miércoles, 18 de febrero de 2015

Para entender la Revolución de los Gunasdulemar


Con este esclarecedor texto histórico del poeta guna Arysteides Turpana, que provoca la reflexión y el pensamiento crítico, queremos en Mirada de nuchu también celebrar los 90 años de la revolución guna.  La nación dule es un ejemplo de un pueblo  luchador y en busca de su autodeterminación. Hoy, cuando otros pueblos originarios como los Ngäbe Bugle, que son amenazados por los ambiciosos proyectos mineros, los 90 años de esta revolución deben servir para que meditemos y seamos solidarios con nuestros indígenas. El texto de Turpana lo tomamos del blog de Gubiler y fue publicado en el 2011, pero tiene una vigencia por su lucidez, fortalecido con citas históricas que nos hacen reflexionar sobre la actual circunstancia existencial en un país poco tolerante y lleno de prejuicios raciales.

CF





LA REVOLUCIÓN DE LOS GUNASDULEMAR (*) DE 1925

Por Arysteides Turpana

Arysteides Turpana

El nacimiento de la república de Panamá, hecho acaecido el 3 de noviembre de 1903, seccionó Dule Nega (la patria de lo Gunasdulemar, apodados “Kunas o Cunas”) y produjo  como corolario histórico a los hoy  “dule colombianos” y “dule panameños” ya que  una porción de Dule Nega quedó en posesión de Colombia y la otra porción, Kuna Yala,  es tierra del Estado Nacional de Panamá.

Así como la invasión española de 1492 impulsó a los americanos raizales  a mantener una guerra permanente, esta independencia, la de Panamá, trajo consigo también sus propias provocaciones. El colonialismo interno o la política indigenista panameña no escatimó esfuerzos en tratar de “civilizar y cristianizar a los“bárbaros Gunasdulemar. Esta mentalidad racista, proclive a florecer en el alma del etnoladinopanameño, la  podemos ilustrar con las palabras de   Ramón Valdés, un preclaro hombre de la época: “La Asamblea Nacional, en la ley 59 de 1908, estableció con bastante acierto el plan que se ha de realizar para reducir a la vida civilizada las tribus salvajes de indígenas que existen en el país. Las más numerosas de esas tribus son las de la raza cuna que habitan en las costas llamadas de San Blas…”.  

A fin de cumplir con su programa indigenista el gobierno etnoladinopanameño creó la Policía Colonial, que posteriormente fue reforzada con un grupo de jóvenes Gunasdulemar, educados e instruidos en la metrópoli. Uno de esos jóvenes fue Claudio Iglesias. Había culminado sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios, con el flamante título de ebanista. Habiendo sido nombrado en el Cuerpo de la Policía Colonial empezó a atacar con más  furor su cultura materna. El colonialismo interno empezó a mostrar sus primero frutos y, sus primeros frutos habían sido creados a imagen y semejanza de los etnoladinopanameños. Esta fue una de las épocas  en que la cultura Dule  sintió con más violencia el azote y la persecución por parte del colonialismo interno y de sus representantes: los Naggar Sidsigan (La Policía Colonial).

En 1921, se fundó en la isla de Yanndup la Sociedad de Jóvenes Indígenas, cuyo primer presidente fue Claudio Iglesias, y Estanislao López, su secretario. Los integrantes de esta sociedad de Yanndup se caracterizaron por su mórbida patriotería ladinopanameña. En realidad, estos jóvenes  habían sido desnaturalizados y envenenados, de tal forma que resultaron ser más “civilizados” que los“civilizados”: odiaban y detestaban  su cultura materna y la cultura de sus ancestros. Ellos eran: Máscara ladina y piel de cobre.

El 2 de abril de 1921, André Mojica, un etnoladinopanameño,  gobernador de San Blas –hoy Kuna Yala- emitió una nota al Dr. Belisario Porras, presidente de la República, en la que le decía textualmente: “Grato me es informar a usted que, de acuerdo con la labor incesante de civilización y progreso que se incita en esta región, se ha llevado a efecto del modo más armonioso  y correcto la extirpación total del uso de los alzamuros (narigueras) y guines ( chaquiras) en el sexo femenino de las tribus de Narganá y Corazón de Jesús, conforme a los deseos  de Usted.(…) El desuso de esta costumbre constituye ya en dichas tribus un verdadero paso de adelanto que da  la civilización de indígenas en esta región y nos hace creer que así como abandonaron estas costumbres, acogerán las nuestras en no lejanos días y cambiarán de modo de vivir por completo. Firmado: Andrés Mojica, Intendente de San Blas.

Estando en Yanndup, una señora originaria de Uwargandup fue víctima de una estas actividades “civilizatorias”. Sin embargo, la señora logró escapar y volver a su pueblo natal. En la noche, una tropa de la Policía Colonial integrada por Miguel Gordon H, Benigno Ospina, Agustín González, Domingo Sanguillén y Claudio Iglesias, zarpó hacia aquel pueblo con la intención de apresar a la señora y reducirla a la “civilización”, pero antes, el cuerpo represivo encerró en la cárcel de Yanndup a su hija, a su yerno y a su hijo. Era costumbre de la Policía Colonial Panameña apresar a las mujeres para violarlas en la cárcel, sin pudor alguno frente a sus esposos  y  padres.

Los  Uwargandupenses se aprestaron para la lucha contra la gendarmería, quienes, en efecto, llegaron a dicha islilla, cual vulpejas, al amparo de la noche, el 20 de abril de 1921. En la refriega murió Claudio Iglesias. A partir de ese encontronazo, la situación en el País Dule  se hizo más insegura, tensa y hostil.

Después del incidente de Uwargandup, el colonialismo interno atacó con más violencia y la inseguridad fue mayor. Mucha gente de Akwa Nusadup, Yanndup y de Uwargandup, empezaron a salir de allí y se fueron a vivir a las costas, lejos de los ruidos marciales. De esta forma, fueron ocupadas las tierras de Aidirgandii, Ukubba, Irgandii, Mayungandii… Cuando ello empezó a ocurrir, el señor Ramón Garrido, Jefe del primer Destacamento, el 11 de mayo de 1921, le escribió la siguiente nota al Intendente: “Informo a usted que la mayor parte de los habitantes del pueblo de Corazón de Jesús ( Akwa Nusadup)  se han mudado para un lugar de la costa en tierra firme, denomido (sic) Mayugandi. Espero que Usted me ordene que (sic) debo hacer al respecto”. Andrés Mojica le respondió: “Sírvase llamar a Charles Robinson (un kuna y colaborador del Estado Nacional de Panamá) a su Despacho, y manifestarle que debe procurar impedir que los habitantes del pueblo de Corazón de Jesús continúen saliendo de  la población, y que haga causa común con el gobierno de ser eficaz y efectiva”.

