jueves, 3 de diciembre de 2009

La noche del 19 de diciembre 1989


La bibliografía existente sobre el tema de la Invasión, mal llamada operación "Causa Justa", es extensa. Desde la literatura de creación hay poemarios, novelas, cuentos y obras de teatro. Autores como Enrique Chuez, Moravia Ochoa, Bertalicia Peralta, Mario Augusto Rodríguez, Indira Moreno, Moíses Pascual, Pedro Luis Prados, Héctor Collado, José Carr, Raúl Leis, Dimas Lidio Pitty, Martín Testa Garibaldo, Ramón Oviero, Roberto Luzcando, Pedro Rivera, Víctor Manuel Rodríguez, Carlos Jiménez Varela, José Franco, por mencionar sólo algunos, han escrito cuentos, teatro, poemas y novelas sobre la Invasión. Hay dos pequeñas antologías literarias, pero esenciales: La voz aún no quemada (1990) y El humo y la ceniza (1993). Hasta se realizó un documental de Barbara Trent y David Kasper que mereció un Premio Oscar.

Desde la reflexión y los estudios hay una amplia lista de trabajos que tocan el tema desde la historia, la sociología, la filosofía y el testimonio. Los trabajos más importantes son el de Olmedo Beluche, Ricaurte Soler, José de Jesús (Chuchú) Martínez y el trabajo de Pedro Rivera con Fernando Martínez que recoge testimonios valiosos. Hay cientos de documentos, informes, artículos, ensayos sobre este tema. Revistas como Tareas, la Lotería y la Revista de Sociología de Universidad de Panamá han dedicado números especiales al tema. Y todavía hay mucho que estudiar. Nosotros nos preguntamos: Con tanto material, ¿por qué la juventud actula no sabe nada sobre lo que pasó el 19 de diciembre de 1989? Lo dejamos a la reflexión de quienes les toca enseñar la historia en las aulas de clases, aunque la responsabilidad no es sólo de los educadores. Los escritores, los intelectuales, han hecho su parte: contar la historia.

El testimonio es un género que se acerca mucho a la crónica y que es de gran valor a la hora de hacer estudios culturales. Mirada de Nuchu, en su campaña de recordar los hechos del 19 de diciembre de 1989, quiere dar a conocer un testimonio, inédito hasta ahora, de la escritora Moravia Ochoa quien hizo frente a la bota invasora yanqui que pisó nuestra patria. Para Moravia, así como para muchos otros panameños, la Invasión empezó realmente el 19 de diciembre y no el 20. También publicamos unos poemas de Moravia, igualmente inéditos.


C.F.


Marcha del 20 de diciembre. Lugar: Parque Porras, 2:00 PM. En los anuncios de Mirada de Nuchu se publican algunos de los eventos destinados a recordar y reflexionar.



A 20 AÑOS DE LA INVASIÓN: ¡BASES NO!
Testimonio

La noche del 19 de diciembre 1989 empezó el bombardeo Panamá por los gringos. Fue a 11:40 de la noche. El primer caído de que se tuvo noticia fue Gustavo Torreglosa, Representante de corregimiento que había estado en la que fue casa del periodista (hoy demolida,) en calle 32, con motivo de un acto de solidaridad con el pueblo palestino..Éramos de los batallones pero obtuvimos permiso del Subteniente Miranda (macho de monte) del Liberación Latina para hacer de presentadora del programa. Últimos en salir de la casa del periodista, sin noticias de lo que ya en el Chorrillo empezaba a ocurrir (infantería gringa bajando del Ancón amparados en falsa neblina) fuimos el poeta Carlos Changmarín y yo. Tuvimos que caminar buscando taxi hasta lo que fuera el Teatro Bellavista. La ciudad, las calles se sentían extrañas, desoladas y los autos, pocos, muy pocos, que pasaban, lo hacían a gran velocidad. Al llegar a casa en Miraflores, el primer estruendo. Una bomba. Al conectar la TV vimos clave ardilla....clave cutarra.

No sentimos miedo, queríamos salir, buscar a los compañeros, salir, hacerle frente a eso que estaba allí: portaviones, tanquetas, hummers, apaches, stealth, tanques de penetración rápida, paracaidistas, helicópteros cobras artillados, jeeps, aviones de observación , soldados negros para que se confundieran con los nuestros, lanzallamas, rockets, metralletas, ametralladoras, avión win-power, misiles tierra-tierra, aire, tierra y mar, el acorazado Iowa, en las puertas y el cielo de la ciudad.......; sobre la Comandancia (dentro, caería el teniente Carlos Arturo Rodríguez). El tanque de guerra Iiberty de 5 misiles y 2 cañones de 25 milímetros, cohetes ultrarrápidos los cuales penetran y destruyen vehículos blindados sin necesidad de usar carga explosiva o complejos sistemas de dirección. Con esto último destruyen el Cuartel Central. Este proyectil va a velocidad de hasta Km y medio por segundo, dotado de una punta de metal extremadamente sólida. . Lo usaron en el Cuartel Central, Tinajita, Río Hato. Y más: frigoríficos iban con su carga de bolsas verdes y bolsas negras a Mount Hope, comentaba el pueblo. Los muertos y todo lo destruido fueron convertidos rápidamente en caliche en el Chorrillo. EL almacén Luria en el Dorado, y una casa en donde estaban dos jóvenes, fueron destruidos.

No olvides, Panamá. El pueblo habló, el pueblo supo. El chacal carnicero, rubio del norte, jactándose, informaba lo que el pueblo repitió de calle a calle, de barrio a barrio. Panamá lo vivió, Panamá vio, el cielo era un foco de multitudinario color, rojo, amarillo, verde. El sonido de las bombas retumbaba en las casas, el corazón callaba convertido en un cadáver loco de profundo dolor. Panameños defendían lo que se pudo, disparando desde las alcantarillas donde se atrincheraron muchos. "lo supo esa noche el mundo, Panamá se defendía" había cantado el chileno Sergio Cruz en muchas actividades de apoyo a Panamá, previas a la invasión, refiriéndose a los hechos del 1964. Pero esto fue mayúsculo, horrible, inmaginado. Ensayo para lo que sería el genocidio contra el Golfo Pèrsico? Armas nuevas. Negros del làser quedaron los pisos 6 y 7 de la Contraloría donde quedaban las oficinas del Dr. Carlos Pérez Herrera y don César Candanedo y la Radio Nacional. Olvidar.....Panamá? En las pantallas de TV dos bandera: la del invasor y la del país invadido y bombardeado. Durante los 4 primeros minutos del bombardeo cayeron sobre Panamá 67 bombas.

El invasor tenía una computadora con el 80% de los datos de todos los panameños. Por la TV, y la radio las voces y rostros de delatores (de patriotas) que existen aún, que respiran....no me lo explico, que bailan por un sueño ya cumplido (la invasión, la desgracia de Panamá)......y un tal....... narrador de noticias...... que no he vuelto a ver en estos últimos tres años. Por un diario de la época, a toda página de portada, un rostro de flamante ¿catedrático, filósofo? empujando una silla de ejecutivo sacada de algún almacén. Sería nombrado inmediatamente casi, director de una institución dentro del gobierno (?) de ocupación. No olvides estas cosas y otras tragedias, Panamá.

Moravia Ochoa



POEMAS INÉDITOS DEL LIBRO: CUANDO MARIA DESPRECIO A LOS RUBIOS DE OAKLAND



Por: Moravia Ochoa

TODAVÍA

Si me preguntan a dónde fue el amor
yo les contesto que a la fosa común
Allí está arrodillado, mirando los huesitos
la ceniza y lo deforme
el ojo caído en la mitad de la boca

la hinchazón y la espalda
rajada por un trueno
de láser,
allí las manos esposadas
una y la otra amarradas
un tiro en el costado y en la espalda
tal vez al corazón,
el campo de concentración gigantesco
albrook y números al pecho
Mound hope el gran crematorio
y el espacio que arde todavía


El Cuartel

lo que quedaba del cuartel bombardeado
astillas de pared muñecas rotas,
carne amasada con pan de lágrimas y muertos que
no tuvieron tiempo de saber que morían
mientras buscaban el fusil,
eso, hijos míos del mañana
biznietos gloriosos de los sobrevivientes avergonzados,
eso, lo que quedó, fue destrozado
a punta de mazo, a golpes, a odio, a miedo
mientras rugían los usurpadores
frente a las cámaras oficiales democráticas


Dignidad

uno al espanto le puso punto en boca
amelló el filo del aire para seguir de pie

abrió la puerta y puso hamacas
extendió los pasadizos
multiplicó los espacios de la casa
se abrió a la madrugada
al rojo sol martirizado

Amor, y mentiría si te digo
que me acordé de ti por tus dos ojos
no te lo he preguntado pero sé
que moriste con todo el que moría
y ambos ahora somos sombras,
sobrevivientes
lo que queda del ultraje:
vergüenza
dignidad



