido amigo ya eres historia patria. Aunque hayas visto morir a tu nación poco a poco, echada su suerte a la indiferencia social y cultural, sabes que dejaste semillas que seguirán resistiendo y luchando. Acaso bastara eso para que Dios crea en nosotros.
Hasta luego.




Carlos Fong





Cáncer Ortega Santizo Nació en Panamá en 1950, realizó estudios de Sociología en la Universidad de Panamá. Fue compositor de música popular, pintor, poeta y escritor. Líder del grupo Trópico de Cancer. Dejó dos libros de cuentos: La cabeza de cangrejo (Panamá, 1992) y Encuentros fugaces (Panamá, 2007). Murió el 14 de julio de 2007 en su patria.










Canciones de Cáncer



MUNDO HERMOSO(Cáncer / 1969)

En este mundo hermoso las cosas no andan bien.
Algunos tienen poco no tienen qué comer.
Los otros tienen mucho y lo han ganado mal.
Matando a mis hermanos buscando el vil metal.
Y está mal.

A mí me dicen loco porque busco la paz.
Me dicen que estoy loco porque te quiero amar.
Los locos son los otros, lo puedes comprobar,
que buscan en el mundo el oro material.
Y está mal.

Mundo hermoso bello pozo horroroso.
Calle y valle de espinas, de piedra y cal.
Herido vas de muerte, guerras y odio.
Para cambiar tu suerte hace falta amor,
mucho valor y dignidad.

En este mundo hermoso encuentro por doquier
miseria y sufrimiento, dolor que puedes ver:
los niños en la calle, violencia en espiral,
explotación y miedo, y no hay punto final.
Y está mal.

CANTO DE PAZ Y GUERRA(Letra y música: Cáncer)

Un día los hombres serán libres.
No habrá oprimidos. No habrá propiedad.
Seremos hermanos, no tendremos odios.
Cantaremos juntos un canto de paz.

Un día los hombres serán libres.
No habrá más países. No habrá más fronteras.
Seremos hermanos, no tendremos guerras.
Cantaremos juntos un canto de paz.

Pero hoy lo que debemos cantar
sobre toda la tierra es un canto de guerra.
Guerra a los enemigos del Hombre.
Guerra a los enemigos del Pueblo.
Guerra contra esos que nos matan de hambre.
Guerra a los que nos oprimen con miedo.
¡Guerra!





¡QUÉ LINDAS SON LAS MUJERES!(Cáncer)

¡Ay! ¡Qué bonita es!
¡Qué bonito que baila esa negra,
mi negra, pegadito, ¡ay!, ¡eh!

La mujer hace la Patria construyendo barricadas.
En la alfabetización, el fusil y la granada.

La mujer es decidida cuando hay que combatir.
Pa’ la Patria y pa’ los hijos quiere mejor porvenir.

¡Ay! ¡Qué bonita es…!

La mujer pare los hijos pa’ la lucha y la pelea,
Para defender la Patria, pa’ defender la bandera.

La mujer es dinamita, gasolina en combustión
con la que marcha la Patria, marcha la Revolución.

¡Ay! ¡Qué bonita es…!

¡Qué linda es la mujer!

La que cumple su deber,
Deber revolucionario.
La mujer que es combativa.
Por la Patria siempre activa.
La mujer, la proletaria.
Mujer revolucionaria.
Las mujeres me enamoran.
Por eso las quiero a todas.
La mujer trabajadora,
La de la ametralladora.
Viva la mujer, viva la mujer,
Viva la mujer.

¡Qué lindas que son! ¡Cosón!

¡Ay! ¡Qué bonita es…!

SANTANA(Letra y música: Cáncer)

Sobre la dura banca del parque
la anciana deja
descansar sus huesos
cobijada con las hojas
del periódico de ayer,
llena de trapo,
una bolsa de papel,
de almohada.

Y con voz aguardentosa
el vagabundo grita
una impertinencia,
que asesina la decencia.
¡Ay, mamá!
Mientras hipócritas señoras empolvadas
bochinchean refugiadas
tras las paredes
de los viejos caserones.

Santa Ana,
viejo parque de Santa Ana.

