Filosofía de la Nación Romántica

Luis Pulido Ritter, escritor panameño, sociólogo y catedrático en la Universidad Europea de Viadrina Frankfurt (Oder), estuvo hace poco más de un año en su tierra natal realizando una serie de conferencias en torno al futuro de las investigaciones culturales en Panamá que se llevaron a cabo en la Universidad Nacional. Tuvimos la aportunidad de reunirnos en el CELA junto con Rodrigo Noriega y Castillero Hoyos para conversar sobre la situación de las investigaciones y los estudios culturales en nuestro país y lo poco que han sido atendidas estas iniciativas.
En el marco de la globalización de los Estados nacionales y las identidades, vale la pena preguntarse si en Panamá hemos tenido filósofos y cuáles han sido sus preocupaciones y la problemática de sus ideas. Recuerdo que con Pulido comentábamos que para los Alemanes nosotros (en América Latina) no poseemos un pensamiento filosófico. Pero eso no nos ofendía para nada; por lo contrario, reímos. Lo esencial y valorativo de nuestro pensamiento no tiene que ver con un sistema o escuela: conocemos bien la herencia de los grandes monumentos de la cultura europea; nuestra autenticidad y originalidad radica en que hemos construido un corpus de ideas basado en nuestra propia identidad. Es cierto que nuestros pensadores han tenido una preferencia por la identidad cultural y nacional, pero de allí que entendamos categorías como nación y nacionalidad; dependencia y soberanía; conciencia histórica y realidad social; identidad cultural e identidad nacional. Pioneros no nos faltan: Ricaute Soler, Diego Domingo Caballero, Diógenes De La Rosa, Isaias García, entre otros. Algunos con sus diversas líneas de pensamiento como el historicismo, el positivismo o el marxismo.


Ricaurte Soler


Isaias García




Lo importante es que todos han ayudado a esclarecer la forma de ser del panameño, su manera específica de pensar, de vivir y de ver la realidad. Con esto creemos que se prueba la tesis de Leopoldo Zea, cuando en 1968 se debatió con Augusto Salazar Bondy en torno a la autenticidad y posibilidad de un pensamiento (filosofía) latinoamericano: nuestro pensamiento es original, no porque se basa en una escuela o sistema foráneo y exótico, sino porque explora los laberintos de la soledad (para parafrasear a Octavio Paz), de nuestro ser americano.
En la Mirada de Nuchu publicamos el prefacio de la obra ganadora de la sección ensayo del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2007, del escritor Luis Pulido Ritter. Esperamos así crear una espectativa entusiasta antes de que salga su publicación. Empezamos con buen paso el 2008, sin lugar a duda.
CF
Prefacio de La filosofía de la Nación Romántica
Luis Pulido Ritter
El título de este trabajo Filosofía de la Nación Romántica (1930-1960) quiere presentar la articulación y la expansión de un discurso ya largamente establecido en el pensamiento panameño. Es un discurso que podría designarse como de larga duración, como afirmaría el historiador Fernand Braudel, que se expresa en la literatura, la historia y la filosofía con textos fundacionales que marcaron un hito en el desenvolvimiento del discurso romántico del país. La selección de los textos y de los autores obedece a un cierto grado de arbitrariedad, gusto personal, al decir de Eric Auerbach, pero tampoco no dejan de tener su valor como textos obligatorios de referencia de tal discurso, textos fundacionales que no solo marcaron pautas de reflexión, sino a la vez determinaron la manera y la forma de estar y ser de los panameños en el mundo. Pero en el análisis e interpretación textual, por supuesto, hay dos momentos que se cruzan: el contexto donde los textos han sido articulados e interpretados y el contexto e interpretación del quien recurre a ellos bajo su propia manera y forma de estar en el mundo. Por lo tanto, quien analiza estos textos considera que el nacionalismo mismo es una forma extrema de representarse la nacionalidad de un país. A diferencia del profesor Ricord que afirma que el chauvinismo y la xenofobia es la forma extrema del nacionalismo, considero que precisamente el chauvinismo y la xenofobia es el contenido mismo del nacionalismo. Los elementos de la nacionalidad romántica, es decir, los elementos étnicos (incluida la raza, aunque sea “mestiza” o “mulata”), la cultura (el folklore, los cuentos ya sean orales o no, la literatura, etc.), y la tierra (el interior, lo profundo) son elaborados y construidos bajo una representación única, centralizada y homogénea. A un pueblo se le hace acreedor y depositario de una tradición, tanto en el presente, como en el pasado, como lo ha analizado Eric Hobsbawm. A esta representación única, centralizada y homogénea de la cultura a pesar que puedan recalcarse diferencias culturales, étnicas y sociales, es lo que comprendo aquí como la nación romántica, porque son los elementos de una nacionalidad que son seleccionados por un proceso de exclusión, destilación y momificación. No ha sido mi preocupación principal analizar los orígenes de la nación romántica, sino más bien su fundamentación (construcción discursiva) en los textos y de aquí que cada lector tiene la libertad de entrar en este libro como mejor le parezca. Efectivamente, he tratado de establecer relaciones entre los textos, pero sin llegar a construir una línea, una selección, un punto de origen. Cada ensayo es un universo particular, pero conectados por la transformación y tonalidades que cada autor le imprime a la noción de lo romántico.
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Filosofía de la Nación Romántica (1930-1960) es un análisis crítico del sustancialismo romántico de la nación panameña. Aquí no se hace una propuesta, pero sí una revisión, es decir, el análisis no persigue otra finalidad que tratar de abrir una posible puerta para la comprensión del Panamá actual, sus retos intelectuales y su posible futuro en un mundo cada vez más complejo e interrelacionado. Y a diferencia de hacer una Historia de las Ideas que está marcado por las necesidades de fundamentación de un pensamiento nacional hispanoamericano, lo que aquí se hace es una Historia Intelectual, el análisis de las intersecciones de construcción de discursos, el romántico (lengua, etnia, cultura), en diferentes dominios del saber y la creación. Aquí se parte de la observación de que el discurso romántico es una red que entrelazó y expandió un andamiaje discursivo en diferentes órdenes, en otras palabras, la especialización – que se dice ser propia de las ciencias sociales, filosóficas e históricas – estuvo marcada por realizar un giro en la comprensión de la nacionalidad panameña, un giro que debería fundamentar – incluyendo a la geografía y a la tierra – a la nacionalidad panameña.

