miércoles, 27 de agosto de 2014

Un país para la convivencia: Reflexiones para despegar (Parte I)

Por Carlos Fong

Mejor que tener una buena casa es tener una buena ciudad”. Con esta cita empezó Tulio Hernández, especialista venezolano en temas de cultura, el taller: La Gestión Cultural del Municipio y la Ciudad, el pasado 21 y 22 de agosto. El taller fue convocado por el Municipio de Panamá con el apoyo del INAC. Me parece que el aforismo no era de Tulio, pero no recuerdo la referencia de la cita. Sin embargo, sirvió para abrir el marco de muchas reflexiones que creo valen la pena para que repensemos la importancia de la cultura y su relación con la ciudad para asegurar la convivencia en ella.

El taller abordó un interesante contenido que iba desde el “nuevo lugar” de la cultura, la ciudad como actor político, la comprensión cultural de la ciudad: la ciudad desde la literatura, la semiótica, los imaginarios, el consumo cultural y el pensamiento social; las políticas culturales en el escenario urbano y municipal: memoria, pertenencia, cohesión social, creatividad artística y espacio público; las diversas modalidades de intervención: la recuperación de centros históricos, los grandes eventos como pretexto, los planes estratégicos y los planes de desarrollo cultural, el marketing cultural, los centros de arte como revitalizadores del tejido urbano y la reconquista del espacio público.

Uno de los temas discutidos fue la noción de convivencia: si no se cumplen las normas no hay convivencia. Se dijo que las ciudades también tienen patologías igual que las personas. Somos de los que manejamos la tesis que Panamá es una ciudad enferma y me temo que la enfermedad se está corriendo por todo el cuerpo: el país. Esta enfermedad hay que atenderla con un tratamiento que se llama: “Construcción ciudadana”. Hay que cambiar la ciudad, pero también hay que cambiar a la gente, se concluyó. De habitantes a ciudadanos; un ciudadano es sujeto de derecho, pero también tiene deberes y responsabilidades.

Debemos reconocer que somos un país enfermo. Con muchas patologías que, incluso, nos están llevando a tomar malas decisiones, como “la mano dura” como solución única para la violencia. La enfermedad está en todos los sectores. El vacío de convivencia sana no sólo existe en áreas vulnerables, el barrio o el ghetto; en las empresas miran al trabajador como un gasto y no como sujeto esencial de la producción; en las instituciones públicas los funcionarios son subalternos condenados al atraso donde las palabras emprendimiento y creatividad no tienen sentido; los medios de comunicación tienen más espacio para el horóscopo, la farándula, los hechiceros, la violencia y la chabacanería que para programas que hagan docencia en ciudadanía. Todo esto configura una ciudad y un país hostil donde las normas y la convivencia friccionan creando escisión y no cohesión social.

Una ciudad pensada desde el desarrollo cultural podría ayudar a tomar decisiones políticas que construyan un escenario propicio para la convivencia. Estamos hablando de la cultura como herramienta de cambio, algo que ya es un estribillo en nuestro discurso. Se trata de edificar una estrategia desde la cultura que articule las distintas competencias culturales. Los resultados de un plan estratégico no se verán a corto plazo, porque cambiar el chip de los habitantes para que se conviertan en ciudadanos tomará tiempo.


Ya empiezan a cuestionar a las autoridades del nuevo gobierno porque, dicen, va muy lento. No estoy de acuerdo del todo. La gente quiere cambios, quiere mejoras, pero no se reflexiona en que Panamá es un país enfermo donde todo el mundo hace lo que le viene en gana. Este escenario no favorece las normas de convivencia. El gobierno puede actuar de manera rápida atendiendo temas puntuales, pero si las personas no se esfuerzan ni siquiera para cuidar una parada de bus o dejar de tirar basura, es como arrojar perlas a los cerdos (perdón por la imagen). Para ser ciudadano, hay que asumir responsabilidades y participar del cambio.