El Militar

porque estaba la lumbre en ellos y
los hijos dormidos
y el barrio alegre a pesar de la terrible amenaza
él le dijo despacio: anda y cierra la puerta
voy a hacerte el amor
quizás el último
Ella puso una llama de fuego entre los ojos
un incendio del bueno
y se prendió.

la T--65 descansaba
y sobre la boca del fusil ella puso
su ropa
él miró hacia el reloj ven pronto amor
apúrate no olvides, Isabel,
Tengo guardia a las doce


Espera Fiera

Cuando se vio en los diarios y la vio
desnuda
ambos
abrazados
miró con ojos plenos la belleza
de aquel amor
María, quiso saber ¿cuánto tiempo ha pasado?
entonces fue al cuartel y oyó con toda claridad
que un mes había pasado
y que el bandido aquel

a golpe de martillo golpeaba contra muros apenas en pie
y la ciudad caía en piedras pequeñitas
Todo era destrucción allí donde agarró el fusil
Ciego de ira buscó las cenizas de su cuerpo y
se metió entre ellas
desde entonces una espera fiera habita
en la ciudad
de los muertos sagrados que pocos
se atreven a nombrar


Angela

De "Eagle" el perro busca cadaveres que no existen,
hijo de gringa que es huésped de lujo en Panamá, todos hablan, es
noticia a color, de primera plana, mas de ti Angela, y de todas las víc-
timas de la invasión yanki 1989, quién habla, quién de tus hueso:, de
las cenizas de tantos quién se ocupará?


Angela, si tú vivieras estos días
si despertara tu corazón de un salto
desde la muerte a donde fuiste
premeditadamente
mejor dicho asumiendo los riesgos,
te extrañaría enormemente que
eres silencio aún
que nadie te maldice ni bendice ni dice tu nombre
que eres una historia colectiva y difusa
innombrable y temeraria
apenas "los muertos de diciembre".

estás allí, seguro, dentro de ese montón,
a quién le importa la soledad de tus viejos zapatos
a quién tu cuaderno de muchacha
a quién le importa, en verdad, Angela,
Agripina o Arturo,
tu nombre y apellido,
el espacio que antes ocuparas en la casa pequeña,
en las esquinas de la multitud.
A quién contarle las razones de peso que tuviste
para alistarte en eso que fuera
patria libre o morir
ni un paso atrás - por Panamá la vida


Una gringuita llamada Sarah York

No he oído nada de ti Sara York
vestida de pollera
condecorada por cartas y medallas
caballito de Troya tal vez
que alguien tomó en serio.
no he oído una palabra de ti Sarah York
qué cosa eres?
detrás de ti qué cosa Sara, Sarah,
qué cosa piensas? dices?
acaso no viste a fondo?
dices que amabas Panamá
te creo
la amabas, la querías,
ya se saben las formas del amor
con que tu pueblo ama
vorazmente
a la fuerza
a garrote
a trampa

Sara York qué vergüenza
estás callada



Moravia Ochoa López

Escritora panameña. Bachiller egresada del Instituto Nacional. Estudios de español y periodismo en la Facultad de Humanidades, Universidad de Panamá. Fue Subdirectora y Directora a.i de Extensión Cultural del Inac. Fue Jefa del Departamento de Letras, Arte Escénico y Editorial, Jefa del Departamento de Documentación y Archivo del INAC. Tuvo a su cargo la revista Itinerario, del Departamento de Letras, fue corresponsal de Prensa Literaria Centroamericana, editada en El Salvador, impulsa y crea la biblioteca Rogelio Sinán, con material bibliográfico de la que fuera Biblioteca Pública de Paraíso, zona del canal, y obras donadas por el escritor Sinàn quien la tenía en alta estima. La placa de bronce de dicha biblioteca fue donada por la alcaldesa de la época, Doña Jilma Noriega de Jurado. Miembro del equipo que editaba la Revista Nacional de Cultura, el tabloide cultural Extensión, promotora y activista de cultura por iniciativa personal y como funcionaria. Dirigió varios programas de cultura y política, a los que eran invitados intelectuales que paraban en el país, algunas veces por gestión de la propia escritora Ochoa. Entrevistó en sus radioprogramas a escritores como Winston Orrillo, del Perù, Silvina Bulrich, Efraín Huerta, Ernesto Cardenal, José Roberto Cea, Tirso Canales, Alfonso Quijada Urías, Arqueles Morales., Clementina Suárez, Hernán Miranda Casanova, algunos de los cuales alojó en su hogar. Creó el Premio Omar Torrijos Herrera, de ensayo, para Centroamérica y Panamá cuya primera versión tuvo como ganador al catedrático y escritor salvadoreño José Roberto Cea, con su obra De la guanaxia irredenta.

Moravia es considerada “una institución” dentro del Instituto Nacional de Cultura donde trabaja desde muy joven; por su entrega y amor total a las artes en general, y su apoyo a todos los iniciados en cualquiera de las actividades artísticas. Ha sido Agregada de Cultura en nuestra Embajada en Cuba. Premio de Poesía y cuento en el Ricardo Miró, el cual obtuvo por primera vez con Raíces Primordiales, cuando cursaba el sexto año de bachillerato. Este suceso fue toda una novedad y, en la prensa nacional, su nombre y su obra fue tema de editoriales, comentarios a ocho columnas en La Estrella de Panamá, y en todos y cada una de las columnas de opinión. En 1978 fue jurado del premio Casa de las Américas, de La Habana, Cuba. Cofundadora y militante activa de Columna Cultural Universitaria, del Colectivo Poesía a la calle, del Tribunal Antimperalista de Nuestra América, del Frente de Trabajadores de la Cultura y otras organizaciones de la activa y digna Panamá de los años 60 en adelante. Entre sus publicaciones: Raíces Primordiales, Yesca, El Espejo, Cuerdas sobre tu voz, Donde transan los ríos, En la trampa y otras versiones inéditas, Ganas de estar un poco vivos, Hacer la guerra es ir con todo, Me ensayo para ser una mujer, Círculos y planetas, La Gracia del Arcángel, La casa inmaculada, Contar desnuda, Las esferas del viaje. La crítica internacional la considera una de nuestras mejores escritoras, quizás también de las más auténticas. Miembro de la Fundación Omar Torrijos. En 2007 mantuvo activa una serie de actividade
s culturales en la librería Exedra.

jueves, 1 de octubre de 2009

Formas de resistencia.

Estamos otra vez de vuelta. Digamos que andábamos algo ocupados, no de parranda. El espíritu de Nucho estará desde este momento, hasta fin de año, dedicando este espacio al tema de la Invasión del Ejército Norteamericano en 1989, ya que este año se cumplen dos décadas del nefasto hecho y no podemos dejar que pase desapercibido. Con esto, no sólo queremos estimular a las autoridades a que programen una agenda cultural destinada a hacer docencia sobre lo que fue el 20 de diciembre de 1989, sino también exortar a la sociedad civil y a todos lo gremios a que no dejen que la indiferencia y la trivialidad sustituyan la memoria y la identidad herida.

Hace poco caminábamos por la Central (ese espacio de abigarradas cotidianidades) y nos llamó la atención una rueda de gente, como cuando se apiñan las personas para ver una pelea callejera. El morbo nos venció y al acercarnos descubrimos que la gente miraba un televisor que pasaba imágenes de un video de la Invasión a Panamá en 1989. Los vendedores piratas aprovechan los momentos indicados para vender sus productos. Por ejemplo, si Juan Gabriel o José Luis Perales vienen a dar un concierto, tenga por seguro que puede encontrar todo la discografía de ambos cantantes en la Central. Pero me sorprendí de ver que ya los piratas tienen sus puestos surtidos de videos sobre la Invasion. Y más sorprendido de ver cómo la gente está con sed de saber (o recordar) lo que pasó. Unas muchachas que estaban cerca de nosotros comentaron "...yo no había ni nacido cuando pasó eso".

Es de suma importancia que nuestros jóvenes conozcan la historia. Pero no lo harán si los medios de comunicación no dedican espacios para pasar documentales. No conocerán la historia si los docentes no le hablan a los estudiantes ("que no habían nacido cuando pasó eso"). No se le puede dejar este trabajo a los profesores de historia. Hay que armar discusiones, debates, mesas redondas sobre este hecho con los muchachos; hacer exposiciones de fotografía, periódicos, revistas y libros sobre el tema. Son 20 años que no pueden pasar como cualquier cosa. Ojalá ayudemos a que se tome conciencia.

Para empezar, publicamos un estudio que hicimos del libro ganador del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2008, sección cuento. La obra Un milagro bastante raro, escrita por Víctor Manuel Rodríguez, es un conjunto de cuentos que tocan el tema de la Invasión. Lo leímos la noche de 19 de julio del presente año, en el Salón Roberto Lewis del Teatro Nacional, con motivo de la presentación del libro. Ilustramos la página con fotos del Casco Antiguo, porque nos pareció buena idea hacerlo con imágenes del escenario donde se mueven los personajes de este libro: San Felipe.

