viernes, 5 de septiembre de 2014

Panamá dice SÍ a su historia


Por Ricardo Arturo Ríos Torres

El Canal es nuestro, lo administramos mejor que los estadounidenses con eficiencia y seguridad. Hoy comemos soberanía,  pocos, muchísimo. La mayoría espera una distribución con justicia social. Hoy el crecimiento económico es envidiable a nivel latinoamericano. Somos un país próspero y con un futuro de grandes posibilidades de una democracia participativa. El presente que disfrutamos se lo debemos a la lucha heroica de la juventud panameña.

El acto separatista de 1903, propicia el nacimiento de una república manca, coja y tuerta. El Tratado Hay-Bunau Varilla  impuso una relación de protectorado,  con un enclave colonial a perpetuidad. Las  bases militares  del imperio de Wall Street, en todo el territorio nacional nos hicieron un país ocupado, intervenido en nuestra vida cotidiana. Los zonians con su agresión psicológica nos hicieron creer, que la región canalera, era un área vedada a los descendientes de Quibián, Urracá, Bayano y Victoriano Lorenzo. El gold roll y silver roll fueron la expresión máxima de su apartheid. La discriminación era la norma.

Los panameños con dignidad, honor y determinación iniciamos una gesta cidiana y quijotesca. Actuamos con plena conciencia de un proceder justo y patriótico, sin odios ni rencores,  sin  violencia,  siempre cívicos y pacíficos al estilo de Gandhi, Luther King y Mandela.

 La épica de la soberanía surge  cuando se firma el Panamá Cede. Los poetas y narradores, como Amelia Denis de Icaza, Gaspar Octavio Hernández, Rogelio Sinán, Joaquín Beleño  enriquecen el alma nacional.  Eusebio Morales, Guillermo Andreve, José Dolores Moscote y Manuel Roy hacen del Instituto Nacional el eje emocional de la nacionalidad.  Acción Comunal dirige el rechazo popular contra el Tratado Kellog-Alfaro de 1926. La Federación de Estudiantes y el Frente Patriótico de la Juventud le dicen NO al Convenio Filós-Hines de 1947. La Generación de 1958,  el 2 de mayo de ese año, siembra banderas panameñas en la Zona del Canal. En 1959 se da la gran marcha patriótica en la Avenida 4 de julio, hoy Avenida de los Mártires. Y el 9 de enero de 1964 se inicia la auténtica independencia que se concreta con el Tratado Torrijos-Carter y la eliminación del enclave colonial con su perpetuidad y zonians, el Canal es panameño.

Panamá es una nación aluvional, la más antigua de Tierra Firme, con un devenir de más de 500 años. Panamá es su geografía, historia, literatura, folclor, con una  identidad múltiple, y una cultura pluriétnica, somos muchos rostros en uno.  Y la cátedra de Panamá con los Estados Unidos con el aval de la intelectualidad universitaria, representada con Ernesto Castillero Pimentel y Julio Linares,  recoge el sentimiento de una comunidad  orgullosa de su identidad y memoria histórica, La cátedra suma el imaginario de panameños ejemplares como Belisario Porras,  Octavio Méndez Pereira, José Daniel Crespo, Ricaurte Soler, Roque Javier Laurenza, Acracia Sarasqueta, Gumercinda Páez , Sara Sotillo,  Jorge Illueca, Carlos Iván Zúñiga y muchos otros que fortalecieron nuestro sentido de pertenencia.


La restauración de la Cátedra por el Meduca es el mejor homenaje a los Mártires de Enero y el desagravio a una ciudadanía ofendida cuando se eliminó como consecuencia de una postura antinacional y antipatriótica.


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