Pensativo y cabizbajo
porque no tiene trabajo
para llevar ropa y comida
a la familia,
se refugia en la cantina
buscando falsa alegría
en la pacha de aguardiente adulterado.

Y ese niño limpiabotas
que no juega a la pelota
por tener que batallar sustento,
va buscando unos centavos,
rebuscando su alimento,
trabajando arrinconado
casi, casi,
a ras del suelo.

Santa Ana.
Viejo parque de Santa Ana.

Yo pasé como a las tres
de la mañana.

Donde este heroico pueblo
presentó tanta batalla.

He visto muchas torres,
oí muchas campanas.

Y si hoy vivo arrinconado
por cadenas y mordazas
que me impone
con la fuerza de las armas
ese cerdo imperialista,
le aseguro, mis hermanos,
que si unimos nuestras manos
este Pueblo sabrá hacer
una Patria Socialista.

Santa Ana.
Viejo parque de Santa Ana.

Estoy seguro que tendrás
mejor mañana.

Estoy seguro que tendrás comida
para todita la semana.

Tus hijos jugarán
en mejores parques,
correrán
entre las nuevas alamedas.

He visto muchas torres,...
(variación de fragmento de
la poesía Patria, de Ricardo Miró).

¡Juega!


SEMBRADORES DEL MAÑANA(Cáncer / 80–81)

Lucharon pa que no existan más privilegios,
para que cada niño tenga escuela y colegio,
para que se acabe la vida vieja
y con su sol iluminando la que hoy empieza.

Los mártires derramaron sangre valiente
defendiendo ideales con uña y diente,
abonando la tierra con su sangre preciosa
pa' que el mañana crezca como una rosa.

Una rosa roja como la sangre,
espinas filosas pa’ defenderla.
Héroes y mártires dieron sus vidas
para que otros vivan la vida nueva,
para hacer sanar llagas y heridas,
para hacer crecer una Patria buena.

Pelaron pa’ que se acabe la corrupción,
para que el Pueblo no sufra la explotación,
pa’ acabar pa’ siempre con la injusticia.
Ellos no están muertos, están en vida.

En cada firme por la Revolución,
están. Están en vida en la Nueva Aurora,
en las manos callosas del campesino,
vivo en la clase trabajadora.

Y nos dejaron todo ese amor,
su gran ejemplo y el compromiso
es el de hacer la Revolución,
a cualquier costo que sea preciso,
y defender la Revolución,
no será en vano su sacrificio,
de defender la Revolución,
de defenderla pa’ nuestros hijos,
de defender la Revolución...

AMANECER(Letra y música: Cáncer)

Quisiera ver crecer sobre la tierra
flores de amor, que no exista la guerra.
Quisiera ver hermano junto a hermano.
Viviendo en paz, toditos los humanos.

Poder vivir sin hambre, sin miserias.
Amanecer y no encontrar tristezas.
Poder así vivir como la gente.
Si gusta usted, también ser diferente.

Pero eso sí: tener siempre presente
que hay que vivir cumpliendo el compromiso
de compartir, con cada ser humano,
nuestro sudor, amor, nuestro trabajo.

Cuando por fin todito sea nuevo
y exista paz y amor, también progreso,
podré encontrar, entonces, un relevo.
Podrá encontrar descanso este guerrero.

Amanecer contigo, mujer.
Amanecer, contigo, otra vez.
Amanecer.

CANCIÓN DE LA TERQUEDAD(Letra y música: Cáncer)

No se le vaya a ocurrir que me van a vencer,
que voy a retroceder, que ya no puedo seguir.
No vaya usted a pensar que yo me voy a rendir,
porque dejar de luchar es comenzar a morir.

En esta vida enfrenté la práctica y la teoría.
En esta lucha arriesgué todo lo que yo tenía.
Lo que me queda, daré y aunque me cueste la vida,
no me podrán acusar de no hacer lo que debía.

No vaya usted a pensar que estamos domesticados;
que todo esto acabó, que ya estamos derrotados.
Seguimos con terquedad y se los voy a aclarar:
no hay tiempo para temer, no hay tiempo para perder,
lucho por mi dignidad, mi patria, mi libertad,
no dejaré de pelear.
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no.

