viernes, 27 de julio de 2018

Para llegar a la mujer



Carlos Fong
primer lugar en la categoría de poesía.
La Prensa, 21 de julio de 2018.

Esta noche, en el teatro Balboa, a las 6:15 p.m., se entregan los premios IPEL a la cultura laboral.
Esta es la versión número 38 del premio, uno de los más importantes del país, porque reúne nueve categorías: pintura, escultura, artesanías, cortos visuales, fotografía, décima, poesía, cuento y periodismo escrito.

Los premios son organizados por el Instituto Panameño de Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo.

El aporte al fomento de la cultura del IPEl es muy importante porque es un espacio donde la diversidad del arte encuentra un nicho desde donde se proyecta la cultura y la creatividad nacional.
Todos los años el IPEL es convocado con un tema. Este año fue: “Mujer trabajadora, igualdad y equidad de oportunidades laborales”.

Un tema que fue reto para los concursantes. Porque reflexionar sobre la condición antropológica de la mujer a través del arte no es fácil, aunque la realidad aparente nos dice lo contrario.

Alberto Eduardo Preciado Corozo, psicólogo y poeta, ganador del segundo lugar en la categoría de poesía del IPEL, dio en la rueda de prensa el discurso a nombre de todos los ganadores y me quedaron estas palabras: las oportunidades no tienen sexo.
Arhiel Hénandez (izq) Alberto Preciado (der.)
Carlos Fong (centro). Categoría poesía de los
premios Ipel 2018.

El poeta concluye con otra reflexión: en la vida primero aprendemos a poseer nuestro cuerpo, aprendemos a caminar, usar las manos; luego aprendemos a usar nuestra mente, tomamos decisiones, pensamos, razonamos; y, finalmente, buscamos la conquista de nuestra alma, lo que nos permite ser mejores humanos y distinguirnos de otras especies.

Termina el poeta afirmando que algún día no se necesitarán más leyes de igualdad y equidad cuando la mujer haya conquistado su cuerpo, su mente y su alma, porque habrá conquistado su destino.

Creo que estás conquistas son parte de la búsqueda del ser humano; tanto de hombres como mujeres.
Esa búsqueda es lo que nos hace seguir luchando por encontrar nuestro ser.

Esta versión de los premios IPEL nos ha permitido acercarnos a la mujer. Porque llegar a la mujer a través del arte no es fácil, pero es una de las formas más nobles y sinceras de acceder a ella.

Carlos Fong

lunes, 23 de julio de 2018

Como figuras bellas de mármol



Berna Pérez de Burrel.
María Elena Mena, actriz; César Villalobos, locutor y bolerista; Ermolaos Antoniadis, odontólogo y artista plástico;  Belén Barrera Fuentes de Torrero, docente destacada,  Carlos Russell, líder social del movimiento afropanameño y de la diáspora; Bwerna Pérez de Burrel*, profesora y escritora;  Guillermo Trujillo, pintor reconocido de su época; Guillermo Ross-Zanet, médico y escritor; todos se fueron para siempre. Se nos adelantaron para cruzar la laguna Estigia.

Este racimo de dignidad panameña dejó una huella dentro de la nacionalidad y la identidad panameña. Comprometidos con el arte o la palabra, con causas reivindicatorias y luchas sociales, con la educación y la comunicación, todos panameños con un profundo amor por la patria.

En medio de una encrucijada nacional donde las tensiones sociales libran una batalla con la descarada corrupción política, la falsa tolerancia conservadora y el nihilismo individualista, ellos se despiden para navegar por las aguas errantes de la eternidad. Se diría que estaban cansados o que les dolió demasiado el país, la patria sufrida, se fueron luchando contra la indiferencia y la mediocridad.

José Guillermo Ross-Zanet
Si Caronte les pidiese una moneda para cruzar el Aqueronte, ellos no la tendrían, porque su única riqueza fue la dignidad y la nobleza que tensaron como el arco para herir de muerte al fenicio. Como espartanos cada uno libró una lucha desde trincheras diferentes con el arte como escudo y la inteligencia como espada. Sus manos de artesanos tejieron consignas y memorias para que los espíritus más jóvenes las heredaran como un himno que ha de ser cantado con la frente erguida y empapada en sangre.