Al gobierno le aconsejamos que urge construir esta estrategia cuanto antes y sumar al sector cultura. Vemos, por ejemplo, cuando se toca el tema de resocialización de los jóvenes infractores, que se llama al MIDES y a la Policía  Nacional, pero al sector cultura no se le consulta. Mientras la cultura no sea pensada como herramienta de cambio social estaremos arando en el mar. Los programas culturales de construcción ciudadana son vitales para una ciudad y un país de convivencia. Tomará su tiempo, pero se verán los resultados con los años; ahora lo importante es actuar. Para mañana será tarde.

viernes, 15 de agosto de 2014

Notas para celebrar la ausencia


Por Carlos Fong

Con el permiso de todos. He leído algunos comentarios a raíz de un twitter de Ricardo Martinelli. Mucha gente a favor del expresidente porque, según él, la celebración, organizada por las actuales autoridades, no fue para el pueblo, sino algo muy exclusivo. Debo admitir que no me invitaron, pero eso no me ofende ni me quita un gramo de buen panameño y, sinceramente, creo que la decisión de no hacer algo masivo (en las escalinatas de la administración del canal o en un estadio, por ejemplo) fue sabia. El exmandatario con sus secuaces lo hubiera hecho de seguro así: despilfarro de tarimas con una parranda en un estadio con cerveza, comida chatarra y  regueseros, de seguro. Y al día siguiente estarían las hormigas del aseo recogiendo la basura dejada por el PUEBLO.

Me van a disculpar. Yo soy pueblo. Vivo en los suburbios y ando en bus. Yo quiero a mi país y me siento orgulloso de ser panameño y del Canal; pero seamos sinceros: la masa no sabe celebrar estas cosas si no es con guaro y campana, días puentes para irse a jumar a la playa, etc. No nos han educado para valorar lo que tenemos y lo que somos. Tenemos un sistema educativo dogmatizado y atomizado, y las instituciones de poder controlan a la masa para que sea inculta.

Ahora, esta reflexión, en torno a la fiesta, en especial esta fina fiesta que vimos en TV, cobra sentido para mí en la medida en que me ayuda a dejar en evidencia las carencias y necesidades que poseemos. En lo personal, a mí me gustaría, sueño, más allá de los fuegos artificiales y el esplendor, con tener las autoridades que realmente honraran la memoria histórica de mi patria. Aquí algunas ideas que escribí en el twitter:

1. Yo celebraría los 100 años del @canaldepanama leyendo en las escuelas a Gil Blas Tejeira, a Diana Moran, a Orestes Nieto y a Joaquin Beleño (hay muchos escritores más).

2. Yo celebraría los 100 años del @canaldepanama devolviendo la cátedra de Relaciones entre Panamá y USA por respeto a la historia @JC_Varela

3. Yo quisiera celebrar los 100 años del @canaldepanama tomando al menos el 1% de las ganancias del canal para invertirla en cultura.

3. Yo celebraría los 100 años del @canaldepanama rescatando el Teatro Balboa que está completamente descuidado.

4. Yo celebraría los 100 años del @canaldepanama construyendo bibliotecas y equipamientos culturales dignos en Panamá.

5. Yo celebraría los 100 años del @canaldepanama editando una bibliografía de la nacionalidad muy popular para que sirva de acervo a los docentes de mi país.

6. Yo celebraría los 100 años del @canaldepanama con un macro proyecto cultural para rescatar la memoria oral y el patrimonio intangible de mi pueblo.



Puedo seguir...pero no sé si valga la pena. Realmente me siento fatigado. Panamá es un país hostil a la cultura y amante de los fuegos artificiales el lujo y el esplendor.  No le doy la razón al Loco; de ninguna manera. Todos los discursos oficiales son lo mismo, siempre. Mi deber como escritor y un intelectual que no practica la política partidista, es pensar y tratar de hacer pensar a la masa. Creo, firmemente, que hasta que no comprendamos o aceptemos las cosas que realmente importan y nos hacen falta como sociedad, seguiremos construyendo mentiras y castillos en el aire. Yo, realmente, tengo muchos motivos para celebrar, pero cuando levanto la mirada siento espanto y se me escapan las ganas.

XXXV Semana de la filosofía

MARTES 14 — DEL ASOMBRO AL SABER Inauguración// 6:00-6:45 p.m. El superhéroe encadenado. Paradigmas deconstructivos de nuevos arquetipos...