Los que seguimos la lucha, esta lucha noche y día;
estamos contra el Imperio, seguimos en rebeldía.
Yo seguiré caminando, no quedaré de rodillas.
Les juro, sigo luchando por nuestra soberanía:
Soberanía total.


¡CÓMO HAS CAMBIADO!(Cáncer)

Ayer decías que luchabas
por un mundo más justo, mejor.
Que era tuya la causa de los pobres
y gritabas: ¡Yanky, go home!

Hoy dices que eso ha cambiado,
que todo es diferente, que nada es igual;
que no existe la lucha de clases;
que todo está bien, que nada va mal.

Pareciera te dijeron al oído:
abre la cartera y cierra la boca;
y que te hicieron cosquillas al bolsillo
hoy te ocupa y te preocupa el sencillo que te toca.

Se ve que ya cambiaron tus costumbres;
que otra es tu realidad, otra es tu situación.
Y ahora te haces la loca
y aunque no haya vaselina
te bajaste el pantalón.

Aaaaaay ay ay... ¡Cómo has cambiado!
Antes ibas de frente,
ahora vas de medio lado.
Aaaaaay ay ay... ¡Cuánto cambiaste!
Ayer no te vendías
pero hoy te regalaste.

No te importa nada ni nadie.
Sólo piensas en lo tuyo, en lo que te conviene a ti.
Sueños que tuviste se deshacen en el aire,
que se joda todo el mundo y que todo siga así.

A los gringos pediste volver y quedarse
con las Bases y con el Canal.
Ya todas tus ideas cambiaste:
lo que ayer estaba bien, hoy te parece mal.

Parece se te olvida lo vivido,
lo tuyo es egoísmo, ya no hay solidaridad.
Con mentiras se disfraza tu cinismo:
finges que eres progresista, superior a los demás.

Hoy te crees respetable y honorable
tienes y disfrutas de una buena posición.
Ahora te haces la loca
y aunque no haya vaselina
te bajaste el pantalón.

Aaaaaay ay ay... ¡Cómo has cambiado!...

CANTO ECOLÓGICO(Cáncer / 03)

Quieren acabar con nuestro planeta.
Lastiman a la Madre Naturaleza.
Contaminan aguas de ríos y mares.
Al dios de la codicia elevan altares.

Envenenan todo lo que tienen en la mira.
Su lujuria por el oro no respeta la vida.
Destruyen el ambiente que nos rodea.
Hay que detenerlos: les daremos pelea.

Si protegemos la tierra, el planeta en que vivimos,
dejaremos un tesoro como herencia a nuestros hijos.
Y ellos podrán disfrutar de las aguas de los ríos,
de su cielo, de sus mares, que son tuyos y son míos.

Roban millones con su politiquería.
Nos matan la salud. Entristecen la alegría.
En nombre del progreso asolan la tierra
con el canto apocalíptico de la motosierras.

Atropellan a todo, a todo ser viviente.
Devoran los bosques. Contaminan el ambiente.
Arruinan a su paso lo más preciado que tengo:
el planeta en el que vivo, la tierra de la que vengo.

Hoy estamos decididos a defender nuestros derechos:
la tierra que me alimenta, el cielo que es nuestro techo.
Para enfrentar la tormenta haremos lo necesario
como árboles del bosque: firme abrazo solidario.
Hoy unimos nuestras fuerzas defendiendo este santuario:
luchamos por el planeta, este es nuestro sagrario.

VIDA DE PERRO(Cáncer)

Quedó como un perro muerto
en medio de la carretera.
Quiso cruzar la avenida sin mirar
sin mirar a la derecha ni a la izquierda.
Decía: “No me va a pasar a mí”
sin saber que eso le pasa a cualquiera.
Quedó con las tripas en medio de la calle
los sesos expuestos bajo el sol.
Ante todos quedaron sus íntimos detalles.
Perdió el juego de la vida, no pudo evitar el gol.