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En la década de los cuarenta y de los cincuenta, como ha señalado Jean Franco en The Decline & Fall of the lettered city. Latin America in the Cold War ((2002), había una construcción de esencias nacionales en el pensamiento hispanoamericano. Lo aquí analizado no fue un fenómeno único y exclusivamente de Panamá, aunque lo particular en Panamá fue que la articulación del discurso romántico, entre otros elementos, estuvo marcado por factores decisivos: la construcción del Canal y su correspondiente status político y la inmigración regional y transnacional. En efecto, la modernidad en Panamá fue la apertura y el quiebre a la vez de un espacio transnacional e intercultural, jerárquico y diferenciado, que abrió la discursividad romántica como lectura que construía una crítica anti-moderna al seleccionar – con un bisturí – lo que era panameño. La experiencia con la modernidad en Panamá es la transnacionalidad y su opuesto, es la diferenciación y su negación, es la cerrazón frente a una modernidad que se establece como negadora y creadora de tradiciones, donde el nacionalismo era precisamente la prueba de esa transnacionalidad que convirtió los espacios de representación – como las ciudades de Panamá y Colón – en un sistema de trincheras donde se debería ganar la batalla de la nación romántica. Fue esta una batalla que se realizó en todos los órdenes de la representación, una batalla que terminó empobreciendo al país, que acabó con su capital más dinámico e interesante, es decir, la transnacionalidad diferenciada, abierta y democrática y que ya había comenzado a ser trabajada en textos olvidados como muy bien lo señala el prólogo de Alfredo Figueroa Navarro a Las Noches de Babel de Ricardo Miró.
Los autores escogidos son Ricaurte Soler, Carlos Manuel Gasteazoro, Isaias García, Octavio Méndez Pereira, Roque Javier Laurenza, Rodrigo Miró.




Roque Javier Laurenza


Carlos Manuel Gasteazoro





Rodrigo Miró



Luis Pulido Ritter


Nació en la ciudad de Panamá en 1961. Es doctor en Sociología y Filosofía por la Universidad Libre de Berlín. Ha sido docente de sociología y culturas latinoamericanas en la Universidad de Panamá, en la Universidad Libre de Berlín, la Universidad Potsdam y, actualmente, labora en la Universidad Europea de Viadrina Frankfurt/Oder. Ha sido becario del DAAD (Asociación alemana de intercambio académico), del Senacyt (Senado Nacional de Ciencia e Investigación). Es investigador asociado del CELA (Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena), Panamá, y es miembro del consejo científico de la Revista Intercambio del CIICLA (Centro de Investigación en Identidad y Culturas Latinoamericanas), Costa Rica. Con su trabajo de doctorado Los dioses del Caribe abandonan el museo (Panamá: 1997), estudió comparativamente la literatura cubana y haitiana entre los años veinte y treinta. Aparte de sus ensayos académicos, sus obras literarias incluyen poesía con Matamoscas (Berlín: 1997), novelas Recuerdo Panamá (Madrid: 1998, Panamá: 2005) y Sueño Americano (Barcelona: 1999). Cuentos suyos han sido incluidos en antologías y traducidos en Panamá, Berlín, Madrid, Buenos Aires y Londres. Una próxima novela – ¿De qué mundo vienes? – está en proceso de publicación y actualmente prepara un estudio sobre literaturas transnacionales.
Obtuvo el premio nacional de Panamá Ricardo Miró en la sección ensayo (2007) con la obra Filosofía de la Nación Romántica (1930-1960).

luispulidoritter@gmx.net

Comentarios

gloriayoung ha dicho que…
He estado repasando hoy tu mirada de nuchu y he de decirte que es un esfuerzo muy bueno, que por lo menos, a mí, me motiva.

No me queda otra que decirte, que sigas adelante con todo y en todo. Que esa energía tuya no se extinga y que por más tiempo; mucho más, podamos seguir disfrutando de tu radiación creativa. Saludos, Gloria

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