Los abusos de los Naggar Sidsigan cada vez eran más insolentes. Así fue cómo aparecieron las cárceles y los clubes. Los discos y las victrolas  llenaron con sus ecos el cielo silencioso del País Dule. En las noches, las caracolas de la Policía Colonial anunciaban que había llegado la hora del baile y, los milicos iban de casa en casa, a sacar a las mujeres para llevárselas  al Club. A las  que  se oponían, se las encarcelaba, se les multaba y eran violadas, por oponerse a la “civilización”. Por otra parte, a los varones que se  resistían igualmente a que sus parientes de sexo femenino fuesen al Club, eran maltratados a toletazos, encarcelados, multados y obligados a realizar trabajos forzados: había que bailar el fox-trot, el Charleston, el Onestep. El asunto estaba tan grave que hasta el sagla Inatoyginya, que era otro colaborador ,  también fue  víctima del colonialismo interno: “ El Ságuila Inatoiquiña, de Tupile, se ha presentado a este Despacho a quejarse de la conducta irregular que con respecto a él y a los indios que están bajo su mando, observa el Jefe del Destacamento de la Policía Colonial en ese lugar, señor Miguel Gordon, quien, según el mencionado Ságuila, maltrata a los indios, los arresta sin motivo justificativo, y hasta ha llegado a amenazar de muerte a Inatoiquiña , según aseveración de los indígenas Adolfo y Olo Gailipe ”.


He aquí otra nota del mismo tenor fechada el 22 de enero de 1923 y dirigida al señor Ubaldo Barría, Secretario Encargado de la Intendencia y firmada por Miguel Gordon, Encargado del 3er. Destacamento: “Bajo custodia de el Agente Ismael Mojica, remito a usted en calidad de detenidos para que cumplan la pena de (29) veintinueve días de arresto en trabajos forzados los indígenas Cusdoro y Paloviquiña. Estos indígenas son dos viejos reacios a todo lo que es civilización, (…) Revisando el libro de filiaciones  o “Cuadro de Calificación” que se lleva en esta Oficina, he visto que estos indios siempre han figurado como cabeza de los motines armados de escopetas y contra las autoridades. Espero que Usted le dé un buen castigo y como son buenos hacheros los utilice en los trabajos de la ESTRELLA DE COTO. Con mi mayor consideración soy de usted su atento servidor y subalterno Miguel Gordon H, Encargado del Destacamento.

Rosa Luxemburgo dijo que a la violencia reaccionaria había que responderle con la violencia revolucionaria, y así fue cómo el 21 de febrero de 1925, el País Dule declaró su independencia. Sin embargo, los historiadores etnoladinopanameños, muchos de ellos catedráticos universitarios,  han querido consagrar una mentira y han dicho que este estallido fue una intervención yanqui. Escuchemos a uno de ellos, que desviadamente afirma: “A juicio de algunos autores panameños, el levantamiento de los indios kuna de San Blas, guiados por el norteamericano Richard O. Marsh, intentando crear una “república” bajo el protectorado de los Estados Unidos, fue otra de las formas intervencionistas en nuestro país, ocurrida en febrero de 1925. Tal fue la llamada República de Tule, cuyo creador e instigador escapó a la justicia panameña amparado por el barco de guerra de los Estados Unidos” (Chong: 1980)

Como vamos viendo, la Policía Colonial Panameña practicaba todo tipo de desmanes. Llegaba la Policía y cometía toda clase de desafueros. Las escopetas de cacería  eran requisadas y a las autoridades tradicionales se les quitaba  el mando de los poblados. La gente estaba obligada a trabajar sin remuneración en la construcción de los clubes y de las cárceles. Sin embargo, fueron los mismos construcctores sus primeros “huéspedes”. Allí no había derecho a la protesta. Las multas resultaban ser onerosas, por esos a los presidiaros con harta frecuencia se les incautaba sus bienes. Amén de ello, se le prohibió a la gente a visitar a sus amigos y parientes de otros pueblos sin el consentimiento de la Policía Colonial, tal como se confirma en la carta de 11 de mayo de 1921.

Cuando a Gaygirgordup se le bautizó con el nombre de El Porvenir y se le declaró capital de Kuna Yala, llegó el gobernador etnoladinopanameño e impuso nuevos sistemas de impuestos. Todos los pescadores de tortuga tuvieron que pagar un gravamen. El gobernador creó una cadena de tiendas de  ultramarinos donde se vendía licor. Al mismo tiempo, se le obligó a la gente a vender sus cocos y los caparazones de  tortugas  a las autoridades coloniales, que pagaban un precio menor en comparación con los que liquidaban otros comerciantes.

El gobierno panameño vendió también las tierras de los Dules a los estadounidense, quienes introdujeron como mano operaria  a los presos y  los criminales etnoladinos. Los cultivos de los Gunasdulemar  fueron arrasados en pro de los extranjeros a manos de los etnoladinopanameños. Los asaltos y las violaciones crecieron.

Por el Este, aparecieron unos caucheros. Robaban los cayucos y saqueaban las siembras y derribaban los árboles frutales. Estos caucheros le pagaban un tributo al gobernador etnoladino panameño.

Este escenario histórico le sirvió de marco de crecimiento a la figura magnánima de Nele Kantule, sagla de Usdup. El 12 de febrero de 1925, el Congreso de los Dulemar firmó la Declaración de independencia y Derechos Humanos del Pueblo Tule de San Blas y de Darién; sin embargo, no fue sino hasta el 22 de febrero, cuando se dio el golpe. Era un Domingo de Carnaval, según el calendario occidental.

Cuando los revolucionarios fueron a la guerra, iban instruidos en dos aspectos fundamentales.

1: Ejecutar a todos los etnoladinos, civiles y militares.
2: Apresar a los policías indígenas y colaboradores y respetar sus vidas.

Los Gunasdulemar esperaron la fiesta báquica de los etnoladinos, los Carnavales, para dar el golpe de una forma certera e inteligente. El Estado Nacional de Panamá tenía avasallada una gran parte del País Dule. Sus dominios se extendían desde Gaygirgordup hasta Dad Naggwe Dupbir. Los destacamentos de la Policía Colonial estaban ubicados en Gaygirgordup, Yanndup y Dupbir. Sin embargo, existían pequeños cuarteles  en Mammardup, Uwargandup, Akua Nusadup, Digir, Niadup y Ukub Seni.