El llanto de la lluvia cayó sobre su cuerpo.
Las lágrimas del cielo diciendo que había muerto.
Algunos juraban que mucho lo querían,
aunque en vida le trataron peor que a un mamerto.
No hay duda que el momento es para hipocresía:
le odiaron a los gritos, hoy le odian en silencio.
Ahora pregonan lo bueno que era,
que admiran su valor, que le tuvieron amor.
Pero en vida le apartaban como a un perro tinaquero
como a un perro, como a un perro
sumergido en el dolor.

Nació en una camada numerosa / ayer era un cachorro juguetón
le vi comer del basurero: / un perro tinaquero, callejero y retozón.
Fue un perro, perro rabioso, / le odiaron y temieron más que a la ira de un dios
acabó siendo un perro sarnoso / al que todos apartaban, ante tanta pudrición.

Quedó allí en la vía, tal como había vivido:
tirado, abandonado al margen del camino.
El fin que encontrara no fue una sorpresa.
Dijeron con presteza que ese era su destino.
Le juzgaron su aspecto, mas nunca sus actos.
Abona el planeta, su cuerpo putrefacto.
Pedazos de sí que así los barre el viento.
Podrido su cadáver por el pasar del tiempo.
Vi su cuerpo hinchado a punto de explotar,
pero no, no te preocupes, lo podrás pronto olvidar.
Y para siempre / arf arf / vida demente / vida de perro / perro sarnoso, horroroso, tinaquero // dicen no supo vivir la vida / revolcándose en la piedra, en las drogas, en el sida / enfrentando con su cuerpo trenes, aviones, / autobuses, multitudes, policías y camiones, / sin miedo a la muerte, ni a la bomba atómica, / ni a lo que venga, ni a su buena o mala suerte, / la vida es dura, la vida no es cómica / odiado por odioso, perro rabioso / vida de perros, el mundo es un basurero.

6 comentarios:

Carlos dijo...

La gente que sueña, que sueña así, no se muere: se va a un mundo mejor, Carlos. Pal hueco vamos todos pero ojalá podamos hacerlo tan dignamente como este personaje, Ortega Santizo. Esa es la decisión con la que influimos realmente: cómo morir.

Carlos

Edilberto González Trejos - Autor dijo...

KÁNSER o CÁNCER,
Poeta, artista íntegro e integral, nos ha dejado un legado de honestidad creativa e integridad vital.

Hace poco nos dejó HERASTO REYES, ahora se nos adelanta CÁNCER, por supuesto que en mi memoria pulsan CHUCHU MARTÍNEZ, ELSIE ALVARADO DE RICORD y MIREYA HERNÁNDEZ. Quien no acude a sus predecesores, vive sin memoria, crea sólo cascarones improvisados.

Gracias Carlos Y más que todo GRACIAS IGNACIO ORTEGA SANTIZO

Carlos Fong dijo...