C.F.

Víctor Manuel Rodríguez:
La poética del realismo mágico y otras formas de resistencia.
Un milagro bastante raro (Premio Ricardo Miró, sección cuento, 2008), reúne 7 cuentos largos que por su extensión y estructura, pueden ser considerados como relatos. Sin embargo, cualquier conocedor del cuento moderno caerá en cuenta, una vez inicié el libro, que las grandes inercias entre las acciones de los personajes principales de cada relato, obedecen a un recurso de resquebrajamiento cuyas digresiones ayudan, no sólo a enriquecer la historia, sino que aportan información importante a cada nudo dramático. Jamás se pierde el lector en la historia, porque el hilo conductor de cada relato se mantiene hasta el final y la tensión dramática es progresiva, a pesar de los correlatos intertextuales que se presentan.

Antes que reseñar los cuentos de este libro, preferimos dejar explicitas las virtudes del mismo. Si los elementos del realismo mágico, como bien ha observado José Miguel Oviedo, aparecen en Juan Rulfo asociados a las creencias sobre la muerte de un México antiguo; en Miguel Ángel Asturias, con las tradiciones de la cultura Maya y el poder de la palabra creadora; en Gabriel García Márquez, con las alusiones bíblicas, las supersticiones populares y los cuentos de hadas (nosotros añadimos a Alejo Carpentier y el universo del vudú); con Víctor Manuel Rodríguez los elementos del realismo mágico se presentan a través de la superchería, lo absurdo, la leyenda, lo mítico y lo popular.


Víctor Manuel logra, con gran maestría narrativa, incorporar a la realidad cotidiana (y la histórica) lo mágico-realista hasta alcanzar una síntesis poética a través del lenguaje que funde la realidad con lo mágico. No son cuentos fantásticos, porque no hay una antítesis de la realidad, ni una bifurcación que provoque extrañamiento o incertidumbre. Lo que Víctor Manuel logra es crear un pequeño Macondo urbano insertado a finales de la década de los 80 (en vísperas de la Invasión norteamericana de 1989), pero que a diferencia del Macondo de Gabo, no es un universo cerrado, sino que se ubica en el Casco Antiguo de la capital, en San Felipe, y que intenta ser gobernado por los poderes institucionales.

La Calle de los Arquitectos Borrachos es un espacio mítico situado en el barrio de San Felipe donde se desarrollarán todas las historias que están enmarcadas temporalmente en los últimos días previos a la invasión del ejército norteamericano, aunque el primer cuento, La culpa, inicia la acción con las peripecias de Pablo Corbacho, unos años antes en un lugar llamado Villa Flores, que presumimos es en el interior del país. En La culpa, después de una serie de sucesos extraños: una pelea de 20 vírgenes villanas semidesnudas, precedida de una serie de suicidios extraños vinculados a las orquídeas de una cascada, Pablo Cisneros y su esposa Enriqueta Carbacho Valle, deciden mudarse a la capital; precisamente a La calle de los Arquitectos Borrachos, a una casa de terracota heredada por Enriqueta de su tío abuelo, Jesús Corbacho, quien fue en el pasado un líder revolucionario.

Ya radicados en el Barrio de San Felipe, un insólito suceso acontece entre los muchos otros que vamos a ver en los demás relatos: Pablo Carbacho enferma gravemente por un sentimiento de culpa acuñado por los años que tiene que ver con los suicidios tiempo atrás en Villa Flores; sin embargo, no se puede morir. La muerte lo persigue; el barrio se une para persuadirlo de su terquedad; pero él no se muere. La muerte misma le fija fecha, pero éste la anticipa y se deja morir al día siguiente de la fecha. Esta forma de resistirse a la muerte es quizá la primera gran metáfora que vamos a encontrar en el libro: existen muchas formas de resistencia.

Algo muy importante que debemos recomendar al lector es que la lectura de los cuentos debe darse en el orden en que aparecen en el libro. Y si esto parece violentar los derechos del lector, no lo es en el caso elemental de esta obra, porque los relatos, desde el inicio, están en muchas formas vinculados el uno del otro, como si fueran una novela, aunque cada uno se cierra con su conflicto resuelto. Estructuralmente, este podría ser otra virtud de la obra.

Las formas de resistencias en el libro se van a ver sobre todo en los personajes femeninos. Y esta es la siguiente virtud que hay que sumar: la construcción de los personajes. A pesar de la gran variedad de personajes masculinos que vamos a encontrar como Pablo Cisneros, el cura Néstor Darío, Tito Alba ( apodado Pico y garra), Heredio Anaya, Miguel Pagano, el Feo, Jesús Corbacho, Isaac Corbacho, entre otros, muchos de ellos principales, los personajes femeninos tienen mayor protagonismo y mayor presencia en los relatos, según nuestra lectura.

El autor ha logrado construir personajes llenos de actitud y atributos humanos que no sólo se identifican con la realidad nacional y nuestro imaginario colectivo, sino que, en la mayoría de los casos, son una representación simbólica de las luchas entre el bien y el mal. Es el caso de Martha Cisneros, personaje que aparece en la mayoría de los cuentos. Es un personaje de construcción frágil: es temida en el barrio por su “insociable temperamento” a tal punto que todos en el barrio evitan enfrentarla, inclusive la iglesia y los militares; pero, al mismo tiempo, es mística y celestial con una belleza sin igual, con una gran sensibilidad humana que en momentos no resiste ella misma y rompe a llorar. Martha Cisneros es valiente y arrogante; la única que se atreve a enfrentar a los militares en tiempos de crisis política.

Otros personajes femeninos que desfilan por la obra son la gitana María del Pilar; las gemelas, Victoria y Libertad; Caléndula del Mar, la dueña del Bar que sirve la tizana astral, una bebida con poderes que se prepara con arreglo astral; Doneley, la hermana de Martha; Ociosa Ulmaria, Amalia, Fárfara y Azaela, esta última se encarga de iniciar a los jóvenes de la Calle de los Arquitecto Borrachos en los caminos del amor. Este es otro de los atributos del libro: el manejo del erotismo. Las escenas eróticas se logran con un lenguaje poético que insinúa y sugiere: “…sentía unos labios que, escoltados por un calidísimo aliento, se deslizaban por las desafiantes ondulaciones de su cuerpo; con todo, apenas avizoraba la magnitud de aquella reverencial fascinación que su desnudez provocaba en Miguel”.

Otra virtud que tienen las historias de este libro es la forma en que se recupera la historia y cómo se denuncian algunos hechos de trascendencia política. Las circunstancias existenciales históricas se revelan a través de la condición de los personajes y las circunstancias objetivas que se mezclan con las subjetivas. Hay un mundo subjetivo y un mundo objetivo que operan juntos en cada cuento. Las nociones de la realidad se bifurcan en dos universos que coexisten, al mismo tiempo, en uno solo. Existen varios órdenes de la realidad que el autor logra tratar: lo individual y lo colectivo; lo mítico y lo cotidiano; lo mágico y lo real; lo histórico y lo ficticio; lo político y lo sagrado.

Los personajes ficticios se combinan en la misma realidad con personajes reales: oiremos un discurso del General Noriega, otros nombres como Miguel Antonio Bernal y Herasto Reyes, aparecen también en la obra. Todos interactúan en este espacio mítico-mágico que es la Calle de los Arquitectos Borrachos. Donde el cadáver de una mujer que murió hace más de 20 años nunca se pudre; donde los perros en vez de ladrar, maúllan; donde un cerdo orinaba por el espinazo; donde un hombre fue raptado por los OVNIS; donde a través de un decreto alcaldicio se declara como personaje non grato a una fantasma hermosa que con sus “irradiaciones afrodisiacales” cautiva a los hombres; donde un hombre tiene un brazo más grande que su cuerpo; donde una plaga de buganvilas (veraneras) pesa como una maldición sobre las casas; donde se dice que un vecino existe desde el origen de todas las cosas; donde el perfume de una mujer puede ser percibido por los marinos en alta mar; donde un morador logra burlarse de la muerte para después fijar su propia fecha de defunción; donde un mítico Che Guevara conoce la realidad política internacional, pero ignora lo que pasa en su propio país; donde las mujeres del barrio se reparten los huesos de un amado difunto; y donde los brujos, los ocultistas y las gitanas son consultados en cosas de política.

Muchos de estos personajes se desdoblan en su propia identidad. El cura del Barrio, por ejemplo, increpa y condena los hechos mundanos del carnaval, sin embargo, pide el mejor puesto en la primera fila para el desfile de comparsa del día sábado, mientras toma Coco Ron y un trago mágico llamado tizana astral; o el caso de Venero, un loco que se pasea por las plazas y, en arrebatos de misteriosa sabiduría, da discursos donde la verdad se asoma a tal punto de que es secuestrado por agentes del servicio secreto quienes lo interrogan: “¿Qué eres, anarquista, izquierdista, ambientalista, pacifista, comunista, etc., etc.?” Al mismo tiempo le confiesan que el país va a ser invadido, y además: “Pero más que un objetivo militar, la operación “Causa justa”, que así se denomina como pronto confirmarás, es una especie de manipulación socio-genética”. El largo discurso del secuestrador revela los oscuros planes de la mal llamada “Operación Causa Justa”, de la cual el gobierno está enterado, pero mantiene en secreto.