El 22 de febrero de 1925, se dio el golpe. En la isla de Digir, al entrar uno de los policías al Club fue apresado por los revolucionarios y luego ahorcado. El policía nativo fue golpeado. Después de este hecho, las mujeres volvieron a usar de nuevo la vestimenta tradicional tal como lo hacen hoy en dicha población, en tanto que en Niadup, el policía etnoladinopanameño  había escuchado ciertos rumores acerca de la Revolución, por eso, en la tarde cuando vio un cayuco acercarse, se retiró a una de las islas vecinas en compañía de dos policías Gunasdulemar. Desde su guarida dispararon contra el cayuco, el cual se vio obligado a retornar a Digir: era un grupo de civiles oriundo de allí mismo, de Niadup, que había presenciado el acontecimiento de Digir. Cuando los Naggar Sidsigan  regresaron a Niadup, encontraron que los revolucionarios se habían apoderado  del cuartel. Los insurrectos les quitaron la vida. En otra zona de la Comarca, en  Ailigandii, de madrugada, zarparon cien cayucos con  el propósito de invadir Dad Naggwe Dupbir. Ello no se logró. Entonces, los revolucionarios se enrumbaron a Ukub Seni. Aquí apresaron a dos agentes. En horas de la mañana, Miguel H. Gordon, Jefe del Tercer Destacamento, desde Dupbir despachó una comitiva para saber cómo se desarrolla el Carnaval de Ukub Seni. La comitiva estaba formada por dos etnoladinos y un latino: un comerciante español. Al irse acercando el navío, los libertarios dispararon sobre los tres extraños, quienes murieron en el acto. Entre tanto en Yanndup, una persona pasó todo el día buscando solidaridad en el pueblo. No consiguió adeptos. Sin embargo, cuando se supo que la Revolución había estallado, los progobiernistas salieron en estampida.

El 24 de febrero era Martes de Carnaval. En la mañana, Miguel H.Gordon llegó a Ukub Seni. Se le capturó y su vida se extinguió. Entre tanto en Dad  Naggue Dupbir, tan pronto como se supo el destino de Gordon y del resto de la gendarmería, los nacionalistas  procedieron a enviar al cielo a todos los policías.  A la medianoche llegaron los cien cayucos con treinta (30) prisioneros nativos, que llegaban en calidad de traidores a la patria y a la raza.

En Yanndup, mientras tanto, Charles Robinson, el único indio progobiernista que no había podido huir ya que se había escondido en un anaquel, de noche salió de su encierro y huyó a Santa Isabel, en la provincia de Colón. En tanto, los policías de Mammardup,  al enterarse de la Revolución,  se evaporaron enseguida. Los activistas detuvieron a cuatros civiles etnoladinopanameños, tres de los cuales encontraron la muerte y el cuarto se libró del peligro. En la madrugada de ese día, Estanislao López llegó a Gaygirgordup y contó lo que estaba ocurriendo en todo el País Dule. Acto seguido se dirigió a la ciudad capital.

El 25 de febrero, Miércoles de Ceniza. En Yanndup, en  la alborada, los últimos comerciantes españoles huyeron hacia Santa Isabel. Al mediodía, los partisanos tomaron Yanndup e instalaron un Gobierno Revolucionario. Ese mismo día, en Uwargandup, cuando un etnoladinopanameño era acribillado, Estaneslao López llegaba a la ciudad de Panamá con las primeras  luces. Hizo entrega de una nota al Intendente, que se encontraba en la ciudad. Por esa misiva, Carlos López, Secretario de la Gobernación, (hoy Ministerio de Gobierno y Justicia) se enteró del suceso. A últimas horas, los diarios divulgaron la noticia.

Al día siguiente, el 26 de febrero, en la ciudad de Panamá se improvisó un ejército de cien  (100) etnoladinos, al mando de tres (3) capitanes.

El 27  de febrero, de madrugada llegó a Ukubba una comisión revolucionaria para detener  al sagla colaborador del Estado Nacional lo mismo que a su hijo, quienes entregaron su alma al creador, cuando uno de los libertarios los acribilló. En horas de la tarde, el barco Isla levó anclas desde Colón para reprimir la “rebelión de los indios”. Su guía era Estanislao López.

El 28 de febrero a las 8:00 a.m., el barco Isla, llegó al Golfo de San Blas, donde el destructor estadounidense Cleveland, alquilado por el gobierno revolucionario del País Dule a los estadounidenses, le obstruyó el paso.

Durante toda la noche, hasta el 1 de marzo, hubo negociaciones entre los representes del gobierno panameño y los revolucionarios.

Finalmente, el 4 de marzo, de aquel mismo año, se firmó un Convenio de Paz entre el País Dule-hoy Kuna Yala- y el estado nacional de Panamá.


(*) Cuna o Kuna es el apodo que se le da al pueblo de los  DULE (singular) y DULEMAR (plural), palabra cuya traducción corresponde a persona, gente, individuo. En cuanto a la palabra “Cuna” o“Kuna” ,mal escrita y peor pronunciada, procede de NEG GUNA O NEG GUNAS o sencillamente GUNA O GUNAS, cuyo significado es “la superficie terrestre”, por lo tanto, Neg Gunas Dule o Gunas Dule (singular) y Neg Gunas Dulemar o Gunas Dulemar (pluralno es ni más ni menos que “el hijo de la mamá tierra” o “los hijos de mamá tierra” o bien “la persona que vive sobre la tierra” o su plural  o sus traducciones equivalentes; por lo tanto, Kuna  o Cuna, corre pareja para decir: “la diera” y no la tierra.
  
N.B: Un policía colonial etnoladinopanameño llamado Rafael Morales, de una forma  curiosa, unos días antes del estallido de la Revolución, presentó  su renuncia ante el gobierno nacional de Panamá. Este dato puede ser consultado en la Gaceta Oficial, número 4582. Del 27 de febrero de 1925. ¿Estaba él al tanto de la Revolución? En cuanto a Marsh, a quien los historiadores etnoladinopanameños (Moisés Chong, Ricaurte Soler, Alfredo Castillero Calvo y Cía.) señalan como el “agitador” de la Revolución libertaria de los Dules , la Gaceta Oficial número 4595, de 17 de marzo de 1925 , en un lenguaje completamente alambicada dice: “Hay motivos también para presumir que fue el mismo Marsh quien instigó a los referidos indígenas  a sublevarse contra las autoridades panameñas y a ejecutar los actos de barbarie que cometieron en personas indefensas y Agentes de la Policía Colonial destacados en las islas que forman la Circunscripción en referencia”(…) “la investigación llevada a cabo en la región sublevada no ha podido comprobar legalmente que R:O:Marsh sea responsable de algún delito común…” Intelligenti pauca.


BIBLIOGRAFÍA

Araúz, Reina Torres de: “Etnohistoria Cuna”, in Aproximación a la obra de Reina Torres de Araúz INAC, 1983.

Castillero R, Ernesto “Historia de la extraña República de Tule”, en Biblioteca selecta 1:10 (1946), págs. 17-36.

Castillo, Angélica y Micaela Méndez: La Revolución de Tule ,1925. Tesis de Licenciatura. Universidad de Panamá, 1962.

Chardkoff, Richard: “The Cuna Revolt”, en Américas 22 (1970), págs. 14-21.

Chong M. Moisés: Historia de Panamá, (Vo. Bachillerato. Según el programa oficial). 2ª., ed., Bogotá: Editorial Editextos Ltda., 1980.

Falla, Ricardo: Historia kuna, historia rebelde: la articulación del archipiélago kuna a la nación panameña. Panamá: Ediciones Centro de Capacitación Social, 1978.

Herrera, Francisco: La revolución Tule: antecedentes y nuevos aportes. Tesis de licenciatura, Universidad de Panamá, 1984.