ELEGÍA CONTRA LA MUERTE


A Ignacio Ortega Santizo, in memorian

Por Moisés Pascual

Quizás yo no tenga derecho a escribir palabras sobre tu epitafio, poeta. Tu muerte no será noticia en CNN ni en la BBC. Las astrólogas ya sabían de tu final y callaron. No hay piedra para tanto adiós anticipado. El mundo está hecho de pirámides y pájaros, de sangre y abrazos. Estuve en tu casa como en la mía una tarde y una noche. No sé. El Vich pintaba soles negros y Miriam estaba en Brasil. Brasil huele a sudor y café. A esclavitud y lujo. Y yo me quedé solo en medio de los libros, los tambores y las campanas. Los otros estaban en sus escondrijos bajo las sombras cuidando a sus críos. Era tarde y no me fui. Me quedé, esperando la orden de ir a otro mundo. Palmieri tocaba el piano como un ángel sin isla. Olía a madera y viento. A poemas de viejos amores entre trampas. No sé. Imagino, escribo. La botella estaba más abajo de la mitad, pero yo seguía en las nubes. No había agua en el caserón y todos hablábamos de hacer una revolución en el lugar. ¿Recuerdas? No importa memorizar días de fiestas. Quizá ya basten y sobren el polvo y sus desiertos, donde el viento canta. Tú no tienes tumba en esta tierra. El universo es un mapa de mundos nuevos, calles azules por descubrir en las telarañas de los cometas y las lunas sin nombrar. Nos hundimos en un hoyo oscuro como casa de ratón. No es nada nuevo. Siempre hablamos de lo mismo, entre risas y velas encendidas. Te parecías a Cortázar en París. Me niego a aceptar que la vida es solo un paisaje de rosas y escombros. Somos campeones de boxeo y también poetas. Qué de golpes la vida, para vencer en el último asalto. Las cenizas no alcanzan para medir las rebeldías del amor. Si la vida no gana somos eternos perdedores. Tú lo sabes. No soy quién para tanto entusiasmo de vivir y morir en un solo verbo. Eres esa guitarra sonriente en la ventana de los hoteles de madera. La lluvia y su fertilidad. Un puño en los balcones rotos de la alegría. Una bandera roja en el azul del cielo, en la claridad de un noviembre bailando entre trompetas y banderas de plástico. La queja del indio, el negro y la mujer. La risa del niño, las manos abiertas del vagabundo sin tren. La mariposa y el árbol, moribundos, en el parque. O quizá, sin saberlo, eras un ángel empuñando tu espada de amor y fuego. Una metralla de adjetivos alegres. Nunca se sabrá, si el mundo es ingrato, donde más valen las cosas que los besos sin dientes. Las tristes miradas, las esperas. Los poetas, como tú bien sabes, porque eso solo lo saben los poetas, vamos del amor al olvido en la rumba en una noche. Parecemos santos y hierbas. Huelen a incienso. Breve estadía de frutas dulces, efímeros veranos, sexo y ron. Somos de esos espíritus errantes que cien años después serán –seremos- rescatados del polvo mientras le cantamos a la vida y al amor junto a la luz de las alcobas y los vinos. Alguien siempre nos recordará, de un modo más feliz. Cierto. No puedo exigir nada, de mis propias locuras. Confieso que yo también por amor a vivir he sido suicida en las penumbras de un siglo de muerte y gloria. Virus incurables. Letras de uranio y humo. Hoy soy uno más de esos poetas que escribe contra la muerte. Uno más. Otro. Los poetas somos así, débiles y desvergonzados. Sublimes y útiles. Fáciles de amar y odiar. Y la muerte siempre es un buen tema, para hacer dinero y fama. Perdone usted señora, no es nada personal, pero debo y quiero, nombrarla y maldecirla. Es un honor, lo sé. Le temo, pero la odio. Sepa que no lo hago con rabia, la rabia es apenas una espuma de canes, una venganza de dioses muertos. Esto es mucho más, algo que está mucho más adentro que la simple rabia. No tiene piel no tiene huesos. No tiene límites. Es algo que va por dentro sin poder nombrarla en francés o inglés, portugués o sueco. Como una mujer o el viento. Esto es el colmo, diría usted. Algo así como un existencialismo posmoderno. Una utopía sin tácticas. No me jodan, ya sé que las terminologías pueden ser caprichosas. Ser marciano, marxista o anarquista. Ser hippie o del barrio, esperando un amor en la esquina que va a la tienda por canela para la avena. Llevar heridas hondas y no morir. No me importa. Sobrevivo a mil