Los que sobrevivimos y aún seguimos en el frente, los que creemos que todavía hay luz en este valle de oscuridad, los que somos creyentes como el cristiano que ama la cruz,  los que nos sacrificamos por una idea noble de la humanidad, beberemos de la fuente que dejaron sus obras, la forma de su imagen ilustre, el saber de su presencia. Porque ellos fueron figura bella de mármol y reflejo de esperanza en un país donde la cultura se sufre cuando se es auténtico.

*Nota aclaratoria: Por un error imperdonable, en el artículo que salió en La Prensa: Cómo figuras de mármol, no mencioné a la profesora Berna de Burrel. Ofrezco disculpa a sus amigos y familiares por el escollo. Espero que la mirada del nuchu la eternice.


lunes, 2 de julio de 2018

Décalo ético del escritor


El 17 de marzo empecé a escribir una columna semanal en La Prensa.  Hasta el momento no había pensado en publicar mis artículos sobre cultura por alguna extraña razón desconocida, pero recientes eventos que han sacudido al sector cultura, en especial el de los escritores, me han
hecho reflexionar que a lo mejor sí es importante un registro de mis artículos. Quisiera empezar con este decálogo ético del escritor. No es precisamente un artículo, pero tiene una intención pedagógica y cívica. Solo espero que sirva de algo.
CF



"No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria. Enséñame el arte de los pequeños pasos. Hazme hábil y creativo para notar a tiempo, en la multiplicidad y variedad de lo cotidiano, los conocimientos y experiencias que me atañen personalmente".
Antoine de Saint-Exupéry.

1. No codiciarás el talento de tu prójimo bajo ningún precio. La honestidad no se negocia. Si aspiras a ser un escritor genuino, sé honesto con lo que escribes.

2. Un escritor no es una celebridad de cine ni un rock star. No permitas que la fama nuble tu personalidad. Rehúye a ser un escritor de cartelera.

3. Cuando escribes haces una declaración de conocimiento. Procura que tus ideas, aunque sean producto de la imaginación, tengan valor para la humanidad.

4. Parafrasea a Kafka: un escritor no tiene intereses literarios; solo le interesa descubrir y revelar la terriblemente hermosa condición humana.

5. Esfuérzate por ser sincero cuando escribas. El mundo es sincero contigo día a día, aunque su imagen sea muchas veces brutal. Sé pertinente con tus palabras porque estarán a disposición del otro y las usará contra ti.

6. La inteligencia es propiedad privada; pero no olvides que también es un correlato del mundo que implica al otro. Sé inteligente para ser fuerte, porque los otros no tendrán clemencia y serán crueles.

7.   Blíndate contra la mediocridad del mundo. La ciega voluntad de buscar el reconocimiento alimenta la mediocridad. El mediocre hace ruido para llamar la atención.

8. Parafrasea a Kundera: la moral de un escritor radica en el descubrimiento de una parte esencial desconocida de la existencia. La única moral de una obra es el conocimiento.

9. El arte de escribir es un contrato con el lenguaje.  El que escribe hace un pacto tácito con el lenguaje, pero también hay un acuerdo implícito con el lector. Nunca violes ese acuerdo.

10.  No te empeñes en buscar el reconocimiento. Si tu obra pasa invisible sin lograr la aprobación, es porque no ha sido comprendida en este tiempo o, simplemente, nunca fue una obra.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Diálogo entre tejidos



La palabra tejido es un concepto que se aplica a la biología y el arte de los textiles. Un tejido es un complejo universo que le da unidad  y forma al mundo. Hablamos de tejido muscular o tejido celular; y hablamos de tejido artesanal o tejido textil. La sociedad también es un entramado y por eso se suele escuchar la noción de tejido social. Se puede pensar en que se tejen las palabras o se teje la memoria. Creemos que la sociedad panameña tiene muchos tejedores que desde la urdimbre de la cultura nos ayudan a reparar ese tejido herido.

El siguiente proyecto, la siguiente historia, nos relata cómo se tejen culturas y cómo se hermanan países a través del arte. Es un relato que teje cosmogonías ancestrales entre dos culturas y que nos ayuda a entender la importancia de la cultura como eje reparador. Felicitamos a la Asociación Panameña de Amigos de MarruecosAPAMAR y a la Embajada de Panamá en Marruecos por este proyecto que fortalece lazos de identidad.