-------“La revolución de Tule y el papel de la Legación Norteamericana”, en Revista Panameña de Antropología 3 (1987), págs. 40-56.

Howe, James: Un pueblo que no se arrodillaba, (Panamá, los Estados Unidos y los kunas de San Blas). Guatemala: Irma, 2004.

Iguaniginape Kungiler: Olonigdibipilele, caminante y guerrero de 1925. Panamá: Colectivo de Editores Kunas, Instituto Cooperativo Interamericano, 1994.


Kam Ríos, Jorge: “La Revolución Tule de 1925. La República de los hombres”, (En  Revista Lotería, -Órgano de la Lotería Nacional de Beneficencia de Panamá-  No. 424, mayo-junio de 199, págs.37-44)

martes, 10 de febrero de 2015

Voces de nuestra literatura

Vida que olvida

Escribir una novela o un cuento es una aventura que el escritor panameño Justo Arroyo conoce muy bien. El genio de Justo Arroyo, su poder de fabulación, la forma como teje y desteje sus historias, la estética de un lenguaje elegido con cuidado,  el discurso narrativo que construye posibilidades,  sus personajes tan cercanos a la realidad y tan lejanos de ella, toda su invención, nos coloca en un momento sublime ante el arte crear ficciones. Justo Arroyo es literatura pura. Leerlo es leer nuestros propios reflejos existenciales. Para saber más de este autor, aquí: 

En esta ocasión Mirada de Nuchu publica un comentario del escritor español,  José María Merino, quien nos regala un profundo comentario de la novela Vida que olvida de nuestro Justo. Con esta iniciativa, Mirada de Nuchu inicia una nueva propuesta para todos los autores nacionales que pensamos deben leerse y releerse.  Queremos publicar reseñas de no más de una cuartilla que nos acerquen a la obra de los escritores nacionales. 

Para los autores, críticos y reseñadores que tengan comentarios con esta extensión (puede ser el fragmento de un estudio) de su obra de parte de otros autores, este blog tambie´es un espacio promover la buena literatura. Nos pueden enviar los textos, portada del libro y una foto al correo: carlosfong27@gmail.com Mirada de Nuchu se reservará el derecho de publicar o no las reseñas.

CF


Vida que olvida, de Justo Arroyo

Justo Arroyo, novelista y
cuentista panameño.
Una novela admirable por su tono, por la voz narrativa, por la concisión expresiva que le da mucha tensión al relato,  por la progresión dramática,  estructurada en breves capítulos, en una división en dos partes que enriquece y potencia el  sentido del conjunto. La evolución personal de Pedro Regalado, su profunda frustración política y de identidad,  la relación con su mundo familiar y la composición de este, todo está magníficamente descrito. Algunos capítulos son memorables, como la llegada de la menstruación a Aminta o la búsqueda de Rosendo por parte de Pedro Regalado para  matarlo, por citar un par de ellos... La segunda parte nos permite, además, conocer una singular relación, con el desvarío de Aminta. Aminta compone con Nicolasa y Martina un trío lleno de  fuerza novelesca, que ofrece sin embargo una resonancia arquetípica. Mas no hay personaje que no tenga interés, porque no se puede olvidar a la fiel y discreta Antonia... La atmósfera, en fin,  está muy bien lograda, mostrando la evolución de Panamá desde finales del siglo XIX hasta los inicios de la Segunda Guerra Mundial. 

José María Merino

Miembro de la Real Academia Española

domingo, 1 de febrero de 2015

Releer lo que importa

Hay textos que no pierden vigencia y permanecen en el tiempo mientras tanto persista el problema. Es el caso de este texto que publiqué en La Prensa en el año 2000. Lo publico ahora en Mirada de Nuchu porque creo que aporta una reflexión en la actual coyuntura política que vive el país, además de que aclara ideas y provoca una discusión. Mi valoración de Federico Nietzche también es otra ahora, pero el concepto del poder arbitrario no ha cambiado.

      La cita de José Martí al final: Conocer es resolver, que me ayudó a pensar en la ecuación: conocerdefender y resistir, propone también un ejercicio colectivo en el que los intelectuales tienen un rol en el contexto y las prácticas ciudadanas. Me hubiera gustado ahora añadir algo al articulo, pero debo respetar la publicación original; y es que la nociones de democracia, patria y justicia, no serán las mismas si al final triunfa la corrupción. Los panameños, sencillamente, ya no volveremos a ser los mismos. CF



De cultos y esperanzas

Por: Carlos Fong
                                                                      

El poder debe fundarse en el derecho para no ser arbitrario. Cuando el poder se torna arbitrario se violan los derechos del ciudadano. Si el poder no respeta el derecho propicia la corrupción. Existe un estado de corrupción permanente tanto en el ámbito público como privado, producto del uso arbitrario del poder que viene operando desde tiempos pretéritos; cercenando y liquidando los valores más nobles del ser humano.

      Se falta a la verdad si se ubica la raíz del mal en el ejercicio del poder político en la etapa de los militares. Basta con revisar los estudios de Alfredo Figueroa Navarro sobre las sucesivas actas  de independencia de 1821, 1830, 1831 y 1840 para comprobar el "continuismo" del poder despótico desde los albores del período republicano, cuando la oligarquía urbana, la misma clase política, las mismas familias, monopolizaban la economía y la política acaparando la cosa pública.

 La corrupción tiene muchos rostros: la institucionalización  del nepotismo, el monopolio efectivo de los cargos públicos, el poder hegemónico  sobre la economía, la cohesión familiar, la usurpación de los bienes públicos, la manipulación de la administración burocrática, etc. Esto ha tenido consecuencias históricas, culturales y sociales para el proceso representativo de la democracia: no se ha representado los motivos y necesidades reales del pueblo y el tiempo ha cultivado la corrupción como un virus en la mayoría de los sectores de la sociedad panameña.

 Durante las primeras décadas del siglo XX, las élites oligárquicas dividieron políticamente al país, hasta que se dio el primer golpe de Estado en 1931 por la llamada Generación del 31; compuesta por distinguidos activistas impulsados por "puros sentimientos de patriotismo". Pero esto no cambió nada. Los gobiernos de la década del 30 dividieron también al país y se olvidaron, como la élite colonial lo había hecho antes, de los derechos de los pobres, tal como escribe el historiador Thomas L. Pearcy.

¿Cuáles fueron las graves consecuencias de todo esto? Las fuerzas políticas que se disputaban la hegemonía establecieron el precedente para que la policía nacional se convirtiera en una institución con control político. Organizaron grupos de paramilitares dentro de sus partidos para hacerle frente a sus enemigos. Con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, la policía nacional se constituyó en la fuerza decisiva dentro de la política del istmo: nacía la dictadura militar.

El resto de la historia en las décadas siguientes es más conocida. Los militares ejercieron el continuismo del poder arbitrario. Luego vino la Operación Causa (In)Justa en 1989 para terminar de liquidar los pocos valores e ideales que nos quedaban, sembrando nuevas semillas de corrupción. La filosofía de la voluntad de poder de Federico Nietzche es un culto que se practica sin ninguna impunidad. Es un culto en el que la ofrenda la reciben los grandes dioses de un reino donde no hay espacio para los pobres.