rayos. A todas las resacas. Que yo sepa, no existe sobre la tierra poeta que en tiempo alguno no haya escrito algo contra tan inverosímil animal. Vistas las cosas, así, la muerte es un mito más, otro, un FMI, o un minotauro que persigue Icaros alados que vuelan al sol. El sol es luz y es vida, aunque a veces también quema. Me pregunto, casi a diario, y en silencio, para que mis pensamientos no sean escuchados por los ignorantes y los idólatras, mis enemigos, si dios existe, y creo que debe existir, no me preguntes cómo, si existe, por qué dios permite tan impunemente que la muerte se burle de la vida y sus injusticias. ¿No es eso una derrota? ¿Una contradicción teológica? ¿Un loco vacío? ¿Un ir en vano? ¿Un dejar solo el paraíso, sin Eva? Creo que ya es tiempo, desde hace mucho quería decirlo, que dios sepa que la muerte es una inutilidad de la materia. Polvo intrascendente. Una hipótesis. Buen oficio es ser enfermera de hospitales o curar heridas en el trópico del Tercer Mundo. Una locura sin ataduras. ¿Paradigma? Nada. Nada. ¡Váyanse al diablo! Sepa que la materia no se crea ni se destruye sino que se transforma, como nos enseñaron en el bachillerato. Somos átomos, poeta. Partículas que hacen un todo. Amebas bajo el microscopio. Hermosos dinosaurios caminando en la llanura. Energía de ríos crecidos. Nervios. Huesos. Carne de amores que se tocan. Paladares. Pieles lejanas. Cenizas que aman entre las cenizas. Retículos entretejidos como colchas de ancianas. Sí. Eso, ni más ni menos. Creo que la primera vez que vi a Cáncer Ortega en 1970 y algo, sobre un escenario, era más hermoso que un dios griego, yo era un niño con los ojos grandes, un arquero sin flechas, y pensé que aquel hombre joven era dios, pero con afro. No puede ser, me dije. Dios no puede ser así. Era un coro de planetas en colisión. Una cosa como un big bang, musical. Un ser de otro mundo que cantaba y era humano. No sé. Fuerza, convicción, entusiasmo, protesta contra un mundo muy bajo y una patria muy boba, un mundo robado, un país muerto. Un inclaudicable demonio de amor y verdad. Manoteaba como San Agustín. Como Marx, pero sin ser judío. Yo quiero ser así, yo, me dije. Entero. Un todo. Quiero ser yo, sin teatros. Permítanme, gozar esta vida y sufrir esta muerte, a mi manera. Si fuera pianista tocaría el piano, y si fuera pintor pintaría de colores nuevos todos los muros del mundo hasta borrarlos. Pero solo soy poeta. Pobre poeta. Sepan, pues, que soy este poeta que se queda solitario en la otra orilla del mundo incierto, sin derechos de constituciones absurdas. Poeta sin carro ni ataúd. Atrapado entre cuatro paredes. Todavía hoy no lloro ni doy el grito, confieso, ese que se esconde en algún lugar del corazón como una escalera de naipes, pero ya me llegará la hora del gran alarido. Estoy en eso. Escribo, hoy, el cielo se ha puesto negro, y pronto sé que va a llover, o si no mañana en la mañana, en la piel del rocío. En la noche mientras cierro los ojos. Lloverá, lo sé. ¿Para qué llorar, pues? Si ya la vida y sus elementos lo hacen todos los días y los domingos. Pido perdón por ello y no de rodillas. Por otra parte, es estúpido o absurdo pensar que se pueda derrotar a la muerte con unos versos libres. No es que tenga nada contra la muerte, pero por qué siempre se lleva a mis amigos. Por qué mejor no llevarse a los que todo lo tienen y ya son felices desde la antigüedad, si ya tienen el gozo de vivir. Entonces, si entiendo la vida, por qué maldecirla me digo, si ella paciente realiza su oscuro trabajo de tiempo. No tengo excusas aunque me cabree con la muerte y ella tenga sus metafísicas razones. Hoy soy uno de esos humanos que tarde dice adiós cuando ya el fuego no existe. Adiós, mañana o nunca. La vida puede ser un viaje en ferrocarril hacia la nada o un retorno a la memoria en un triciclo sin piel o caminando. La infancia es el más hermoso de los jardines. La verdad, no sé qué decir cuando tendría un millón de cosas que decir. Quizá la muerte es un puñado de cenizas en la boca. Una ceguera. Es como si de pronto todas las palabras se hubieran ido de este mundo, lejos, a esos países que todavía no existen, así, como esas olas que poco a poco se alejan al mar y te dejan en la playa en