CF

Un recorrido desde el Centro Municipal de Artesanías Panameñas, hasta Marruecos, pasando por París.

Rosa Lídia Gallardo.
La artesana panameña Rosa Lídia Gallardo, empezó a vivir una nueva etapa de su vida artesanal y personal. Nacida en una de las 365 islas que componen la Comarca Kuna Yala, desde niña aprendió el arte milenario de confeccionar molas. Su destreza la llevó a la ciudad de Panamá y con esfuerzo, sacrificio y talento, a lograr un espacio en el reconocido Centro Municipal de Artesanías Panameñas en las áreas revestidas del Canal de Panamá, Balboa.

Ella misma confecciona todas las artesanías que ofrece a los turistas que diariamente asisten a este popular centro a adquirir lo muy panameño.

Como parte del proyecto DIÁLOGO ENTRE TEJIDOS Y BORDADOS DE PANAMÁ Y MARRUECOS, la Embajada de Panamá en Marruecos, en alianza con otras instituciones y asociaciones, consiguió que en una de las etapas del proyecto, APAMARR, Asociación de Amistad Panamá y Marruecos, seleccionara junto con Fadila ELGADI, a la artesana guna que participaría en dicho proyecto.
Rosa Lidia con miembros de APAMAR.

Viajaron a Kuna YALA y visitaron también el Centro Municipal de Artesanías Panameñas y el Centro Artesanal de Ministerio de Comercio en la icónica Ciudad de Panamá La Vieja. Valoraron con mucho detalle la puntada de la mola de muchas artesanas gunas.

Elba Ríos, Secretaria de Cooperación Internacional de APAMARR, quien además, trabaja con artesanas gunas desde hace muchos años, fue la encargada de valorar las puntadas de las artesanas. Rosa Lidia Gallardo fue la seleccionada. Ella no podía creerlo y además, nunca ha salido de su país, solo a su isla, de Ida y vuelta. No estaba preparada para esa decisión y tenía muchos temores. En el camino de los temores y las dudas, también la acompañó su familia. “¿Y si la secuestran?”

-No había que arriesgarse, le decían. Aún no es madre, y si se va y no regresa, no tendrá hijos...

Sin embargo, el poder sororario de las mujeres, amigas, compañeras, artesanas, de Rosa Lídia, fue maravilloso y determinante. Todas la animaban, le decían que era una oportunidad única, que no podía desaprovecharla. La artesana mayor, respetada y querida por todas y todos en el Centro de Artesanías, le dio su chamánica bendición y le dijo que sus ancestros estaban orgullosos que hubiese sido seleccionada y que era su misión enseñar en esas tierras lejanas, su saber ancestral.

Más que todas las palabras de las responsables del proyecto, las sabias palabras de la artesana mayor, fue casi una orden para ella. Y así emprendió Rosa Lídia los preparativos para su viaje a Africa, Marruecos.

Desde la mañana del viernes 2 de marzo y acompañada en todo momento de Elba Rios, Secretaria de Cooperación Internacional de APAMARR y de Nilda Moreno, Presidenta de Panama y lo Nuestro y Vice Presidenta de AMAPARR, Coordinadora del proyecto en Panamá, Roda Lídia se despidió de sus compañeras, quienes le daban toda suerte de palabras de estímulo, se despidió de su familia, participado de una tarde de té, para irse ambientando al estilo marroquí. Fue despedida en el aeropuerto internacional Tocumen por APAMARR, su esposo, hermana mayor y sobrinos.


Al hacer escala en París, fue recibida por el encargado de Asuntos Consulares de la Embajada de Panamá en Francia, José Manuel WATSON y anoche, muy tarde, fue recibida en Rabat por la Tercera Secretaria de la carrera diplomática, Naddia ÁVILA, de la Misión de Panamà en Marruecos, que dirige S.E. Gloria YOUNG.




La Embajada de Panamá en Marruecos agradece de manera especial al profesor Euclides TAPIA, Presidente de APAMARR, por todo el apoyo brindado para que Rosa Lidia Gallardo pudiese ser parte de este proyecto y al patrocinador de su pasaje aéreo, quien apoyó el proyecto en su momento más crítico, en la convicción de su importancia e impacto humano entre dos pueblos que cada día aprenden a conocerse más.