¿Qué podemos hacer ante esta oscura realidad? Tengo una ecuación que puede ayudar: conocer, defender y resistir. José Martí decía que "Conocer es resolver". Es necesario estudiar y conocer los "factores reales del país". La nación no se ha gobernado "conforme al conocimiento" de sus elementos verdaderos, sus necesidades patentes. Debemos de promover una campaña de afirmación de la verdad histórica; esto nos ayudaría a tener una perspectiva de los problemas del presente. Se debe apelar a la verdad y a las necesidades reales para no violar el derecho del pueblo.

Defender la "continuidad" de las cosas que realmente tienen valor y son importantes (la creatividad, el genio, la sensibilidad, la intuición, la cultura, etc.), para frenar el "continuismo" de la corrupción. Defendernos, aunque signifique un riesgo, de los individuos, los partidos, los grupos, las organizaciones, que conspiran contra la libertad personal, sobre todo la libertad de expresión y el culto a la verdad.  Y, finalmente, resistir. Resistir a pesar de todo, a la ciega voluntad del poder, a la tecnocratización y la burocratización del espíritu, para que no se corrompa nuestro ideal de esperanza.


Publicado originalmente en La Prensa /Domingo 20 de Febrero de 2000.

jueves, 15 de enero de 2015

Manuel Orestes Nieto y el Premio Casa de las Américas


El poeta Manuel Orestes Nieto partió a La Habana Cuba a integrar el jurado de poesía del Premio Literario Casa de las Américas del año 2015.  Es una distinción excepcional para el poeta ser parte del selecto jurado de personalidades literarias consagradas de Latinoamérica y el Caribe que se reúne todos los años para escoger las mejores obras literarias producidas en la región.

El pasado 9 de enero, Casa de las Américas anunció el programa y constitución del jurado en su sede en La Habana. Es la 56ª edición del Premio Casa de las Américas, uno de los premios literarios más prestigiosos en lengua española, se otorga desde el año 1960 y es el más antiguo y sostenido del continente.

Las principales categorías de premiación son poesía, cuento, novela, teatro y ensayo. Posteriormente se agregaron otras categorías como: testimonio, literatura para niños y jóvenes, literatura caribeña de expresión inglesa, literatura caribeña francófona, literatura brasileña y literatura indígena. 


La Casa de las Américas divulga, investiga, auspicia, premia y publica la labor de escritores, artistas plásticos, músicos, teatristas y estudiosos de la literatura y las artes; cuya comunicación fomenta el intercambio con instituciones y personas de todo el mundo.

El poeta panameño ganó el Premio Casa de las Américas en 1975, hace exactamente 40 años y hasta la fecha ningún otro panameño ostenta el primer premio en dicho galardón. Posteriormente, en el año 2010, hace cinco años, recibe el Premio José Lezama Lima de la misma Casa de las Américas por el conjunto de su obra reunida titulado: “El cristal entre la luz.”
El poeta panameño  (final a la der.) con  el pintor Mariano Rodríguez q.e.p.d  (centro)
y  Roberto Fernández Retamar (izq), actual director de Casa de las Américas en 1985.
Con una vasta obra literaria, cinco premios Ricardo Miró en poesía –que lo coloca como el poeta que más veces ha ganado el primer premio en esta sección y además en cinco décadas distintas- es actualmente el poeta de mayor reconocimiento internacional del país.

A fines de 2013 publicó “Altamar” que reúne cuarenta y cinco años de producción  literaria.

A su regreso de La Habana dará a conocer un inusual y original poemario, el cual está ya en imprenta titulado: “Aquí nací y moriré”. El texto poético ha sido traducido a 16 lenguas, en coordinación con intelectuales, traductores y académicos de Salamanca, España, su diseño está a cargo de Salomón Vergara y la edición al cuidado del autor.


La versión 2015 de Casa de las Américas.

Unos 652 textos han sido inscritos este año en el Premio Literario Casa de las Américas. La edición 56 del certamen tendrá lugar entre el 19 y el 29 de enero en La Habana y Cienfuegos. El historiador colombiano Alfonso Múnera tendrá a cargo las palabras inaugurales 

“Es cierto que ningún galardón convierte a libro alguno o a su autor en mejores o peores de lo que ya son; a lo sumo les dan apoyo y contribuyen a su circulación y reconocimiento. A fin de cuentas la literatura, ya lo sabemos, no es una carrera de caballos. Y sin embargo, los autores confían año tras año en la confrontación con otros y en el juicio de colegas y entendidos”. 


Para Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas y del propio certamen, los centenares de textos inéditos que cada año llegan hasta 3ra y G desde todos los países de la región “no hacen sino refrendar la pertinencia de premios como este”. 


La edición 56 del Premio Literario acogerá a 22 intelectuales de 14 países, que conformarán los jurados en cada una de las categorías: Ignacio Echevarría (España), Nona Fernández (Chile), Luis Negrón (Puerto Rico), Carol Zardetto (Guatemala) y Hugo Luis Sánchez (Cuba) en Novela; Piedad Bonnett (Colombia), Manuel Orestes Nieto (Panamá), Tony Raful (Rep. Dominicana), Ariel Silva Colomer (Uruguay) y Alex Fleites (Cuba) en Poesía; Marta Harnecker (Chile), Alfonso Múnera (Colombia) y Zuleica Romay (Cuba) en Ensayo de tema histórico-social; Edgar Allan García (Ecuador), Ema Wolf (Argentina) y Rubén Darío Salazar (Cuba) en Literatura para niños y jóvenes; Sylvie Josserand Colla (Francia), Silviano Santiago (Brasil) y Julia Calzadilla (Cuba) en Literatura brasileña; y Aileen El-Kadi (Brasil), José A. Mazzotti (Perú) y Margarita Mateo (Cuba) en el Premio de literatura latina en los Estados Unidos. 


Unas 652 obras han sido recibidas por la Casa desde la apertura de la convocatoria: 232 libros de poesía; 116 textos para niños y jóvenes; 29 ensayos; 25 obras escritas por latinos en los Estados Unidos; 71 por brasileños y 179 novelas. Para este último género, la cifra constituye un récord de concursantes. 


Como cada año, el jurado tendrá sus sesiones de lectura en la ciudad de Cienfuegos durante la primera semana, y a partir del lunes 26, participarán de mesas y paneles de discusión en La Habana, en la propia Casa de las Américas. Lo premios serán anunciados el jueves 29 a las siete de la noche en la Sala Che Guevara de la institución. 