Lo identitario es otro de los atributos de estos relatos. En el cuento titulado Carnaval el autor hace un sorprendente inventario de los tipos de personas que gozan y condenan la fiesta secular. También se retrata la condición existencial o psíquica (si se prefiere el término) de la condición humana en el marco de la fiesta al dios Baco: “— Sin culecos, no cabe hablar de carnaval— dice Queta convencida de que está refiriéndose a algo que le atañe de manera intrínseca al ser humano”, cuenta el narrador en una de las escenas del relato. Y es que el Barrio, cuando llega el carnaval, se convierte en el espacio donde todos en concierto dejan sus diferencias hasta políticas y la calle se transforma en el “lugar más excéntrico de la tierra”.


La Calle de los Arquitectos Borrachos es la parodia existencial de los panameños. Es una metáfora espacial donde la realidad y lo mágico se fusionan para desenmascarar la verdadera realidad. Aunque en uno de los relatos se exponen algunas versiones sobre el origen del barrio, unas inclusive de forma esotérica y celestial, no cabe duda que el carácter travieso y rebelde de sus moradores es una representación simbólica de la lucha del bien contra el mal. Son formas de resistencia que luchan contra el Estado y las instituciones de control social corruptas. De allí uno de los arranques discursivos de parte del mismo cura del barrio: “…pero, no me llamaría yo como me llamo, ni sería hijo de quien soy, si dejo que, a lo brutesco, se tomen mis palabras los señores de la política -que antes de gobernar a otros, todavía deben demostrar que son capaces de gobernarse a sí mismos-, para intentar hacer de este barrio, una correccional que constriña el espíritu”.


En el barrio los milagros y las cosas extrañas son el pan de cada día. Tanto así que no asombran a sus moradores, para nada. De allí que uno de los milagros que se dan un día parece bastante raro, porque en realidad, y esto lo descubre el lector en su debido momento, no es un milagro, sino que los que están controlando al país tratan de hacerlo parecer así, para ocultar los abusos arbitrarios del poder y la violación a los derechos humanos. Pero esto no hace que los personajes se rindan a los poderes, ni siquiera ante las eminentes amenazas de una invasión extranjera. Las fricciones entre la realidad y lo mágico se dan un abrazo en un intento de registrar lo que un historiador no puede contar desde el alma del pueblo.

Sentimos que las preocupaciones que en sus ensayos Víctor Manuel Rodríguez dejó en sus ensayos en torno al anhelo de la plenitud humana y la construcción de utopías realizables que exploró en Libelo contra la muerte: ensayo filosófico sobre el carácter crítico del pensamiento utópico, obra que mereció el Ricardo Miró en 1991, y la preocupación por distinguir entre el Estado interventor que sabe solidarizarse con equidad y conocimiento de su realidad en, La palanca del mal, libro que ganó también el Miró en el año 2000, siguen también como una constante de preocupación en sus ficciones.


Creemos que Un milagro bastante raro es un libro de relatos que se debe sumar a la lista de obras con tema de la invasión. Aunque no se describen los hechos consumados del nefasto episodio histórico (el último relato finaliza cuando la Invasión a penas inicia), los relatos narran historias de una parte de la ciudad que es mitad verdad y mitad mentira, que como todo buena ficción se adentra en la extraña condición humana. Este año de 2009, se cumplen 20 años desde que se dieron las primeras detonaciones por parte del ejército norteamericano. El nacimiento de este libro nos puede ayudar a reflexionar y recordar.


Carlos FongJueves 18 de junio de 2009
Salón Roberto Lewis
Teatro Nacional



Víctor Manuel Rodríguez Gómez (1953), filósofo y politólogo, ha cultivado el ensayo; dos obras suyas -de dicho género- han sido ganadoras del Concurso Ricardo Miró: Libelo contra la muerte (1991) y La palanca del mal (2000). Su formación superior, la inicia, en el Instituto Libre de Filosofía, en México D.F., institución en la que es discípulo del notable humanista mexicano Raúl Mora Lomeli, y del estudioso español Enrique Ureña; la influencia de ambos académicos ha sido un punto de inflexión, benéfico para su labor literaria. Con Un milagro bastante raro (2008), obtiene su tercer Miró, y marca su incursión en la literatura de ficción.





viernes, 7 de agosto de 2009

Hacia una Plataforma Artístico-Cultural Nacional


La idea de fusionar el INAC con el IPAT ha promovido algo muy positivo: la cohesión del sector cultura. La preocupación de los artistas por el tema no sólo ha impulsado a los intelectuales del país a escribir artículos, a dar entrevistas en la radio y la TV, sino también a organizar eventos para la discusión de un problema que puede afectar no sólo a los artístas, sino a todos los mediadores y sujetos que de diversas formas dependen de los hechos culturales.

El problema cultural en Panamá no puede solucionarse con decisiones mediáticas e improvisadas; los escollos de la "administración cultural" (no nos gusta el concepto demasiado), no se resolverán con maquillaje, creando una cultura de fuegos artificiales, de efecto fósforo; porque sencillamente la gestión cultural en Panamá no es cuestión de soplar globos, es decir; no es algo fácil.


El desarrollo cultural en nuestro país no existe, a pesar de que desde principios de la década de los noventa se vienen tomando decisiones al respecto en muchos países de la región. En un país donde existe el desarrollo cultural, el sector cultura es tomado en cuenta a la hora de tomar decisiones importantes. Malestares como la violencia, la deficiencia en la educación, la falta de valores, la carencia de cooperación ciudadana, etc, son abordados desde proyectos destinados a mejorar la calidad de vida de las personas a través de programas concretos que promueven la cultura ciudadana, el desarrollo sostenible, el respeto por el medio ambiente, el gusto por lectura, la ciencia, la investigación y la información.

Para que esto suceda, las autoridades responsables del gobierno deben tener un claro concepto de lo que es la gestión cultural y para eso lo mejor es tener una política de Estado para con la cultura. Un Plan Nacional de Cultura puede edificarse si se consulta a los que saben: a los artistas y los gestores. Los primeros porque son los que producen el hecho estético y conocen el inventario de sus necesidades; los segundos, porque saben ejecutar acciones y lineamientos para solucionar esas carencias.
Creemos que es vital que, a la vez que se ejecutan acciones y programas, se debe hacer también estudios y diagnósticos sobre el comportamiento de las audiencias. Los datos del consumo cultural es una situación inédita hasta ahora. Los estudios culturales son importantes a la hora de tomar decisiones, pero en este país lo más fácil es trabajar en la marcha, sin tener claro el propósito y sin evaluar los resultados de la gestión.

Mirada de Nuchu
se une a la lucha de los artistas, intelectuales, gestores y todos los mediadores que creen en que la cultura es algo más que un souvenirs panameño en las manos de un turista. La cultura es una forma de resistencia para con los males sociales de este país; la cultura merece un espacio en la agenda del Estado y que tenga los recursos dignos para desarrollarse. Como sabemos que para algunos estas reflexiones teóricas no son más que palabras, los desafiamos a que revisen las políticas culturales de otros países, los Planes de Lectura, los Planes de Gestión Cultural y que descubran lo que se ha logrado cuando se quiere cambio de verdad.

C.F.

Una gran cantidad de asociaciones culturales, artistas, intelectuales, productores y preocupados por el estado de nuestra cultura en general, acudieron a la convocatoria hecha por la Asociación de Teatristas de Panamá para participar de ESPACIO ABIERTO 2: HACIA UNA PLATAFORMA ARTÍSTICO-CULTURAL NACIONAL – Encuentro de organizaciones, creadores y gestores culturales, evento realizado el pasado miércoles 5 de agosto, en horas de la tarde en Exedra Books, con el fin de iniciar la creación de un frente unificado a favor de la Cultura y en contra de la fusión del INAC con la Autoridad Nacional de Turismo.

El Encuentro dio inicio con una aplaudida introducción hecha por el sociólogo y dramaturgo, Raúl Leis, sobre la Cultura y su relación con el Estado y con el Desarrollo, y posteriormente miembros destacados de nuestra comunidad artístico-cultural hablaron a nombre de sus respectivas organizaciones, dejando sentada la negativa generalizada del sector ante el tema de la mencionada fusión, y su disponibilidad de luchar para que el tema cultural sea incorporado a la agenda del Estado y tratado como prioridad gubernamental, a través de esfuerzos unificados.