solitario mirando que lejos muy lejos hay una isla que es como un sueño detrás de la niebla, un espejo de la vida, una imborrable memoria de pasos sobre las arenas del mundo. Divago. Piso tierra firme. Voy mirando hacia atrás, en el autobús hacia Managua, a pan y agua, feliz y con miedo, es diciembre, 1989, con unas infinitas ganas de llegar, como un marinero a puerto, ebrio de alegría, sin arpón, y luego Cáncer canta con su guitarra de palo, me da valor, miro árbol a árbol, ciudad a ciudad, miro que la tierra tiene ojos como lagos, lágrimas como niños, y sólo así entiendo que solo esta voluntad de amar y entregarse puede transformar en luz este mundo de sombras, hasta que al fin algo calla mi boca de sorpresas, cruzando las fronteras, porque al fin hemos llegado a la otra vida. La ciudad está hecha de abrazos, de hermanos, luces, gente que te recibe con puños abiertos, hermosos corazones que saltan como chispas, llenos de agua y flores. Amaneceres que lentamente cierran las heridas del dolor, ríos que van al mar con la sapiencia de un terrestre deber cumplido. Volcanes de fuego. Patrias sin cifras. Una insurrección de ángeles desnudos con las armas del amor y los sueños. Me abrazo al sueño, como un escarabajo. Escupo gobiernos. Quemo ciudades. Siembro árboles de luz verde. Esto no es un show, mira, un pacto de intereses comunes, mira, una guerra de pillajes. Siente. Es simplemente un adiós a un amigo. Encendemos un pito entre ojos prohibidos y pasa por el cielo de Centroamérica Chuchú en su aeroplano sin tirar bombas. No está muerto. Los poetas nunca mueren. Palabras, palabras como esas con que los poetas a veces golpean a la vida contra la muerte y sus pobres lágrimas. Eso. No hay otra forma. Sólo otras formas como nubes y libros de reminiscencias. Nostalgias para después. Respiro, respiro, por ti. Respiramos y seguimos. Estamos aquí. El tiempo se ha detenido entre las olas y las palmeras. Huele a coco el mundo. Sé que nunca te harán en la plaza una estatua sobre tu verde caballo, pero aun, lo sé, y sépase, serás, espada de justicia y amor, la canción de nosotros los pobres de la tierra. Los que sin pan cantamos. Los que amamos todos los amores. Los de abajo, los descalzos, los del barro y el maíz. El viento que azota como un huracán. Los que esperamos a golpes de tambor entrar a la vida en los corazones abiertos como puertas de nidos que serán pájaros. Porque, sí, tú lo sabes, sí, la libertad no podrá ser derrotada ni por la muerte ni por los hombres. Nada hay más allá del amor. No hay sombras. Hay un hambre en el mundo que se llenará de ti y de todo el amor de todos los poetas del mundo. Y sin oír tu voz ya escucho que el reino de los cielos está aquí en la tierra. Aquí. Aquí en donde estás con tus voces de seguir vivo y coleando, con tu grotesca voz de Goya y sus disparates, dibujando rostros y hermosas formas de mujer con alas.Entonces, penetrando el misterio como una vulva, de miel, vamos de las tinieblas hacia la luz, sabiendo que después del tercer día tú también serás vida más allá de la muerte y su decir, y que la música lo envolverá todo como un cuerpo en el primer día del mundo oscuro triste y sin alas, y que sonriente hoy la muerte también estará llorando, mientras tu voz gira y gira sin cesar en un nunca acabar de 33 revoluciones por minuto. No sé. Imagino. Escribo. Y es como vivir. Un piano toca himnos en silencio, comandante, hermano, amigo. El tiempo pasa y se queda, girando, en órbita, y todo tiene el color de las sonrisas en las paredes pintadas como amorosos bisontes rupestres. Mangos y azucenas. Nadie, nada, pregunta por ahí, sólo busca, huye, regresa, encuentra, nadie podrá arrebatarnos eso que llevamos de verdad por dentro y para siempre, poeta. Es así. Imagino. Otros mundos. Mañana al alba una luz encenderá nuestros corazones hasta arder por una vida nueva como ayer tu canción profetizó el amor desde el fondo del hombre, esta nuestra elegía contra la muerte. Entonces no será necesario morir, si ya cenizas somos, si polvo fuimos, si piedras hay para la historia con los puños cerrados, y sólo amar, amar, bastará, aquello que desde siempre fue amado sin olvidos, más hoy cuando duelen las palabra y son lanzas en el costado.