Los tejidos de la cultura guna
 tejen la identidad panameña.

lunes, 13 de noviembre de 2017

XXXV Semana de la filosofía

MARTES 14 — DEL ASOMBRO AL SABER Inauguración// 6:00-6:45 p.m. El superhéroe encadenado. Paradigmas deconstructivos de nuevos arquetipos éticos en las sociedades latinoamericanas contemporáneas. Moisés Jurado Briceño // 6:50-7:35 p.m. Intuición, experticia filosófica y filosofía experimental. Fernando Vásquez // 7:40-8:25 p.m. Perfección y belleza griega. Gillian González y Otoniela Quintero. // 8:30-9:00 p.m. Romanticismo, el arte como expresión de una cultura común. Juan España.

MIÉRCOLES 15 — EL SENTIDO DE LOS ACTOS 6:00-6:45 p.m. Posverdad y lenguaje. Francisco Díaz Montilla//6:50-7:35 p.m. El concepto de Libertad individual: una aproximación desde diversas corrientes y autores. Otoniela Quintero y Carlos Falcon. // 7:40-8:25 p.m. Mesa redonda: Ética y medios de comunicación. Ana Benjamín, Tomás Paredes y Juan España. Modera: Toribio Pineda.

JUEVES 16 — EXISTENCIA, CONCIENCIA Y QUEHACER 6:00-6:45 p.m. El muro y el vacío: Un acercamiento al concepto de situación límite, la moral y los totalitarismos desde la perspectiva de Tzvetan Todorov. Ela Urriola. // 6:50-7:35 p.m. Presentación de libro Filosofar o morir de Xavier Insaustin. Presentadores: Luis Pulido Ritter y Abdiel Rodríguez. Modera: Johana Garay. // 7:40-8:25 p.m. La música como filosofía de vida y construcción de la identidad en Rómulo Castro. José Calderon. // Interpretación musical por Rómulo Castro. // Premiación del Concurso de Ensayo// Clausura. // Brindis.

viernes, 27 de octubre de 2017

El Miró no es para cinta amarilla.

El Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró se creó en 1942. Es un certamen que representa a la sociedad desde distintas  prácticas culturales. Tenemos un Miró que a partir de lo social se inserta  para darnos una radiografía de la problemática nacional; un Miró que desde la filosofía reflexiona sobre el ser panameño; un Miró que históricamente recupera la memoria; un Miró que desde la antropología y la identidad nos revela quienes somos; un Miró que asume lo estético y el imaginario para reinventar la realidad.

En estos 75 años el Concurso Ricardo Miró ha hecho, orgánicamente, una lectura del entramado de la cotidianidad, la identidad y la historia. El Miró también es una institución pedagógica que se inserta desde la lectura como un proceso de subjetividad. El sentido de lo que somos, lo que contamos como individuos y como colectividad queda moldeado en las obras que sucesivamente van formando el acervo cultural del premio. Los premios Miró relatan la sociedad, lo que ella es y lo que podemos ser.

La experiencia de la lectura de las obras de la colección del Ricardo Miró es un encuentro con la diversidad, pero sobre todo con la otredad. El aporte del premio es un alivio que ha permitido durante décadas construir nuestro patrimonio cultural intelectual. El Miró es un relato que va tejiendo incertidumbres y certezas, y que postula nuevas lecturas cada año como un salvamento social que permite la reflexión y propicia la posibilidad de repensar lo que podemos hacer como país.

Desde la compleja trama social que se encuentra resentida por las constantes tensiones de la realidad, la lectura de obras literarias viene a contribuir para fortalecer las relaciones de los miembros de una comunidad. La obra literaria es un hecho estético que debe reunir una serie de elementos básicos. Una obra literaria es una pieza de arte cuya propuesta está enmarcada en un discurso estético y social muy puntual.

La lectura de una obra literaria es una actividad cultual de socialización que permite la sensibilización de los ciudadanos y la construcción de sentidos. Cuando leemos confrontamos nuestros problemas y fortalecemos la noción de la realidad con la imaginación. Imaginar nos permite ser creativos y cuando somos creativos pensamos en soluciones. Una obra literaria tiene esa misión implícita.

Escribir es una tarea sistemática y sostenida que un escritor serio, y que respeta el oficio, ejerce desarrollando un trabajo duro.