El programa incluye la presentación en Cienfuegos y La Habana de los libros premiados en la edición anterior: Explicaciones no pedidas, de Piedad Bonnett (Colombia, Premio de poesía José Lezama Lima); Arrecife, de Juan Villoro (México, Premio de narrativa José María Arguedas); Che Guevara y el debate económico en Cuba, de Luiz Bernardo Pericás (Brasil, Premio de ensayo Ezequiel Martínez Estrada); Cosas peores, de Margarita García Robayo (cuento, Colombia); Blanco con sangre negra, de Alejandro Román Bahena (teatro, México); José Lezama Lima: estética e historiografía del arte en su obra crítica, de Carlos Orlando Fino Gómez (ensayo, Colombia); La loca inconfirmable. Apropiaciones feministas de Manuela Sáenz, de Mariana Libertad Suárez (Premio de estudios sobre la mujer, Venezuela); Miedo a una nación negra. Raza, sexo y seguridad en el Montreal de los años sesenta (ensayo de literatura caribeña, Jamaica), y Sistema, de Abel González-Melo (mención teatro, Cuba). 


Otra importante estación dentro del programa de la edición 56 del certamen será el homenaje de la Casa por los 100 años de Julio Cortázar. El lunes 26 de enero a las once de la mañana quedarán abiertos los archivos virtuales del autor de Rayuela. Gestionados por un grupo de especialistas del Centro de Estudios Latinoamericanos (CRLA) de la Universidad de Poitiers y de la biblioteca de la Casa de las Américas, estarán disponibles en Internet los cerca de dos mil documentos donados por el autor a la institución europea, decenas de cartas enviadas por Cortázar a la Casa de las Américas y a intelectuales a ella vinculados, el millar de materiales de referencia que contiene el Archivo Vertical de la Biblioteca de la institución cubana, fotos y registros analíticos de publicaciones seriadas. Los archivos del CRLA y los que atesora la Casa se complementan en este proyecto y ofrecerán al lector una perspectiva integradora, plena de referencias cruzadas. Una cronotopía única de su tipo que prestigia también esta edición del certamen.
Cuba. Cartas Cruzadas es el título de una exposición que ocupará la Galería Latinoamericana desde el propio 26 de enero a las 6.30 p.m. Su centro estará en las relaciones del escritor con personalidades e instituciones cubanas con las cuales sostuvo un intenso y fecundo intercambio epistolar. Además, tendrá lugar la presentación del volumen Materiales de la revista «Casa de las Américas» de/sobre Julio Cortázar. Como los dedicados a Carpentier y a Roque Dalton, el libro recoge textos escritos por el argentino, así como otros del propio Roque, Eliseo Diego, Lezama, García Márquez, Gelman, Galeano y Ricardo Piglia, entre muchas otras páginas dedicadas a cronopios y famas. 

Y no faltará la música en las jornadas del Premio: esta vez, Ernán López-Nussa, autor de casi una veintena de producciones discográficas, ha elegido como escenario la Sala Cervantes, en el Prado, para el “concierto del Premio” el martes 27 de enero a las 6:00 p.m. Entre otros temas, interpretará parte del repertorio del CD Sacrilegios, su más reciente producción. 

Más información aquí: Casa de las Américas


Fuente: Tomado de “La ventana” órgano divulgativo de la Casa de las Américas

viernes, 9 de enero de 2015

Lo que hemos perdido

A Damaris Díaz de Szmirnov,
quien creyó en los niños y jóvenes.

Por Carlos Fong

No debemos afirmar que los jóvenes de hoy son menos nobles y buenos comparados a los del pasado. No podemos asegurarlo, sólo podemos opinar. Los jóvenes hoy día parecen más indiferentes y abusar de cierto narcisismo. Sin embargo, la totalidad de ellos es buena y tiene preocupaciones igual que los del pasado. Si la mayoría de la juventud fuera mala, el país se hubiera acabado. Lo que sí es cierto es que las generaciones actuales son más vulnerables y están expuestas a peligros distintos: carecen de referentes políticos y cívicos que los ayuden a tomar decisiones como ciudadanos; tienen acceso a una educación que no forja el pensamiento crítico y están cercados por los vicios institucionales en un país sin un proyecto colectivo como nación. En el pasado, creo,  no era así.

Afirmo que somos los adultos los que hemos empobrecido el presente de los jóvenes. Hablé de peligros, esas amenazas las hemos construidos los adultos. La adolescencia, sin temor a equivocarme, es la etapa más difícil del ser humano, porque es allí donde se toman las pequeñas y grandes decisiones que pueden definir la vida. Pero en un mundo donde las dimensiones de la vida cotidiana –el entorno- está impregnado de prácticas de corrupción, juega vivo, narco-tráfico, clientelismo, oportunismo, impunidad, en un mundo así, ¿Para qué tomar buenas decisiones? ¿Para qué elegir ser bueno, si los malos viven mejor?

Somos los adultos los que hemos edificados instituciones sin un proyecto común; somos los adultos los que estamos destruyendo esa institución llamada familia, la única que crea lazos éticos sólidos con la sociedad; somos nosotros los que tomamos decisiones equivocadas que afectan a los niños y jóvenes; y somos quienes hemos construido una mentira: Todo es relativo, todo vale mientras te sirve para triunfar. Todo es aceptable y cuando lo aceptas todo, no te comprometes con nada. La palabra competencia ha sustituido el compromiso. Vivimos dentro de un domo donde la noción de competividad ha sustituido el sentido de la participación; donde ser individuo es más ventajoso que ser persona; donde es suficiente ser habitante y no ciudadano.

Nociones como soberanía, patria, nación, civismo, naturaleza, solidaridad, democracia, justicia han perdido la sustancia elemental que le daban sentido: el imaginario de país. Ese imaginario era un elemento que componía el ideal juvenil; hoy los cuerpos juveniles se han adoctrinado como proyectos de individuos y no como proyecto común. De allí el ataque directo a los elementos de la historia y la agresiva campaña de consumismo: si logras sembrar la indiferencia por el pasado, disminuyes la preocupación por los problemas reales del presente, lo importante es tener cosas.

En gran medida las decisiones de los jóvenes están condicionadas por las decisiones de los adultos. Nuestras instituciones no están atendiendo las subjetividades de la condición juvenil. Podría poner muchos ejemplos, pero sólo citaré dos: la inversión en actividades efímeras y la ausencia de programas juveniles. Es más fácil destinar un millón de dólares en el carnaval que en programas para la juventud. Si bien es cierto que el carnaval es una fiesta que forma parte de nuestro patrimonio cultural y necesita apoyo, no es menos cierto que sumas como esa no se consideran para invertir en programas de desarrollo cultural en las comunidades.
Es más fácil destinar un millón de dólares en el carnaval
que en programas para la juventud. Foto de La Prensa.
¿Qué hacen las Juntas Comunales y los Representantes por los jóvenes en sus comunidades? Se ríen de nosotros cuando hablamos de millones para construir equipamientos culturales o para crear programas juveniles permanentes, cuando eso se gasta en 4 días de jolgorio ¿Dónde está la Cámara  de Comercio, los empresarios? Cuidando que sus cajas registradoras hagan música en sus oídos. Ellos prestan más atención a su mundo competitivo que a ese otro que es cooperativo, constructivo, diverso, complejo, creativo que necesita también un millón y más. Pero si vamos y presentamos un proyecto de un millón para trabajar con jóvenes de comunidades vulnerables, campesinas o indígenas, se nos ríen en la cara.