Luego de una jornada de preguntas, respuestas y opiniones, se procedió a la firma de un acuerdo que deja plasmado el sentir y expectativas de los creadores y pensadores de nuestro medio presentes en el Encuentro, que será enviado a las autoridades y medios de comunicación, y finalizó la jornada con la convocatoria al II Encuentro que se realizará en dos semanas, con el propósito específico de escoger a los miembros de la Comisión Coordinadora de la Plataforma Artístico Cultural Nacional, quienes tendrán la responsabilidad de definir sus alcances, objetivos y próximas acciones.

El evento contó con la presencia como invitados especiales de la Lic. Maruja Herrera, Directora General del Instituto Nacional de Cultura, y el Lic. Carlos Cleghorn Espino, Director de Cultura de la Autoridad de Turismo de Panamá, en representación de su Administrador, Lic. Salo Shamah. (Texto de Roberto King).



ACUERDO
ENCUENTRO DE ORGANIZACIONES, CREADORES Y GESTORES CULTURALES
Panamá, miércoles 5 de agosto de 2009.

Reunidos en el Encuentro de Organizaciones, Creadores y Gestores Culturales, organizado por la Asociación de Teatristas de Panamá y realizado el miércoles 5 de agosto de 2009, artistas, creadores, docentes, productores, gestores e interesados en mejorar el estado del tema cultural en nuestro país, convenimos en firmar el presente acuerdo dirigido a las autoridades gubernamentales, medios de comunicación y comunidad en general.

Consideramos:

• Que resulta una necesidad apremiante e impostergable la creación e implementación de una política cultural estatal integral, efectiva, eficiente y contemporánea.

• Que para que esto sea posible es indispensable actualizar, fortalecer y desarrollar los alcances, estructuras y carácter autónomo del Instituto Nacional de Cultura , ente oficial que rige las manifestaciones culturales del país, para elevarlo a la máxima jerarquía político-gubernamental, tal cual demanda y merece un sector tan sensitivamente ligado al desarrollo del ser humano como es la Cultura.

• Que esta situación nos obliga a estar atentos a las circunstancias presentes y futuras de nuestra realidad cultural nacional y no admite que seamos indiferentes ante cualquier intento que implique involución, mediatización o vulneración del status actual de nuestra máxima entidad oficial cultural.

• Que es nuestro deber pronunciarnos y promover las acciones que sean necesarias para defender su integridad frente a propuestas de fusiones institucionales u otras intervenciones que la supediten a instancias que tienen poca relación con su esencia y naturaleza.


Acordamos:

• Demandar que la Cultura se convierta en tema de agenda de Estado y prioridad gubernamental, elevando subsecuentemente el rango institucional del INAC, teniendo como meta final el que se convierta en un Ministerio de Cultura en propiedad.

• Coordinar esfuerzos para propiciar y colaborar en la elaboración de una Ley Nacional de Cultura que responda a las necesidades de todos los elementos y sectores que la componen y que redunde en un beneficio integral para creadores y ciudadanos.

• Conformar una unidad de asociaciones, creadores y gestores que se establezca como fuente de opinión y consulta ante proyectos que involucren el destino de las políticas culturales nacionales, y que promueva, vigile y conduzca las acciones para la consecución de objetivos comunes, usando como aglutinante inicial la negativa generalizada del gremio artístico ante la propuesta del gobierno de fusionar el INAC con la Autoridad de Turismo.

• Instaurar lo antes posible una Comisión Coordinadora representativa de los distintos sectores presentes en el Encuentro, que será responsable de definir las siguientes acciones a tomar para cumplir con los propósitos señalados, y que se encargará de formular los conceptos, posiciones y propuestas del gremio unificado y de ser interlocutora autorizada con los estamentos estatales correspondientes.

Dejamos constancia de este Acuerdo por medio de nuestras firmas.

viernes, 10 de julio de 2009

Diálogo cultural y catarsis nacional.


El jueves 9 de julio de 2009 se llevó a cabo en la ciudad de Panamá, específicamente en la Biblioteca Nacioanal, el Foro “CULTURA Y DESARROLLO NACIONAL”, convocado por la Asociación de Escritores de Panamá y la Fundación El Hacedor.


Gestores y artistas como, Rodrigo Noriega, Danilo Pérez, José Luis Rodríguez Pittí, Olga Sinclair, Mario García Hudson, Alexandra Schjelderup y la nueva directora del Instituto Nacional de Cultura, María Eugenia Herrera de Victoria, tuvieron la oportunidad de dialogar en un espacio que se quedó pequeño porque la asistenciia del público fue masiva.


Hubo muchas ideas, tanto de los panelistas como de algunos mediadores del sector cultura que lograron hacerse escuchar. Lo importante quedó bien marcado: la cultura está en un estado de emergencia y es vital que el gobierno panameño empiece a tratarla como un asunto de importancia de Estado. Justamente como los organizadores venimos insistiendo: un factor relevante y necesario para el desarrollo sostenido de la nación, y no más como un simple adorno o fuente de diversión pasajera.


Más que un balance de este evento, donde quedó claro que hay que rescatar y fortalecer la institucionalidad de la cultura, nosotros queremos centrarnos en un tema que manejó uno de los miembros de la mesa: la cultura ambiental. El Doctor Rodrigo Noriega no solo tocó un tema que tiene que ver con el medio ambiente y la cultura. Es un tema que tiene que ver mucho con la participación ciudadana y el desarrollo sostenible y comunitario; algo que perseguía este Foro desde sus inicios: demostrar la importancia del desarrollo cultural y cómo éste puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas. Es urgente que el Estado defina políticas públicas sociales donde la cultura sea un factor decisivo en la sustentabilidad y sostenimiento de los proyectos sociales. Hay que pensar la cultura más allá de los escenarios y las tarimas. Hay que pensarla desde el desarrollo cultural; como un proyecto de vida.


Nunca podremos identificar y comprender los componentes simbólicos y constituyentes que forman parte de la dinámica de las comunidades locales sino ahondamos en las epistemologías temáticas sustanciales que hacen que las personas se comporten de una forma que no sólo hace daño a su espacio vital, sino que aniquila su autoestima e identidad. Mirada de Nuchu reproduce un resumen de las palabras de Rodrigo Noriega, que nos ayudan a demostrar que se puede erradicar la violencia, no solo contra el medio ambiente, sino contra la misma persona, si logramos crear programas destinados a prevenir; programas a largo plazo que tendrán resultados si desde ya se empieza. Pero para eso la cultura debe ser tomada en cuenta y no ser vista como un accesorio, como un adorno, como una postal que atrae al turista. Si queremos que la institucionalidad brille y se luzca, hay que estudiar, investigar y diagnosticar para poder tomar decisiones reales y no ser una impostura estética. Este mismo discurso lo manejamos hace 5 años al inicio de una Patria Nueva; donde "sí se podía", pero no hubo apuesta por la cultura, sino por un desarrollo de concreto y acero. El reloj inicia de nuevo y otro prometido "verdadero cambio" sólo se logrará desde la educación y la cultura; así no tendremos que castigar al hombre. La ciudad de la furia crece hacia arriba, mientras abajo, en la periferias y en los suburbios, corren ríos de sangre y destrucción.


C.F.















Resumen de la Presentación sobre Cultura Ambiental.

9 de julio de 2009.
Sala de Uso Múltiple / Biblioteca Naccional.

Por: Doctor Rodrigo Noriega

En 1999, el primer Diagnostico del Estado del Ambiente de Panamá (Geo Panamá 1999) indicaba que el principal problema ambiental que enfrentaba el país era el de la cultura ambiental prevaleciente, ya que la misma no favorece el desarrollo humano sostenible.

Por otra parte, en el año 2008 el Informe Nacional de Desarrollo Humano elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (INDH 2008) señalaba que las instituciones políticas panameñas eran las principales responsables de que el país no tuviese un alto grado de desarrollo humano considerando los enormes recursos de los que disponía, y concluía la necesidad de reformar la cultura política del país como tarea fundamental para mejorar el nivel de bienestar de la población.

En un esfuerzo reciente en el proceso de elaboración de la propuesta de Propuesta de Elaboración de la Cultura Ambiental (PNCA 2009) se efectúo un diagnóstico de la cultura panameña y se destacó que la misma era:
· Machista, al igual que la mayoría de las culturas dominantes de América Latina y el Caribe;
· Transitista, debido a que la forma en que el territorio y la economía panameña se insertaron en la economía mundial desde hace 4 siglos ha sido el tránsito de bienes y servicio y que este transitismo ha generado una profunda sicología de la dependencia y una consiguiente baja autoestima en la población.

La PNCA propuso como tarea central para la reconstrucción de la cultura ambiental del país, la de promover una nueva ciudadanía ambiental. Considero que igualmente todas las áreas de la cultura necesitan promover el ejercicio de ciudadanía, que este ejercicio es un conjunto de actividades emocionales, intelectuales, espirituales y físicas. Para el desarrollo y construcción de una nueva ciudadanía se necesita recuperar los espacios físicos tales como aceras, parques, áreas verdes y otros similares.