He hecho esta larga reflexión solo para aportar mi opinión como autor (que no como servidor público) en torno al reciente fallo del Premio Ricardo Miró en la sección novela que quedó desierto. He leído todos los artículos de opinión y los post en las redes para poder reunir y aclarar mis ideas.

De salida dejo mi postura clara en torno al fallo del jurado el cual defiendo. Los jurados de esta versión fueron todos de altura. Novelistas y docentes, conocedores del arte de escribir. No es justo juzgar de inexperto al cuerpo de jurado. Todos sabemos que las bases del Miró dicen que el fallo es inapelable, y aunque sorprende que de 30 obras no haya habido ganador eso solo permite reflexionar que algo pasa en el sector.

Muchas personas que escriben (que aún no son escritores, pero lo quieren creer), que participan en el concurso, son principiantes. Comparando, el Miró es como un torneo de karate para cintas negras, no para cintas amarillas. Aunque en la historia del concurso han ganado en varias ocasiones escritores primerizos, eso solo indica que son personas con mucho talento, no son experimentos. El Ricardo Miró no es una lotería ni un laboratorio.

Nuestro concurso Ricardo Miró se ha debatido en todos los escenarios de la evolución del progreso en 75 años de concurso. No podemos premiar donde no hay talento. Una novela no es un anecdotario o un diario de emociones. Una novela se escribe con disciplina, se revisa y se revisa hasta que haya una historia digna de merecer entrar en el corpus de la literatura panameña.

Es cierto que es imperioso el trabajo en políticas de lectura que acerquen a las personas a las obras del Ricardo Miró en todos los espacios y que hacen falta estrategias para propiciar nuevas relaciones con los autores y la comunidad. Es verdad que son más reconocidos los de la selección de futbol que nuestros escritores, pero eso pasa aquí, en España y en cualquier parte del mundo.

Es cierto que el fomento de la lectura es un espacio de la gestión cultural tan importante como la gestión del patrimonio o las artes escénicas y es significativo para el desarrollo cultural. Los mismos procesos de la gestión cultural son impensables sin la práctica de la lectura.

Es cierto que es sustancial que la buena lectura se apropie y posicione en los nuevos espacios y que sea una bandera de la gestión cultural, que se lleve a las comunidades, a las escuelas y a otras instituciones. Y es por eso, precisamente por eso, que es importante que tengamos obras de calidad para que los estudiantes no lean libros malos (si algún día el INAC y el MEDUCA deciden articularse para que esto pase). Hacer arte no es una responsabilidad de ningún gobierno; es una responsabilidad del artista.


Carlos Fong

domingo, 15 de octubre de 2017

La cultura es incertidumbre

Palabras por los ganadores del los premios Ipel  en rueda de prensa el miércoles 11 de octubre, hotel Wyndham.




Su Excelencia Luis Ernesto Carles, Ministro de Trabajo y Desarrollo Laboral

Director del IPEL, señor Gerardo Guerrell, director del Instituto de Estudios Laborales.
Amigos organizadores de los premios IPEL: Dixiela Arrocha, Noel Pinzón, Fidel Cajar, Rodrigo Moreno y todo el equipo.
Amigos periodistas.
Camaradas artistas.

Damas y caballeros:

Se me ha solicitado el honor de dar unas palabras a nombre de los 27 galardonados de los premios Ipel de esta versión del 2017. Debo admitir que estoy muy honrado y feliz de poder hacerlo. Primero quiero felicitar a Instituto Panameño de Estudios Laborales por organizar y mantener este concurso que es uno de los más importantes del país desde 1977.

La categoría con la que gané fue el cuento. Soy un escritor y podría estar hablando sobre los atributos de la lectura y los libros por mucho tiempo porque ese es mi trabajo. Pero por respeto a los demás amigos artistas  ganadores en las categorías de artesanía,  corto metraje, décima,  escultura, fotografía, pintura, poesía y prensa escrita, quisiera hacer una breve reflexión sobre una palabra que nos vincula y nos hermana a todos: la cultura.

La mayoría de ustedes estarán de acuerdo en que la cultura es el espacio donde se dan los consensos y se crean alianzas, por eso se habla de que la cultura sana los tejidos de la sociedad. Pero yo voy a hacer un poco temerario y diré que la cultura también es el lugar donde se generan conflictos,  tensiones y resistencias, porque la cultura no es algo que sólo genera certezas, también crea incertidumbres.