Lo que se ha perdido y hay que recuperar cuesta más de un millón y una gran dosis de voluntad política. Se ha perdido el sentido del ser nacional que implica una variedad de saberes. Se han perdido los valores familiares y el amor por la persona. Se han perdido los referentes políticos de liderazgo, clave en el sentido de construcción ciudadana. Se han perdido las conexiones éticas y cívicas con la cultura. Y lo que me deprime más, es que sobre esa descomposición social fingimos que somos una tacita de oro en el corazón del mundo, pero no es verdad y esa mentira, esa ilusión, se la vendemos a los niños y jóvenes cada vez que tumbamos un árbol para poner un mall. Y, si un joven no alcanza esa ilusión y comete un error, lo condenamos  ¿Qué moral tenemos para juzgarlos si nosotros construimos ese infierno?

sábado, 20 de diciembre de 2014

¿Quién incendió El Chorrillo?


Durante 25 años se ha debatido sobre quiénes fueron los que iniciaron el incendio que acabó con el barrio de El Chorrillo. Unos culpan a los Batallaneros de la Dignidad, otros al ejercito invasor de los Estados Unidos; algo muy similar pasa con la cuestión de quiénes son los culpables de que se haya dado la Invasión de 1989. Hablando con la gente que perdió un familiar y que sobrevivió a la Invasión uno puede tener una idea más clara de si fue una operación justa, si valió la pena, si fue necesario derramar tanta sangre inocente y tanto dolor sobre un pueblo. Nosotros ya tenemos una postura muy clara. El testimonio del profesor Américo Alvarado Guadamuz quizá pueda ayudarnos a tener una percepción más justa de la historia. Mirada de Nuchu se une con este testimonio a las voces que condenan la Invasión y que piden duelo nacional.


¿Quién incendió El Chorrillo?

Por Américo Alvarado Guadamuz  


      Me encontraba meditando acerca de la desagradable noticia recibida esa tarde del 19 de diciembre de 1989, en que me informaban que la niña Eneida de sólo unos 13 añitos no volvería a recibir mis clases de informática y de inglés, que les impartía sin costo alguno a cerca de 23 muchachos de El Chorrillo, en el apartamento que alquilé en el edificio Renta 2, con la meta de sacarlos de los malos caminos. ¡Eneida estaba embarazada!

           
     Me dispuse a escribirles una amena charla sobre sexo, que titulé “Que No Toquen Tu Cuerpo”, para ilustrar a todos los niños y niñas del barrio, porqué sus partes íntimas no deben ser vistas y mucho menos manoseadas por nadie…

     Observo el reloj, son las once y media ya. Con razón me siento soñoliento, pero debo continuar.  De repente escucho demasiado cerca de la azotea del edificio, ubicado en la esquina de la Avenida A, y la calle 22 Oeste, el fuerte rugido ensordecedor del motor de un poderoso avión.  Otra vez vienen esos gringos a volar por aquí, como para que nos acostumbremos a que ellos hacen lo que les da la gana, medité equivocadamente, porque enseguida sentí un atronador ruido causado por la mortífera bomba dejada caer a un costado del Cuartel Central de la Policía Nacional.

            Yo estaba a unos cientos metros del objetivo de los invasores, por lo que la vibración de las paredes del edificio y el trueno sonoro, me hicieron saltar de mi silla y quedé acurrucado debajo de mi escritorio... ¡asustado!

           El ruido del potente avión se disipó lentamente, y poco a poco me incorporé mientras llegaba a la conclusión de que se trataba del bombardeo ocasionado por la invasión tantos meses presagiada por todos los medios de comunicación, que los gringos iban a ocasionar a Panamá, con la excusa de poner fin al gobierno militar imperante.

            Lentamente me incorporé para acercarme con mucha cautela a la ventana que me permitió divisar la aeronave militar; ese modelo era capaz de volar lento y a bajas alturas lo que le permite lanzar sus temibles bombas con bastante precisión, y más en ese caso en el que no había fuego anti aéreo. ¿Entonces porqué sólo lanzaron una, que más daño ocasionó al helipuerto del cuartel, que al edificio?  Y, ¿porqué, desde la altura del tercer piso que me permitía observar claramente el cuartel de la policía, prácticamente no veía movimiento de personal que movidos por el pánico del bombardeo, deberían estar corriendo para salir de ese objetivo de los gringos?

            Más adelante al observar los camiones militares de los invasores cargando todo tipo de material y equipo informático de los escritorios y archivos de la guardia nacional, deduje que no querían destruir esos sensitivos documentos. Y también fui informado que el cuartel, ante la inminencia del ataque, esa noche estaba prácticamente sin el personal habitual, e incluso las anticuadas tanquetas que se habían instalado en las aceras cercanas al cuartel, también se habían removido.

            La algarabía causada por el pánico entre los vecinos me sacó de la meditación, abrí la puerta y efectivamente era una locura ver corriendo y gritando incoherencias a personas de todas las edades, desde la planta baja, los pasillos y escaleras.  Rápidamente noté que una vecina estaba tranquila, en comparación a los demás, y le grité que organizáramos un refugio en la planta baja.  Empezamos por sacar a todos los vecinos de sus apartamentos y se le conducía abajo. Se les pidió que cargaran sus radios portátiles, baterías, toda clase de medicinas, alcohol, comida preparada, agua, y en fin también ropa ligera. No se sabía si la emergencia  sería breve o por varios días. También se dio instrucciones de que telefonearan a sus parientes para advertirles que no se acercaran a la renta, porque era peligroso, y además las puertas de hierro del edificio serían cerradas. La instrucción fue: ¡nadie sale y nadie entra al edificio!

           
     Me ofrecí como voluntario para ver todo lo que sucedía desde la altura de la amplia azotea, que por suerte tenía un balcón perimetral de concreto, lo que me permitía algo de seguridad, para mantener informado al vecindario.  Pude apreciar bien agachado, vuelos de reconocimiento por toda el área del chorrillo, de varios helicópteros, que disparaban constantemente a todo lo que se movía en las calles y  balcones. También se disparaba desde los múltiples y poderosos tanques bien artillados a cualquier vehículo que osara transitar. Fácilmente distinguí cuando una anciana desmayada con dos jóvenes que la sostenían, salían hasta la acera del edificio Penonomé, frente al que yo estaba, que con trapos blancos en señal de pedir auxilio, fueron acribillados a tiros desde un tanque militar que circulaba por la avenida A.

            Con muestras de pánico vi a varias personas que prácticamente se desnudaban, lanzando a la calle sus uniformes, porque el ataque los sorprendió en el campo deportivo de Barraza, instalación ésta que sirvió para entrenar a los Codepadis y Batalloneros.  Sus armas  eran lanzadas a los balcones de la planta baja del edificio, y se ponían cualquier trapo que los cubriera, tomados de los alambres en que estaban colgados para secarlos. Pude divisar fácilmente las luces del piso superior del Cuartel Central de Bomberos, en la calle 15 Oeste, en la que se notaban la presencia de muchos soldados gringos.  Lo mismo divisé en la azotea de la Cárcel Modelo, muchos gringos observando hacia las calles aledañas.