La Ciudad de Panamá tiene un crisis de espacios físicos públicos, lo que no permite ni fomenta la interacción ciudadana, a la vez que sus grandes espacios verdes, tales como el cerro Ancón, el Parque Natural Metropolitano, el Parque Summit, la Ciudad del Saber, el Parque Camino de Cruces, requieren principalmente de acceso por vía de automóvil y quedan marginados aquellos ciudadanos sin acceso al transporte. Incluso el Parque Omar, la más accesible de todas las áreas verdes de la Ciudad, carece de aceras en su vía principal obligando a los visitantes a caminar en la calle.

Otra tarea pendiente de la cultura panameña tiene que ver con que la edad promedio de los panameños encarcelados es de 24 años, y de acuerdo con la Contraloría General de la República la edad media de los panameños es de casi 22 años. En 1991 se cometía en Panamá aproximadamente un homicidio por semana y para el 2009 nos estamos aproximando a 2 homicidios por día, es decir: en una generación nos hemos hecho una sociedad 14 veces violenta. Es 1994 había 5 pandillas delincuenciales, y el 2009 se identificado 215 pandillas. Esta es la forma en que los jóvenes han aprendido a expresarse, a través de la violencia. El país necesita de un gran ejercicio nacional de terapia psicosocial, sanando y reconciliando las heridas y las divisiones provocadas por la dictadura militar panameña y la invasión militar estadounidense que la terminó. La única forma de hacer esa catarsis nacional es a través de las manifestaciones artísticas y las expresiones culturales. Esa tarea del diálogo cultural y la catarsis nacional son las grandes tareas pendientes para la institucionalidad pública y la ciudadanía.

El autor es Doctor en Derecho Internacional Ambiental de la Universidad de Yale, Abogado y Consultor en temas de Estrategia de Desarrollo y trabaja con diversos organismos de la sociedad civil. (Foto cortesía de Rolando De Sedas).

martes, 7 de julio de 2009

Una agenda para la cultura


Este jueves 9 de julio, a las 10:00 am, se llevará a cabo, en la Biblioteca Nacional, el Foro “Cultura y desarrollo nacional” en el que participarán como invitados:

María Eugenia Herrera, bailarina, exdirectora del Ballet Nacional y la nueva directora del INAC; Danilo Pérez, músico y gestor cultural privado, creador del Panama Jazz Festival; Mario García Hudson,
historiador y filósofo; Alexandra Schjelderup, gestora cultural privada y directora de la Asociación Cultural Enredarte; Olga Sinclair, artista plástica; Rodrigo Noriega, abogado y consultor en temas de estrategia y desarrollo sostenible; y como moderador, José Luis Rodríguez Pittí, escritor y presidente de la Asociación de Escritores de Panamá y codirector de la Fundación El Hacedor. Los antecedentes del Foro "Cultura y Desarrollo Nacional" pueden ser consultados en: Publicado en http://www.escritorespanama.com/, o http://www.escritorespanama.com/2009/07/antecedentes-del-foro-cultura-y.html

"Para la Asociación de Escritores de Panamá y la Fundación El Hacedor, es muy importante que el foro sea un punto de encuentro para el diálogo abierto, con criterios científicos y de altura, un debate entre los gestores culturales, los artistas, el gobierno y todos los interesados en este tema. Pero también, que sea un evento que sirva para educar a todos sobre la necesidad de empezar a tratar a la cultura como tema de Estado", han expresado los organizadores.

Nuestro discurso se enmarca dentro de los conceptos de desarrollo y cultura que están estrechamente ligados y son fundamentales esenciales para construir estrategias y toma de decisiones que puedan aportar al problema de la injusticia social. "El desarrollo no se limita a la consideración de aspectos económicos, sino a todos los ámbitos del quehacer humano que conducen al bienestar y el mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos", reza la UNESCO. Todas las acciones que implican el mejoramiento del desarrollo humano tienen que ver con la cultura. Esto debería tenerlo claro el Gobierno si de verdad está decidido a combatir la inseguridad y a rescatar a la juventud de la ola de violencia.

En esta ocasión, Mirada de Nuchu, reedita un artículo que fue publicado originalmente en el suplemento cultural dominical Día D, del Panamá América, el día 14 de junio de este año. El texto fue escrito por quien administra este blog cultural y el poeta Héctor Collado. Lo hacemos porque las cosas, en este país, aunque estén escritas, quedan la mayoría de las veces, naufragando; y para que sean tomadas en cuanta hay que ser tercos, como decía Diana Morán. El aporte debe servir para enriquecer este primer debate sobre el papel de la cultura en la encruzijada nacional.

C.F.

UNA AGENDA PARA LA CULTURA

Por: Carlos Fong y Héctor Collado

Más allá del concepto de entretenimiento y la diversión que se tiene de la cultura, se debe admitir que la cultura es el eje y principio de la finalidad para el desarrollo del país. Es decir, que el país crezca, económicamente hablando, no solo hacia “arriba” sino que las dimensiones de la creatividad y la cultura sean un papel decisivo para la vida en democracia.

Si la cultura está fuera de la agenda del Estado, no podemos esperar un cambio de verdad; porque la concepción de desarrollo sin cultura no mejora la calidad de vida de los ciudadanos. Se requiere de una agenda que esté pensada para que el sector tenga la posibilidad de articularse desde proyectos viables con resultados. Una agenda donde la cultura sea reconocida en su dimensión estratégica como un valor de innovación y desarrollo.

Ningún gobierno puede cambiar un país en 5 años. Es decir: nadie puede administrar a corto plazo los destinos de un país. El Estado no crea cultura, ni la administra, pero sí puede hacer gestión cultural: los recursos al servicio del sector destinados a estimular ciertos objetivos de manera que los resultados de las acciones se sientan y se vean. Y para esto se necesita saber qué se tiene y con qué se cuenta.

Somos de los que piensan que sin esperanza no hay futuro; por eso tenemos esperanza de que un día las decisiones del Gobierno tomen en cuenta el valor de la cultura. Mientras tanto, con un referente como principio de que no hay desarrollo endógeno, sostenible y éticamente verdadero sin cultura, pensamos en estos componentes para una agenda de la cultura. Sabemos que no son todos, en términos de prioridades; pero otras necesidades y particularidades se pueden sumar una vez iniciada la gestión:

1. Rescatar y revisar la documentación existente para elaborar una Política Cultural del Estado Panameño. Existe documentación empírica sobre el tema y sólo hace falta tener una visión amplia para involucrar al sector y tomar decisiones. Toda estrategia de desarrollo de un país debe tener una política de gestión cultural; no hacerlo implica ponerle una camisa de fuerza al quehacer artístico.

2. Estudiar y actualizar la legislación cultural existente. En la actualidad el INAC tiene un borrador de la Ley General de Cultura, base para una Política Cultural. También se han creado importantes leyes como la Ley de Cine (ya aprobada) y la Ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas (sin aprobar), por mencionar algunas. Basta con darle el seguimiento apropiado y articularlas con la educación.

3. Promover la industria creativa. En muchos países ciudadanos, políticos, empresarios y científicos ya han reconocido la creación artística como algo capital para generar no solo valores políticos y sociales, sino un importante aporte para eliminar el desempleo. Impulsar y estimular las iniciativas creativas desde las industrias culturales es tarea del gobierno.

4. Promover la investigación y los estudios culturales. La capacidad de generar información demuestra la madurez y seriedad de los gobiernos. Existe un páramo informativo que dificulta la toma de decisiones en materia de gestión cultural. El INAC no cuenta con un Centro de Investigaciones y Estudios Culturales donde se genere información que ayude a medir y estudiar las fuerzas creativas así como un inventario de los recursos culturales debidamente sistematizados para poder estudiarlos.

5. Reestructurar y fortalecer las políticas y las prácticas que acentúen la importancia del Patrimonio tangible e intangible. En la actualidad se han invertido muchos recursos en la memoria tangible, pero hace falta recursos y personal capacitado para el mantenimiento. También hace falta fortalecer el patrimonio intangible: nuestro saber oral, las danzas, la tradición, el folclor, etc. El INAC no cuenta en la actualidad con una Compañía de Danzas Folclóricas ni un Departamento de Estudios Folclóricos.

6. Democratización de los bienes culturales. La apropiación de los bienes culturales para que la comunidad tenga una participación es un derecho; pero otro derecho legítimo es el acceso a espacios donde la población pueda estimular su capacidad creativa. Las casas de cultura, las escuelas de arte, los centros regionales, son espacios propicios que pueden generar una gestión positiva acorde con la visión de país que se quiere.

7. Desarrollar programas nacionales de articulación para una cultura de paz. Se comete un grave error cuando no se consulta al sector cultura sobre los problemas sociales que actualmente nos afectan, por ejemplo; el tema de la violencia. Programas de prevención en áreas de alto riesgo se pueden realizar y ejecutar de manera articulada con otras instituciones que tengan que ver directamente con el tema. Se debe trabajar en la organización del ocio que permita a la juventud contar con programas efectivos a largo plazo.