Estas incertidumbres nos ayudan a cuestionar la realidad y a dudar de ella. La cultura es el lugar donde los artistas interrogamos al mundo a través de lo que hacemos. Esta interrogación es nuestra forma de resistir los problemas, los abusos, las injusticias, los flagelos y todos los males que amenazan a la democracia, mejor dicho, a la libertad.

Carlos Fong
Quiero anotar algo muy importante que he dicho en otras ocasiones en mis talleres, conferencias o charlas que la mayoría de las veces van dirigidas a los jóvenes, esa especie tan frágil y vulnerable de la vida humana. Y me refiero a ellos porque son los que más me preocupan en este mundo que cada día está más convulsionado y amenazado no solo por las bombas y la violencia callejera; también está amenazado por la carencia de los valores más nobles; ciertas ausencias son todavía más peligrosas.

A los jóvenes les digo cada vez que puedo que la cultura no es la vacuna ni el remedio ni la panacea para curar los males de la sociedad. No es la cultura más importante que la ciencia o la tecnología.  Los que hacemos cultura no somos magos con una varita mágica, aunque algunos parezcamos gurus o chamanes.

No, la cultura no nos salvará de la destrucción inminente. Pero la cultura tiene una misión que no tienen otras esferas del conocimiento: la cultura nos ayuda a persuadirnos de que el mundo puede ser mejor. Nos sensibiliza y nos permite tener una mirada de otros mundos posibles. Y cuando algo puede ser posible la esperanza se fortalece. Y cuando hay esperanza nacen las ideas y las ideas traen proyectos de vida. Creo que esa es la misión de la cultura.

Muchas cosas que nos están pasando se deben a que vivimos un presente empobrecido desde la cultura. Si una persona tira un bulto de basura al río, o ensucia una parada de bus o daña una escuela; si las personas se agarran a golpes en la calle o se dicen las cosas más feas del mundo; quiere decir que viven una realidad empobrecida y vacía de sensibilidad, de empatía, de valores, de pertenencia, de identidad, en suma: una ausencia de cultura. Su realidad es frívola y mediocre porque lo más seguro es que su entorno carece de cultura.


Los artistas soñamos con un país donde la cultura sea prioridad del Estado. Que en la agenda de los que toman las decisiones políticas la cultura estuviera en primer lugar. Porque la cultura trae la educación, la salud, la ciencia, la tecnología, la investigación y muchas cosas más. Eso es lo que soñamos los artistas. Que en vez de cantinas y bodegas tuviéramos equipamientos culturales. Que en vez de acortar, se incrementara el presupuesto para la cultura. Pero no es así. Es todo lo contrario y eso nos entristece. Por esa razón el artista sufre y le duele su país. Por eso desde nuestro arte siempre estaremos sufriendo, pero también resistiendo y enseñando a resistir.

Quiero terminar con una breve reflexión que me inspiró un libro que me obsequió mi amigo Guillermo Castro, un hombre noble y brillante que se preocupa por pensar a los panameños. El libro se titula “Analfabetismo ecológico: el conocimiento en tiempos de crisis” y es de Rodrigo Tarté, otra persona brillante que dejó de estar con nosotros en el 2011. En ese libro Tarté nos habla de que hace mucho tiempo el hombre rompió su diálogo con la naturaleza y nos dice que es importante retomar ese diálogo. Le llama analfabetismo ecológico.

Pienso que lo mismo nos está pasando con la cultura. Tal vez no tan grave como con la naturaleza porque aún podemos sentir la cultura en las fiestas, en los festivales, en las comunidades y en concursos como el IPEL. Pero pienso que los artistas debemos gestionar nuevas formas de articulación y de cooperación que nos ayuden a llamar la atención de quienes toman las decisiones. Pienso que debemos apostar por una nueva ecología de la cultura que nos permita retomar el diálogo entre la cultura y la ciudadanía. De no hacerlo, muy pronto, tal vez más rápido de lo que imaginamos, tendremos un país lleno de mentes empobrecidas. Un país entristecido



Buenos días

Carlos Fong
Primer lugar categoría cuento

Para llegar a la mujer

Carlos Fong primer lugar en la categoría de poesía. La Prensa, 21 de julio de 2018. Esta noche, en el teatro Balboa, a las 6:15...