            Por todas partes se notaba el tránsito de todo tipo de vehículo militar que llevaban una gran bandera triangular de color blanco, sostenidas de antenas largas de comunicación. Pensé que era para evitar que los confundieran. Los disparos, desde cualquier ángulo, eran audibles y frecuentes.  Bajé a informar a los asustados vecinos, todo lo que estaba sucediendo, tomé un poco de agua y volví a subir a mi puesto de observación improvisado, el cual, gracias a que la mayoría de las casas del populoso barrio de El Chorrillo, eran de planta baja y solo un piso de alto, me permitía distinguir un extenso radio del territorio afectado por la masacre producida por la consigna de matar todo lo que se movía.  Incluso el Cuartel Central de la Policía, era de menor altura que la azotea del edificio Renta 2.

            Eran casi las dos de la mañana y la radio estaba informando casi desordenadamente lo que pudieron apreciar en medio de los tiroteos y persecución de comunicadores. A esa hora, ya la acción bélica favorecía a los invasores que tenían el control total de la situación. Se apreciaba que la frecuencia de los disparos disminuía, aunque las naves aéreas patrullaban aún el cielo panameño, escudriñando algún movimiento malicioso en tierra.

            Bajé nuevamente al refugio temporal en la planta baja, en que la dinámica vecina Damaris tenía control del comportamiento de los vecinos, y me alentó comunicarle que de  acuerdo a lo que había leído de las fases de una invasión militar, yo deducía a que en Panamá se habían cumplido las dos fases iniciales: primero la de bombardeo por aire, tierra y mar; la segunda fase: la invasión física de las tropas por todo el territorio bombardeado. Y le comenté que me parecía que al amanecer se completaría la tercera fase: el patrullaje conjunto de las autoridades de policía locales con los soldados invasores, para evitar los saqueos y eliminar a cualquier franco tirador.

            Estando en este lapso de relajamiento, escuché nítidamente, a todo volumen, unas instrucciones que se daban a los chorrilleros desde varias unidades móviles de sonido… Subí rápidamente a mi puesto de observación y entonces pude escuchar en español que los soldados hispanos, recorriendo las avenidas y calles, ordenaban a toda persona ubicada en esa área que saliera a las calles 25, 26 y 27 oeste, desde la Avenida de Los Poetas, y Bocas del Toro. Que se pusieran las manos en las nucas. Que a cualquiera que portara un arma se le consideraría elemento de guerra y se le dispararía de inmediato. Que caminando por el centro de la calle, se dirigieran hacia la Avenida A; al llegar allí doblaran hacia la entrada de Balboa, y que se les guiaría hasta un centro de ayuda en las que serían atendidos en sus necesidades.

            Las columnas de habitantes se desplazaban lentamente, siguiendo las instrucciones desde los altavoces móviles, pero fácilmente era visible que en los balcones y escaleras de esas casas, todas de madera proveniente de la era de construcción del Canal de Panamá, se quedaban miles de vecinos, la mayoría viejos y enfermos que se rehusaban a seguir las órdenes porque no deseaban que les robaran lo poco que poseían, y por desconfianza del trato que podrían recibir de parte de los despiadados invasores, fuertemente armados.

            Hubo, incluso, un incidente en que unas pocas personas, viejos, mujeres, y niños dijeron a los militares que los apuntaban con poderos rifles, que ellos preferían ir hacia el barrio de Santa Ana, o sea, en vía contraria a la ordenada.  El oficial jefe del grupo de soldados ordenó a la tropa, sin parpadear, que les dispararan, orden que no fue ejecutada, sometiéndose posteriormente a un Tribunal de Guerra a todos los soldados involucrados en la desobediencia.


           Se acercan las cuatro de la madrugada. Todo estaba dominado por los soldados invasores… ¿pero qué es lo que veo?  Perfectamente nítido sale del aeropuerto de Albrook, ubicado detrás del Cerro Ancón, un helicóptero mucho más chico que los que habían estado ametrallando a la población en las calles. La pequeña nave aérea, se dirige sin mucha velocidad hacia el área de Amador, y estando ya sobre las exclusivas mansiones de oficiales norteamericanos, gira hacia el Chorrillo, y se detiene en lo alto.  Inclina su fuselaje, y dispara sin ruido, una delgada estela de luz color lila, que por el ángulo que lleva se dirige hacia la hilera de frágiles casas ubicadas en la orilla de la Avenida de Los Poetas, y la calle 26 Oeste.

            Al tocar tierra se produce un pavoroso ruido acompañado de impresionantes llamas de múltiples colores que se expanden rápidamente por todo el sector, por cuyas construcciones de maderas viejas, se propaga fácilmente. Noto que la pequeña nave, de poderosa capacidad de destrucción incendiaria, regresa sin apuro por la misma vía por la que apareció.

            ¡Qué horror! Grito para ser oído por mi mismo, porque estoy sólo contemplando el inicio del planeado incendio y destrucción total del barrio en que desde niño corría por sus aceras y me lanzaba a sus aguas en la playa de Barraza.

            No salgo de mi asombro, cuando percibo otra nave similar, ¿o sería la misma?, que efectúa exactamente una réplica de la maniobra anterior, se ubica en posición y nuevamente veo salir la estela de color lila que en esta ocasión cae cerca de las casas en la calle Bocas del Toro, produciendo el mismo fatal resultado de la expansión de sus llamas incendiarias a todo el vecindario, y matando masivamente a sus pobladores que eligieron no abandonar el lugar donde posiblemente habían nacido.

            Empiezo a correr, sin impedir que mis lágrimas denoten mi tristeza e impotencia ante el injusto desastre bélico, y llego a gritarle a los vecinos: ¡Están incendiando el Chorrillo!  ¿Por qué hacen eso?  Allí sólo hay gente inofensiva, asustadas, que no le pueden hacer daño a nadie… y vuelvo a ponerme a correr, esta vez en dirección a la azotea, llegando en el momento en que otra vez un helicóptero similar a los anteriores se desplaza, y logra sin ninguna dificultad realizar la operación incendiaria, dirigiendo el tercer disparo hacia las casas cercanas a la Avenida A.  El incendio destruye cientos de casas de alquiler, miles de habitantes, cuyos cuerpos calcinados eran posteriormente depositados en fosas comunes.

            ¡La masacre fue ejecutada exitosamente!

            Pocas horas después nos enteramos que la tercera fase de la invasión militar, deliberadamente no fue ejecutada, de esta manera el Comando Sur de los Estados Unidos de Norteamérica, patrocinó el saqueo masivo de negocios, empresas, bancos, etc., porque la realidad del objetivo de su invasión era la de poner a Panamá de rodillas, ¡y nunca lo lograron!