8. Fortalecimiento de la diversidad cultural. Los procesos de interculturalidad, diversidad cultural y construcción de nuevas identidades requieren de mayores recursos para la investigación científica.

Para finalizar, haremos un breve ejercicio de FODA:

Fortalezas: Ya hay un camino andado. Existe recurso humano: artistas, gestores, investigadores y profesionales en todos los sectores. Y existen proyectos y programas a los que hay que darle seguimiento y evaluación.

Oportunidades: Panamá es rico en tradición y posee una gran diversidad cultural creativa; además el sector empresarial podría hacer la diferencia para un verdadero cambio.

Debilidades: La falta de articulación institucional de las principales instancias vinculadas al sector: MEDUCA/INAC/Universidades. El uso inadecuado de los recursos.

Amenazas: Deberían prevalecer criterios culturales y no los intereses políticos. Muchas veces los vaivenes de la política entorpecen el camino andado.

(Los autores pertenecen al Foro Nacional del Libro y la Lectura).

domingo, 21 de junio de 2009

La “defunción” de la cultura.


Carta abierta a Ricardo Martinelli


Estimado Señor Presidente Electo:


Lo que muchos sospechábamos quedó comprobado la noche del sábado 20 de junio en la edición especial del programa Debate abierto que se transmitió en Telemetro: la fusión del INAC con el IPAT. De no haber sido porque Edwin Cabrera no menciona la palabra “cultura” (porque para Álvaro Alvarado parece que no existe) nunca hubiesen tocado el tema en el programa. Pero esto no me sorprende de un medio de comunicación para quien la violencia es un buen negocio y la cultura brilla por su ausencia. Pero dejemos esto a un lado, señor Presidente electo, y permítame tres minutos de su valioso tiempo.

Con todo el respeto que usted se merece como Presidente electo de este país, y con el derecho que tengo como ciudadano de aportar ideas que puedan mejorar la calidad de vida de todos los panameños, me tomo la libertad de escribirle esta carta abierta con el propósito de persuadirlo a usted del grave error que está a punto de cometer.

No me cabe la menor duda de que en su equipo de gobierno hay personas inteligentes que pueden aportar ideas para construir una nueva nación más acorde con la visión de país que tienen los panameños. Pero créame cuando le digo que el que le haya dicho que fusionar el sector cultura con el sector turismo, es una buena idea, está equivocado, no sabe nada sobre el tema o, por el contrario, sabe bien que lo que está proponiendo reunirá los elementos para el desastre del país.

Estoy completamente seguro que, a pasar de que me he tomado la libertad de escribir esta carta a título personal, arriesgando incluso mi trabajo (soy funcionario público en el INAC), habrá muchas personas de las artes escénicas, de las artes plásticas y visuales, del sector audiovisual, del editorial, de la música y el diseño, del patrimonio, gestores y agentes; en fin, actores y mediadores de todos los sectores y subsectores de la cultura, que no estarán de acuerdo con esta idea de la fusión INAC-IPAT, porque el problema del desarrollo cultural en Panamá, mi estimado señor Presidente, no se remediará con “batidos” que a lo último lo que crearán será más “tensiones” y “crisis” en el sector.

Puede usted consultar con los expertos internacionales, sino cree en los de su patio. Hasta en países más pobres que el nuestro existe un Ministerio de Cultura. Pero bien, si usted no cree en un Ministerio, porque tal vez no estamos preparados para eso, lo que debe hacer usted es fortalecer la institucionalidad del INAC. Tal vez lo que el INAC requiera es de un proyecto de reingeniería que lo ayude a funcionar mejor; pero una fusión lo que haría es debilitar más lo que ya se tiene. El INAC perderá la poca institucionalidad que le queda y desaparecerá. Usted tiene la libertad de pensar que existe miedo a lo desconocido, pero no es así. Revise antes la historia y entenderá lo que estamos hablando.

El problema de la cultura en Panamá tiene que ver con un complejo sistema de relaciones que operan y se configuran dentro de lo que se conoce como gestión cultural. Esto implica fortalecer y definir una serie de cosas como la articulación del Estado con sus instituciones culturales y los gobiernos locales, con los centros académicos, con las agrupaciones cívicas, con el sector privado, etc. Para que la gestión cultural sea efectiva, se requiere de crear un nuevo concepto nacional de desarrollo cultural orientado a materializar los discursos y reflexiones que se encuentran implícitos en los conocimientos y reflexiones que se han hecho sobre el tema.

De seguro usted ha escuchado hablar de cosas como democratización de la cultura, desarrollo cultural, diversidad cultural, gestión cultural, entre otras nociones sobre el tema; le aseguro que ninguna de estas cosas se concretizarán si se da la mentada fusión: esto lo que seguramente persigue es ver a la cultura como un espectáculo. Los turistas llegan a Panamá y se van con sus fotos muy felices, pero el país no es una postal, señor Presidente, sino un espacio donde nuevas tensiones emergentes crean conflictos internos que requieren con urgencia de una política cultural de Estado.

No quiero alargarme más, señor Presidente electo. Seré enfático: la violencia en todas sus formas no disminuirá sólo con mano dura; la educación no cambiará sólo con hacer mejores escuelas; el problema del transporte no se humanizará con un metro; el ambiente no dejará de estar en peligro solo con nuevas leyes; todos estos problemas y muchos más, tienen que ver con el desarrollo cultural: la cultura de la paz, la prevención de la delincuencia, los proyectos de vida en localidades de alto riesgo, la cultura ciudadana, la cultura ambiental son nociones que pueden ejecutarse articuladamente desde la cultura. Usted prometió cambio, pero el cambio no vendrá sin cultura; somos creyentes de esta postura. La fusión que pretende, será un llamado a la “defunción” del arte.


Carlos Fong

El autor es Escritor y Promotor de Lectura.

Miembro del Foro Nacional del Libro y la Lectura y

de la Asociación de Escritores de Panamá.

viernes, 5 de junio de 2009

Para entender al panameño


Una aproximación a la identidad nacional del panameño.

El tema de la identidad nacional panameña representa uno de los problemas más importantes que merece atención y estudio. En el marco de la globalización y de las nuevas configuraciones que redimensionan el imaginario de los pueblos, vale la pena preguntarse: cómo son retomados los referentes identitarios de la nación; cómo se define lo nacional después de 1999 en que Panamá se edificó "soberana"; cómo se analiza la conformación de la cultura nacional entre los grupos étnicos, populares y dominantes; qué es eso de la nación-soberana; ¿es acaso un concepto romántico?; y qué es la Patria en el marco de los nuevos procesos comunicacionales, de urbanización, educación, industrialización, etc. Hoy día estamos más llenos de interrogantes sobre el tema de la panameñidad y la nacionalidad que es necesario que los estudios culturales se fortalezcan más en nuestro país.

En esta ocasión, el Espíritu del Nuchu le da una mirada a un nuevo libro del escritor panameño con tema de la identidad nacional, para sumarse a la lista del acervo nacional que existe ya editado (algunos de esos títulos ilustran este blog). Para entender al panameño: una aproximación a su identidad cultural del doctor Octavio Tapia Lu ganó el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró en el 2008 en la sección ensayo. La obra será presentada, con el resto de los ganadores del Miró de ese año, el jueves 18 de junio en el Salón Roberto Lewis del Teatro Nacional de Panamá, a las 7:00 pm.

La obra del doctor Tapia hace un recorrido del problema de la identidad iniciando desde el periodo de la conquista: el tránsito y el intercambio precolombino en el Istmo; la mentalidad del conquistador; la conquista y su incidencia cultural en el conquistado; la mentalidad de tránsito; la identidad y la educación colonial; la independencia del coloniaje español.

Luego se detiene en el periodo colonial donde analiza: la situación del Istmo ante la Independencia de España y su anexión a la Gran Colombia; la mentalidad del panameño urbano y rural; la fiebre del oro en California y la cultura de la pobreza en Panamá; la construcción del ferrocarril de Panamá; la construcción del Canal de Panamá; la consecuencia ideológica de la Guerra de los Mil Días y la Independencia de Colombia.

Finalmente se analizan los principales elementos que constituyen la identidad en el periodo republicano: la construcción del Canal y la “Zona del Canal”; los movimientos sociales y el proceso de identidad de enero de 1964 y el sentimiento identitario; el periodo militar y la identidad nacional; la invasión norteamericana: el deterioro de la memoria histórica; la reconstrucción de la identidad. Finalmente el libro termina estudiando la educación y sus componentes que han influenciado en la identidad, los valores e integración.

Dado que este año se cumplen 20 años de la Invasión del ejército yanqui a nuestra Patria, Mirada de Nuchu ha elegido un fragmento del libro del doctor Octavio Tapia sobre este tema que para nosotros representa una gran ruptura en la historia nacional y que de muchas formas ha decantado la identidad nacional. Ilustramos el texto con algunas de las portadas de libros de autores panameños que han escrito sobre la Invasión.

C.F.