17 / julio / 2007

Victor Raúl Medina Guevara dijo...

Buscando para el "Michofelix", una Curriculum de la Vida de nuestro siempre hermano putativo (de la put..vida, como rezaba Chuchu)Kancer, la autora del cuento "Pequeña Casita de Muñecas",nos tiro al vínculo del Nichu...y entramos a decir verdad a la página que una y otra vez hemos soñado y ensayado hacer del Trópico de Kancer...

Y desde esta vez estaremos vinculados para siempre con el NICHU.

El TORVIC
(I Contravalde del Trópico de Kancer)

De: Víctor Raúl Medina Guevara
Psicólogo Orgánico
Cooperación Institucional
Instituto Nacional de Agricultura.

vrmedinaguvaraster@gmail.com
Telcel:6642-4486

Victor Raúl Medina Guevara dijo...

Buscando para el "Michofelix", una Curriculum de la Vida de nuestro siempre hermano putativo (de la put..vida, como rezaba Chuchu)Kancer, la autora del cuento "Pequeña Casita de Muñecas",nos tiro al vínculo del Nichu...y entramos a decir verdad a la página que una y otra vez hemos soñado y ensayado hacer del Trópico de Kancer...

Y desde esta vez estaremos vinculados para siempre con el NICHU.

El TORVIC
(I Contravalde del Trópico de Kancer)

De: Víctor Raúl Medina Guevara
Psicólogo Orgánico
Cooperación Institucional
Instituto Nacional de Agricultura.

vrmedinaguvaraster@gmail.com
Telcel:6642-4486

Anónimo dijo...

Hace algunos días, se me ocurrió buscar en Internet a un ser que conocí en mi temprana juventud, emocionada al sospechar que por este método, -al que no había concebido para tal fin- lograría contactar a aquel joven que muchos años atrás llegó a Colombia compartiendo sus sueños y aventurando nuevas experiencias. Recordaba su imagen, la de un hombre de cabello largo afro, mas bien alto, de rostro apasionado, con guitarra en mano y una figura incandescente de los años 70 en que los ideales revolucionarias enfrentaba con el fulgor de aquella época libertaria. Recordaba las hermosas cartas llenas de dibujos coloridos y poemas que me ofrendaba, recordaba el nacimiento de un conjunto musical llamado Trópico de Cáncer, recordaba y siempre recordé a Káncer.

¿Que habría sido de su vida?, ¿seguiría los senderos que en antaño se anunciaban?, añoré ese encuentro enriquecido por el tiempo de ausencia, para conversar, y recordar...,

En medio de cierta ignorancia tecnológica escribí en google: “Ignacio Ortega conjunto musical Trópico de Cáncer, Panamá”, y encontré referencias que me hicieron sonreír, pero acto seguido en el tercer registro me di cuento de su fallecimiento.

Quede atónita, una punzada de dolor me atravesó el corazón, lo estaba buscando exactamente un 14 de julio, día en que se cumplía su primer año de partida. Seguí indagando y descubriendo que el paso del tiempo forjó en él, el acento cálido de su voz vibrando por la justicia, por la causa de los pueblos, contra la ignominia, que además se hizo escritor, y que el arte y el artista ligados al son del trópico, viajaron en un mundo indiferente llenando la tierra de esperanzas y de sueños. Descubrí a quien dejo huellas como en una canción de un poema y de quien trazo caminos por su paso de guerrero libre por la vida.

Este tardío encuentro en su ausencia, me permite re-descubrir esa señal inequívoca que aleteó siempre en mi y ahora en su sombrío silencio, deseo conseguir sus cuentos impresos y su música, y ruego saber a quien le llegué estas letras, que me oriente en como obtenerlos.

Me queda enviar esta misiva al viento de quienes le conocieron, a sus amigos, a su compañera, a sus hijos, hermanos, mi lamento se hace el suyo y para con ustedes volver sobre esas huellas, caminarlas y sentirlas, es mi voz de reconocimiento al siempre recordado Káncer

Esperanza Trujillo Uribe
Julio 30 de 2.008
Cali-Colombia
Mail: etrujil@yahoo.com

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