La Invasión norteamericana a Panamá y el deterioro de la memoria histórica.
(Fragmento tomado del libro: Para entender al panameño: una aproximación a su identidad cultural de Octavio Tapia Lu).

Un conjunto de condiciones aparenciales y no aparenciales, apuntaron a las causas de la invasión norteamericana,que van desde un proceso de descomposición e inestabilidad social existente en el país, hasta las inducciones por intereses políticos, económicos e ideológicos. Las distintas interpretaciones de la bárbara invasión, coinciden en que fue la peor intervención norteamericana en la historia de las relaciones entre ambos países.
La injerencia en los asuntos internos nacionales, paulatinamente agravados durante los años 1986 a 1989, con la intensificación de las actividades militares norteamericanas, fue el resultado de al menos tres procesos aparenciales, estrechamente interactuantes.

En primer lugar, los intereses geopolíticos norteamericanos en la región, de mantener la permanencia militar del Comando Sur en nuestro país y en la región, en su lucha contra el narcotráfico; en segundo lugar, la agudización de las condiciones necesarias en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter, justificarían mantener el control, defensa y administración del Canal; y en tercer lugar, estimular las condiciones de un “ambiente social y político inestables”, inconvenientes para el funcionamiento estable y seguro del Canal y de la región interoceánica.

Pero la invasión a Panamá respondió a otros motivos. La lucha antinarcótica fue su expresión aparente, desde la lectura de la identidad del panameño y su sentido de pertenencia, pueden señalarse:

1. Alterar el progresivo desarrollo de la conciencia identitaria y el sentido de pertenencia, expresadas a través de la participación política, social e ideológica de la población, en sus movilizaciones, en su capacidad organizativa y su nivel de madurez social, los cuales permitieron a la población media panameña, nuevos imaginarios sociales inexistentes en su conciencia.
2. Desarticular el sentido de cohesión social de la población, en especial la juventud, alentando la inmovilidad, la incertidumbre, la desorientación ideológica, la desinformación y la desculturización, los que respondían a intereses desestabilizadores del país.
3. Disminuir el sentido de identidad y de pertenencia al país total, en especial hacia la Región Interoceánica y al Canal. La humillación y la indignidad, fueron condiciones creadas dirigidas al deterioro de la memoria histórica, al olvido y a la baja autoestima de la población. La invasión demostró al pueblo panameño el temor y la inseguridad de vivir en su propia tierra, en su propio barrio, se sintió enemigo en su propio país. Sin sentimiento de pertenencia, no hay capacidad para dirigir su propio destino.
4. A nivel internacional, la estigmatización del panameño y del país, asociado al tráfico de drogas y al lavado de dinero, lo cual, en el contexto de la lucha antidrogas, estimulaba la desconfianza de la opinión mundial hacia la nacionalidad panameña, en especial la del mundo marítimo, en torno a la imagen de responsabilidad, seriedad y madurez, para la administración y manejo del Canal, exactamente a diez años previos de su traspaso a manos nacionales.
5. Los resultados psicológicos deseados de la invasión, fueron orientados hacia un sentimiento de incapacidad, frustración y baja autoestima de la población panameña, lo cual debilitaría la autoconfianza para la administración eficiente del paso interoceánico, importante engranaje del Comercio Marítimo Mundial.

A pesar de esos objetivos, la invasión aglutinó a amplios sectores de población, en especial la menos favorecida del país. Produjo sentimientos de solidaridad humana, resistencia a la adversidad, capacidad de adaptación, de asimilación y de sobrevivencia al caos.

El saqueo generalizado fue en gran parte la expresión de lo anterior, como también lo fue la participación de civiles y de soldados militarmente abandonados a su suerte, que defendieron la dignidad Patria.

La invasión fue inhumana, brutal y bárbara por la superioridad militar y la maquinaria de guerra del ejército más poderoso de la tierra, ensañado contra la pequeña Patria, humillada, innecesariamente. La población derrotada, emocionalmente, impotente e identitariamente “castrada”, ante la intensidad de la invasión, han quedado registrados en la historia y rescatados del olvido en la pluma de diversos autores quienes de un modo u otro, relatan los sangrientos hechos de guerra contra un pueblo indefenso, con la intervención de más de 30,000 soldados norteamericanos y la más moderna tecnología militar, incluyendo el avión Stealth, invisibles a los radares. (Fábrega,2002;167) ¿Cuáles radares?, ¿cuál capacidad ofensiva panameña, que no fuera su propio orgullo y deseo de vivir en paz?. Diversos autores coinciden en la opinión que fue un ensayo para la Guerra del Golfo.

Fueron las consecuencias emocionales e ideológicas los efectos más graves de la invasión. Este acontecimiento impactó de tal modo en los esquemas de razonamientos comunes, que la recuperación económica y la reorganización político-administrativa post-invasión, no fueron suficientes para reponer el costo moral e ideológico. Me refiero a los efectos en la conciencia social, manipulada con mecanismos de racionalización, tales como: “la invasión necesaria”, “fue inevitable” y “deseada por la población”, argumentos que respondían a un proceso inducido, deformante de la conciencia del panameño medio.

La invasión y después de ella, deformó la idea de nación, animó el interés personal y la indiferencia social como elementos desmovilizadores, profundizó una inversión de “valores” sociales necesarios para la convivencia social, el sentido de tolerancia y la paz. Ello afectó la identificación de nuestra memoria histórica, simplificó la percepción de la vida y las causas reales de los hechos, se deterioraron las relaciones entre los individuos y se canalizó una cultura inmediatista del espectáculo, las luminarias, la banalidad temática y las relaciones superficiales entre los panameños.

Formó, además, parte de este escenario, el abandono del trabajo científico y político con la juventud, la carencia de profundidad teórica y el alcance del pensamiento y la reflexión, la dificultad para el desarrollo de la conciencia crítica, madura y objetiva, la percepción confusa de la realidad social con demasiada inversión de energía gastada en la atención a lo fatuo, lo superficial, lo no importante, lo innecesario y lo mágico, en detrimento de lo esencial y lo permanente. Estas relaciones, en su conjunto, han incidido en un nivel de desarrollo de la conciencia social del panameño.

Ahora bien, a pesar del daño producido por la irracionalidad política, la pérdida de la memoria histórica, las actitudes sociales inmaduras, el comportamiento del “sálvese quien pueda”, el oportunismo, el “juega vivo” como estilo de vida, el deterioro de valores y de principios, las ambiciones del poder, la baja autoestima, la desconfianza en sus propias capacidades y la estimulación del individualismo, aún es posible rescatar y reconstruir en el joven panameño, valores e ideales de credibilidad en sí mismo y el cambio de actitudes, que le permitan participar e interpretar con dignidad, nuevos horizontes y esperanzas, en la construcción de nuestra identidad nacional.


OCTAVIO TAPIA LU
Nació en la ciudad de Panamá, en octubre de 1947. Es Psicólogo de la Universidad Santa María La Antigua, Sociólogo de la FLACSO en Chile y doctor en Ciencias de la Educación (Summa Cum Laude) de la ULACIT - Panamá.
Actualmente es Catedrático Titular de la Universidad de Panamá en la Escuela de Sociología de la Facultad de Humanidades, donde labora desde hace 34 años. Ha sido profesor de la USMA, ULACIT, UDELAS, UDI, UTE. Fue investigador del Programa Centroamericano de Ciencias Sociales CSUCA en San José Costa Rica y ha ocupado distintos cargos de direcciones académicas e investigativas de la Facultad de Humanidades. Director fundador del Instituto del Canal de Panamá y Estudios Internacionales de la Universidad de Panamá. Ha sido además, asesor organizacional de empresas nacionales y consultor de Organismos Internacionales.
Es profesor investigador en áreas especializadas de la Psicología, Sociología, Antropología y Educación, entre otras. En sus investigaciones y ensayos académicos se distinguen libros y artículos en revistas especializadas tanto nacionales como extranjeras. Algunos de sus libros se registran con los títulos de Mecanismos ideológicos de legitimación del sistema de clases en Panamá (1978), El estereotipo social y la estimulación de la intolerancia religiosa (1989), Genocidio en Panamá (1991), La idea de esperanza social en el panameño urbano (1995) y artículos diversos en revistas nacionales e internacionales.
Ha realizado ponencias magistrales en Congresos científicos en universidades y organismos científicos, nacionales e internacionales, brindado conferencias en Seminarios en universidades, unidades académicas, Institutos, Centros de investigaciones y organismos nacionales e internacionales.
Obtuvo el Premio Ensayo 2003 de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado de la Universidad de Panamá con la obra Ciencia, tecnología e identidad nacional y el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró en la Sección Ensayo 2008, con la obra Para entender al panameño: una aproximación a su identidad cultural.

XXXV Semana de la filosofía

MARTES 14 — DEL ASOMBRO AL SABER Inauguración// 6:00-6:45 p.m. El superhéroe encadenado. Paradigmas deconstructivos de nuevos arquetipos...